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Información General Viernes 28 de Diciembre de 2018

La “bayonesa” de la Nona Milda causa furor en estas fiestas

A partir de la difusión del producto casero elaborado por la abuelita, y su método no cruel para “cogotear” (SIC) la gallina, se han generado nuevas pautas en el rubro gastronómico doméstico.

REDACCION

Por REDACCION

Ilustró: Francisco Cane. (*)


A partir de una reciente publicación de LA OPINION, de mi autoría, y referida a las formas y preparativos que la querida nona Milda dedicaba a la clásica y siempre vigente “bayonesa” de la mesa navideña y otras del mismo tenor y calibre social, se ha generado toda una corriente de opinión sobre este aspecto que parecía olvidado en el olvido de los almanaques de las grandes tiendas rafaelinas, excepción clara del abanico de Casa Paviolo, que sigue dando aire fresco como el primer verano.

Además de la difusión masiva que genera el diario, con el apoyo del minibús (aún no es colectivo) “Encuentro de Escritores” y del Programa de Difusión de Cultura Popular, el trabajo se distribuyó en forma de cartilla en diferentes ámbitos de la ciudad y zona; desde comedores céntricos a farmacias, o almacenes de barrio y entrega puerta a puerta, el producto guardaba la doble saludable intención de difundir una obra (modesta, por cierto) literaria y a la vez generar alguna reacción entre los lectores sobre sus propias experiencias en el rubro.

Partiendo de la base de evitar cualquier tipo de crueldad con los animales, y de proceder en concreto en casos de consumo, han sido notorios los aportes respecto a la manera en que cada nona, mamá o tía abuela, procedía con el bípedo de marras (la gallina, por decirlo claro) en la fase previa de la elaboración de la siempre vigente “bayonesa”. (N. de la R. en algunos lugares se acepta también mayonesa). Queda claro que la idea es hacerlo rápido, efectivo y que nadie sufra. El retorcer el cogote (acción de “cogotear”) es casi una constante de uso común, aunque algunos han propiciado también otras técnicas en la fase siguiente, cuyos detalles obviaremos, aunque el nono Antonio, de barrio La Granja, sostuvo ante este escriba que, ante el miedo a la sangre de su señora esposa (doña Tita), se encarga él y soluciona el tema de un solo tiro del “Flover”, aunque con munición apta para perdiz a los fines de no lastimar el producto avícola final. La abuela Tita asiente, aunque sostiene que con el paso de los años ha decrecido esa práctica, habida cuenta que el “pare” tira sin los lentes y el año pasado se llevó a la rastra cuatro ponedoras, dos pavos y que el gallo “pisador” se salvó por poco, solo porque estaba arriba del paraíso.

Superado la provisión del producto básico, hay quienes refieren una preparación que supone un hervor básico, pero con variantes: con agua sola, con sal y pimienta, con yuyos, con un poco de vino blanco (puede ser rosado), con aceite y hasta con vinagre. También nos refieren un aporte que es tendencia en las redes que supone fernet con coca, aunque esto nos parece, sinceramente, de excesiva vanguardia.

Desde el barrio “di coi”, cerca de la placita Honda, nos refieren la consumación de un caldo con los restos del espinazo (hoy carcaza en algunos ámbitos), que se utiliza para bajar los efectos de la ingesta descontrolada, siempre acompañada por un indispensable traguito de “Nebuse”, se aconseja. Para el caso, también se acepta un vaso de “Amargo Obrero”, otrora brebaje rosarino de excepción, considerado con justicia “la bebida de los pueblos fuertes”.

Asidua colaboradora del Barrio Parque Fiat sostiene que la “bayonesa” de su nona, ante la falta de heladera en el campo, se guardaba desde la mañana de la preparación hasta la noche del consumo en el sótano, claro que colgando del techo como las bondiolas y los chorizos de la última carneada, por precaución a las ratas (y algunos pícaros) que andaban siempre de fiesta.

Quien esto recopila, disfruta desde hace mucho la “bayonesa” de la abuela Evelina “Chona” Sara, quien mantiene la calidad del producto, aún con el paso de los años, tal como hemos comprobado, aunque por razones de marketing, el consumo es para la noche del 25, lo cual no impide la degustación plena y la aparición de misteriosos tupperware en la zona. Igual que en todos los casos, esta nona sostiene su secreto y su vigencia en el rubro.

Mientras tanto, la vida sigue. Las nonas se van de gira, los chicos crecen, los grandes envejecen y la mayonesa sigue plena, aunque no existan ya los gallineros y queden pocas ganas. Afortunadamente, siempre habrá un motivo para festejar la vida y sus alegrías. Para llorar las tristezas, ya habrá tiempo otro día.


(*) Dibujante, guionista y artista oriundo de Bell Ville y actualmente radicado en Mina Clavero (Córdoba). Sus trabajos se conocen en el exterior y sus creaciones, entre otras, consignan personajes propios de historietas.

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