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Información General Domingo 14 de Mayo de 2017

La culpa es de los otros

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REDACCION

Por REDACCION

Por Analía Culasso. - Muchas veces me he preguntado cómo se construye una Nación sobre la base conceptual de que la verdad es absoluta y además es un bien patrimonial. Yo la tengo, es sólo mía, enteritamente mía. Pero antes de entrar en el terreno político o filosófico se impone un análisis de nuestro mundo cotidiano.

En la vida social, ¿cuántas veces escuchamos "ese fue un error mío" o "tengo que pedirle disculpas a Juan o a mi hermano, porque ahí me equivoqué yo"? En los divorcios, ¿quién hace un mea culpa y reconoce sus propios desaciertos? Y esto no equivale a decir, cómo ya se ha generalizado "cuando una pareja fracasa siempre hay dos culpables, hay un 50% de cada lado". Mentira. Los femicidios, que parecieran aumentar cada día, demuestran que esto no es así. ¿O acaso vamos a culpar a la mujer golpeada, asesinada, incendiada, por haberse quedado y no tener el valor o la fuerza o los recursos suficientes para escapar del infierno y salir corriendo?

Pero aquí ya hay patologías, tema que desconozco. Sin embargo, esta conducta de culpar a otros, comienza desde que somos muy pequeños. Cuando un niño se golpea con una silla o con cualquier objeto es común observar o escuchar que la persona que está a cargo de su cuidado expresa: "mala, mala, esa puerta". A mí, que debo reconocer, carezco absolutamente de imaginación con el mundo infantil, siempre me resultó ridícula esa frase. Con el tiempo comprendí que era nefasta. Porque allí arranca esa maldita tendencia de culpar a los otros. La culpa siempre es ajena y así andamos por la vida. Esto se puede ver claramente en el fútbol, en el tránsito, en la familia... Es como un sello de nuestra sociedad.

Entonces el otro pasa a ser el responsable de todo lo malo que ocurre a nuestro alrededor. Encarna lo peor y por lo tanto es nuestro enemigo. Esta idea, llevada al terreno de la política, resulta peligrosa, muy peligrosa. Nada es más fructífero que la teoría del enemigo. Esta une a la "tropa", envalentona, encauza, le da una épica a la contienda.

Todos estos años el kirchnerismo sembró y sembró, y ahora estamos cosechando. Quizás lleve mucho tiempo superar esta lógica binaria, que ya existía en nuestra sociedad, y trasladada a la política, convierte a esta casi en una guerra, propia de los regímenes autoritarios.

¿Cristina irá presa? ¿Quién puede afirmar algo en un país tan impredecible? 

Si esto ocurriese, seguramente las fieras -el núcleo duro- actuarían sin freno alguno.

Algo está claro, para muchos no importa si CFK y sus secuaces robaron, estafaron, violaron la ley o son parte de una asociación ilícita. ¿Cómo no va a ser una campaña orquestada en su contra si son los "otros" los que la están juzgando? Ella y ellos nunca reconocerán los errores, no está en su naturaleza, pero además, si lo hicieren, corren el terrible riesgo de terminar a la sombra, al menos por algún tiempo. Nunca debemos olvidarnos que con el menemismo el chivo expiatorio fue nada más y nada menos que María Julia Alsogaray, miembro de la más rancia oligarquía vernácula.

Pero esta lógica de CFK es lo que encaja perfectamente con sectores que además de admirarla se le parecen mucho. Y andarán campantes con la certeza firme de que "la culpa es de los otros".

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