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Información General Martes 8 de Octubre de 2013

La historia no ha de terminar

SE CUMPLEN 30 AÑOS DE LA HERMANDAD GUIAS-SCOUTS “SAN ANTONIO DE PADUA”

Carina Ortiz

Por Carina Ortiz

La Hermandad Guías-Scouts “San Antonio de Padua” está viviendo un acontecimiento muy importante, rememorando aquella época de su nacimiento, de aquel 8 de octubre de 1983. Precisamente está celebrando en el día de hoy nada menos que su trigésimo aniversario al servicio de los demás, basándose en un proyecto educativo no formal y mundial, de práctica de valores comunes, la vida al aire libre, la solidaridad, la verdad, el bien, la honestidad, el respeto por toda forma de vida.

Esta Hermandad, que une a la Comunidad Guía Nº 1 perteneciente a la Asociación Guías Argentinas y al Grupo Scouts Nº 663 perteneciente a Scouts de Argentina Asociación Civil, es la única que permanece intacta en nuestra ciudad luego de 30 años, atesorando muchos y enormes recuerdos.

Todo comenzó de la mano de un joven entusiasta, Ernesto “"Pipi"” Paulón, quien desde muy pequeño, con sólo 7 años comenzó siendo scouts en su natal ciudad de Ceres, provincia de Santa Fe. Por razones de la vida, el trabajo lo trajo a Rafaela en 1974. En su corazón y en su mente siempre estuvo presente el escultismo y la vaga idea de poder lograr abrir un grupo, que por falta de tiempo, nunca había podido hacerlo efectivo. Era diciembre de 1982 y mientras todo esto daba vueltas en su cabeza, decide enviar una carta hacia Buenos Aires a lo que por aquel entonces era USCA (Unión Scouts Católicos Argentinos), dirigida a Margarita Conell quien era la comisionada viajera, dándole a conocer cuáles eran sus reales intenciones. La respuesta de esa misiva, fue altamente positiva; debía entonces ponerse de acuerdo con el distrito de Santa Fe, por ser el más cercano, haciendo el nexo con Remigio Lobato, quien pertenecía al Grupo Scouts San Pablo de esa ciudad, quien además era jefe de ese distrito. Y el sueño empezaba a formarse. Lobato autorizó a "Pipi" a abrir un grupo en nuestra ciudad, pero como condición, debía trabajar en una parroquia. Consiguió entonces una entrevista con monseñor Jorge Cassareto, nuestro obispo por esos años, quien muy gustoso autorizó el proyecto que este joven traía entre sus manos, remarcando que debía contactarse con algún sacerdote en alguna parroquia. Finalmente, siguiendo el consejo de Cassareto, se comunicó con el padre Aldo Zurbriggen, quien se desempañaba en la Parroquia San Antonio de Padua y a quien ya conocía; a este inmediatamente le gustó la idea, ya que él había sido también scouts en sus años de seminario, amaba el movimiento y aceptó dar inicio.

Fue entonces que aquel sábado 8 de octubre de 1983, este sueño empezaba a hacerse realidad. Comenzaron las primeras actividades, que por aquellos tiempos realizaban en el "Parque de los eucaliptos", en donde asistían 25 niños y niñas aproximadamente, los cuales recientemente habían pasado su primera comunión y otros asistían al grupo de Perseverancia de la parroquia. El padre Aldo, había sugerido que sean ellos mismos quienes pasaran a formar parte de este nuevo grupo, al igual que quienes los coordinaban pasarían a ser guiadoras y dirigentes.


TODOS MEZCLADOS

Al principio, los niños estaban todos mezclados para realizar las actividades, no se diferenciaban las Guías de los Scouts, todo era muy flamante, se debían realizar muchas averiguaciones para interiorizarse de cómo es que funcionaban ambos movimientos y capacitarse. Comenzarían entonces más adelante a buscar más gente para poder abrir la Comunidad Guías (movimiento femenino) y comenzar a trabajar de forma separada con las nenas. Además, el padre Aldo Zurbriggen, “águila intrépida” como era su tótem, quien brindaba todo su apoyo incondicional, fue el encargado de realizar todos los trámites pertinentes para que el grupo pudiese tener su lugar propio, mientras que los padres apoyaban en todo momento. La placita del barrio, que pertenecía a terrenos de la parroquia en su costado, que era mantenida por la Municipalidad local, pasó a ser el predio de la Hermandad, tal cual lo es hoy. Al poco tiempo, este fue inaugurado para tales fines, lo cual fue una enorme alegría para todos los que asistían. Esto no sólo beneficiaría al barrio que crecía en aquellos años, siendo partícipes de este nacimiento, sino que además esto abría la posibilidad para que los niños de este y otros sectores de la ciudad puedan hacer una actividad diferente, fuera del deporte, la escuela, y daba por sobre todo la amplitud de áreas dentro de la misma Parroquia, quien también se encontraba en pleno progreso.

Por un lado, “Pipi” Paulón junto a su señora Liliana trabajan con los varones, que ya empezaban a conformar el Grupo Scouts, incorporándose más tarde Antonio Ferrero, quien además fue el primer jefe de grupo; cargo que a "Pipi" le habrían aconsejado no tomara sino que fuera él el propio encargado de la conexión con el distrito de Santa Fe. Luego llegó Claudia Funes, más tarde Ernesto “Tito” Mariani y su señora Graciela y así fueron sumando.

Por el lado de las Guías, las primeras guiadoras encargadas de trabajar con la nenas fueron Liliana Gaggiano y Graciela Lucero, quienes venían de trabajar con el grupo de Perseverancia, pero al ser ellas menores de edad debían buscar a alguien más para que las ayude y se haga responsable de las niñas. Fue entonces que se acercó Graciela Mendoza de Rubiolo y se hizo cargo, siendo esta la primera coordinadora de la Comunidad Guía. Se sumaron más tarde María Teresa Grosso, Negrita Mondino y muchos nombres continuaron contribuyendo al crecimiento de la Hermandad Guías-Scouts San Antonio de Padua. Además, quienes conformaron el Comité de Padres desde el comienzo fueron Mario Rainone y su señora Alicia, Omar Colomba y su señora Vilma, los matrimonios Maina y Aschieri; los primeros estuvieron acompañando durante muchísimos años de trabajo, aportando al crecimiento, organizando eventos, etc.

Una anécdota que “Pipi” recuerda ahora con una sonrisa, ya que en ese momento fue un gran susto, es que de los 25 niños y niñas que habían comenzado aquel 8 de octubre 1983, ya en enero del siguiente año sólo quedaban 7. Eso hizo caer el ánimo, pensando en que algo no estaba funcionando bien, pero la sorpresa fue más grande en el mes de marzo, cuando no únicamente volvieron esos niños, sino que llegaron otros nuevos, con muchas ganas de comenzar; todos se habían ido de vacaciones...

Y fue así la Hermandad se fue forjando, creciendo, transformando... años de trabajo, multitud de nombres que han pasado dejando su marca y la memoria imborrable. Muchas experiencias compartidas en estos 30 años, tiempos de campamentos, caminatas, mística, sábados de actividades en el predio o un día de servicio a la comunidad. Cómo olvidar todo aquello, si todo está guardado en el corazón y lo más importante para nosotros, la promesa, que es lo que nos hace “ser guías” y “ser scouts” por el resto de nuestros días, eligiendo vivir el guidismo y el escultismo, adoptándolo como un estilo de vida propio.

Este ha sido y es un lugar privilegiado de crecimiento, donde cada uno es el protagonista, en donde adultos, jóvenes y niños estamos llamados a crecer en todas nuestras dimensiones. Colaborando con la familia y la escuela, en el crecimiento de personas responsables capaces de elaborar y concretar un proyecto de vida, en fidelidad a nosotros mismos, a las necesidades de la comunidad, al proyecto de Dios. Vivir cada día “el gran juego”, cuyo premio es tener un lugar, un espacio, en donde podemos hacer algo para dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos.


SUS FRUTOS

Luego de tres décadas de que aquella semilla fue sembrada, vemos cómo el trabajo de tantos años de esfuerzos, de a poco va dejando sus frutos. En lo personal, me llena enormemente de orgullo formar parte de esta querida Hermandad Guías-Scouts San Antonio de Padua, se me llenan los ojos de lágrimas evocar el recuerdo de tantos momentos y experiencias adquiridas y compartidas desde marzo de 1987, con 7 años recién cumplidos, junto a todos los que han pasado también desde muy pequeños desde esa época, muchos amigos que aún perduran a través de los años y a todos los que seguirán sucediendo.

Muchas gracias a todos quienes de una u otra forma han aportado al crecimiento a través de las décadas, a todos quienes la conformamos en la actualidad, manteniendo siempre viva la llama de este fuego, compartiendo durante 3 décadas este “gran juego”. A Ernesto “Pipi” Paulón por darse el tiempo de esperar, darle forma y forjar su sueño. Al padre Aldo Zurbriggen, nuestro capellán por 13 años, hasta el día de su muerte el 8 de abril de 1995; por ser siempre el apoyo incondicional en aquellos años de siembra, dejando marcada su huella para la posteridad. Lo cual, a modo de homenaje, y agradeciéndole enormemente de alguna manera que haya sido él, el principal sostén en nuestros primeros años de vida, es que a partir de hoy, nuestro predio, donde sábado tras sábado realizamos las actividades durante todos estos años, comenzará a llevar su nombre: padre Aldo Zurbriggen “águila intrépida”, lo cual nos llena enormemente de orgullo; porque “juntos la historia no ha de terminar...”.

“Pero el camino verdadero para conseguir la felicidad, pasa por hacer felices a los demás. Intentad dejar este mundo un poco mejor de cómo os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible". Baden Powell.

¡Felices 30 años querida hermandad!

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