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Información General Martes 4 de Septiembre de 2018

La importancia de conocer nuestras raíces

DIA DEL INMIGRANTE

REDACCION

Por REDACCION

(Por profesor Luis Tamagnini). - Desde la llegada a América del primer inmigrante, avanzado ya el Siglo XIX, se pone en marcha, aunque sin saberlo, el proceso que genera el deseo y la necesidad futura de sus descendientes de conocer los orígenes.

Parece algo sencillo, lógico, natural, pero que no lo es tanto, toda vez que implica un cúmulo de valores, de silencios, de relaciones y de afectos que van tejiendo un enmarañado cuerpo, no fácil de desentrañar.

Nuestros abuelos, en la casi mayoría de los casos, hablaron muy poco, o nada, del terruño que habían dejado.

En las pocas charlas mantenidas, muchas veces forzadas por nuestra curiosidad y por el misterio que los envolvía, nos dábamos cuenta que lo querían evitar. ¿Tal vez por la tristeza que les generaban los recuerdos? ¿O por la imposibilidad de no poder concretar un retorno? ¿O para evitar pensar en una etapa de sus vidas donde el sufrimiento y las penurias determinaran su decisión de mirar hacia nuevos horizontes?

No lo sabemos a ciencia cierta, pero si es cierto que esos hombres y mujeres se arriesgaron a emprender una aventura no sabiendo su resultado y me atrevería a decir, todos con el íntimo convencimiento que retornarían algún día.

La mayoría no lo logró. Echaron aquí sus raíces y se perpetuaron en sus hijos y nietos, diluyéndose poco a poco el deseo íntimo del regreso.

Somos nosotros, sus descendientes, que debemos volver la mirada, más allá de los mares y desandar el camino que ellos recorrieron, para hurgar en el baúl de los recuerdos y poder entender el sacrificio y el renunciamiento que asumieron con resignación, en pos de lo desconocido pero con la esperanza puesta en el futuro que querían hacer suyos.

Los que tuvimos la suerte de lograr ese retorno postrero, de llegar al lugar desde donde partieron, de acariciar con nuestras manos la tierra húmeda del terruño, la misma tierra que habían pisado y trabajado, de descubrir y entender porqué, cuando se animaban a hablar, lo hacían con los ojos húmedos y la mirada lejana llena de nostalgia, sabremos valorar la epopeya emprendida en su real dimensión.


Colaboración del Centro Toscano de Rafaela.

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