Por Redacción
Ante una multitud en la Plaza de San Pedro, Francisco pronunció las palabras que todo el mundo fue a escuchar: "Declaramos a la beata Teresa de Calcuta santa y la inscribimos entre los santos, decretando que sea venerada como tal por toda la Iglesia".
"Que nos ayude a entender que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de cualquier ideología (...) y ofrecido a todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión”, pidió el papa durante su homilía.
Destaca hoy Crónica que tras la ceremonia, estaba previsto que Francisco invite a almorzar a 1.500 personas desheredadas, de las que se ocupan las hermanas Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la madre Teresa.
En la fachada de la basílica de San Pedro colgaba un retrato gigante de la misionera, bajo un cielo azul y un sol de verano.
Alrededor de 600.000 fieles asistieron a la ceremonia en la Plaza San Pedro llena a rebosar y recibieron con fuertes aplausos el anuncio de su elevación a los altares.
N. de R.: el 18 de septiembre de 1982 la Madre Teresa de Calcuta estuvo en nuestra ciudad. Tal lo recordado en varias ediciones de LA OPINION, abrazó y besó a una de las niñas vestidas de ángeles que le dieron la bienvenida, y la instancia quedó reflejada en una fotografía de Publio Parola.
Por entonces, la Madre Teresa luego de descender del estrado en que había permanecido por algunos minutos saludando a la multitud que se había reunido para brindarle testimonio y reconocimiento, se detuvo frente a una de las niñas que representaba a un ángel -portaba corona, lienzo celeste y unas pequeñas alas de tergopol adosadas a la espalda-, dándole un gran abrazo y besando sus mejillas.
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