Por Redacción
Sesenta años pasaron desde aquel mayo de 1951 en que Homero Manzi nos dejara para siempre. Había nacido en Añatuya o Añamía como a él le gustaba nombrarla. “Mi taza de café” (Manzi - Alfredo Malerba, 1943) evoca su terruño natal “Mi pueblo estaba lejos, perdido más allá, tu noche estaba cerca, tu noche pudo más, tus calles me llevaron, tu brillo me engañó, ninguno fue culpable, ninguno más que yo”. Inexplicablemente, grandes obras poéticas del insigne santiagueño no trascendieron en la medida que se merecían. Este tango que evoqué en el comienzo de esta nota y los que voy a nombrar constituyen una clara prueba de ello. “Mi taza de café” fue grabado por Ricardo Malerba con el cantor Orlando Medina, por la orquesta de Alfredo Malerba con la voz de su esposa: Libertad Lamarque y por la orquesta típica Víctor, con el cantor Alberto Carol (21/03/1944).
Manzi, quien a partir de “Viejo Ciego” (1921) dio realce intelectual a las letras de tangos, al igual que otros autores utiliza la metáfora para construir la poesía. Es una manera figurada de decir lo mismo; es incorporar belleza y creatividad al andamiaje poético. Según el diccionario, la metáfora es un tropo que consiste en utilizar una palabra con el significado de otra al establecer una comparación tácita entre las realidades designadas por ambas, por semejanza o por compartir algún rasgo.
Siguiendo con el análisis de las letras de Manzi en tangos escasamente difundidos y conteniendo metáforas encontramos el tango “Sosteniendo recuerdos” grabado por la orquesta de Osvaldo Fresedo con la voz de Héctor Pacheco. Se trata de los denominados tangos camperos y la música pertenece a Lucio Demare. “Contemplando las tardes a la sombra del rancho, parecieras un alma que se ha puesto a fumar, arrugada la cara, retorcidos los dedos, desteñidos los ojos de mirar y mirar, tu Jacinta descansa en la casa del cielo, tus muchachos son hombres y los hombres se van, sólo quedan tus huesos sosteniendo recuerdos y sobando correas y esperando el final”. Esta poesía es muy bella y refleja el epílogo de la vida de un hombre de campo, solitario, contemplativo del horizonte pampeano, genialmente descripto por Manzi, con dos metáforas incomparables (seguidamente encomilladas): una de ellas “desteñidos los ojos de mirar y mirar” y la otra incorporada al remate del tango, “Sólo quedan tus huesos sosteniendo recuerdos…” En rigor de verdad la incursión de Manzi en temas camperos no fue muy abundante. En ese aspecto otro tango que rescato dentro del género es “Tapera” magistralmente grabado por el dueto Troilo/Rivero. Tapera, tango quizás ya más difundido contiene un tropo sin igual (encomillado): Al fin, un rancho más que se deja, total, porque no ha vuelto la prenda, “allí donde se muere una senda, allí, donde los pastos se quejan y el viento se aleja silbando un dolor”, total, una cocina sin brasas y un gaucho que pasa sin rumbo ni amor. Genial
Torrente, grabado por Aníbal Troilo con Alberto Marino y Lucio Demare con Horacio Quintana, es otro de los tangos de Manzi cuya letra es de una belleza inigualable “Fue mi desprecio, mi desprecio necio, fue tu amargura, tu amargura oscura, nuestro egoísmo nos lanzó al abismo y nos vimos de repente en el torrente más atroz, torrente de rencor, brutal y cruel, que ya no ofrece salvación”. Las metáforas aquí son bellísimas. Tengo que señalar que tanto a “Torrente” como “Fruta Amarga” y “Tapera”, Manzi los compuso de consuno con el violinista Hugo Gutiérrez quien obtuvo las melodías adecuadas para la fina poesía del autor que analizamos.
Por último, escogí otro tango de Manzi cuyo título constituye de por sí una metáfora y cuya letra es un torbellino de ellas (se contabilizan doce). El tango en cuestión se llama “Fruta amarga” y dice en su segunda parte, refiriéndose al ser amado, luego de una relación trunca: “Eras la luz del sol, y la canción feliz y la llovizna gris en mi ventana, eras remanso fiel y duende soñador, y jazminero en flor y eras mañana; suave murmullo, viento de loma, cálido arrullo de la paloma, ya no serás jamás aroma de rosal, frescor de manantial en mi destino, sólo serás la voz que me haga recordar que en un instante atroz te hice llorar”. Este tango fue grabado por la orquesta de Aníbal Troilo con Alberto Marino, Lucio Demare con Horacio Quintana, Libertad Lamarque con acompañamiento y últimamente la Orquesta El Arranque con la voz de Lidia Borda.
Fruta Amarga es considerada por tangueros reconocidos como una de las diez letras de tango más bellas de todas las épocas. Los parangones que lleva a cabo Manzi en el desarrollo de la poesía son de una belleza e inspiración notables. Constituya este artículo un humilde tributo al cumplirse 60 años de la muerte del genial autor.
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