Por REDACCION
NOTA I
Por Ana Davicino. - Una de las herramientas intelectuales más usadas para captar la realidad es la metáfora. No sólo se trata de una forma de expresión poética, sino que es habitual en nuestra vida cotidiana y hasta tiene utilidad en las ciencias. Las metáforas forman parte misma del pensamiento humano.
En el diccionario de la Real Academia Española encontramos la siguiente definición: metáfora: “(Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορά, traslación). 1. f. Ret. Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones. 2. f. Aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión; p. ej., el átomo es un sistema solar en miniatura”.
La metáfora se relaciona con ver algo como otra cosa. Esto parte de la claridad que esas dos cosas no son lo mismo. La lectura de una metáfora no es única y se relaciona tanto con el emisor y con el receptor, es por esto que creo que en la metáfora en general y en el arte en particular, el papel del receptor es activo, y la libertad de interpretar las metáforas es grande.
APRECIACIONES
HISTORICAS
Existen definiciones de metáfora desde hace muchísimo tiempo. Las primeras referencias aparecen con Aristóteles, para él se trata de la “transferencia del nombre de una cosa a otra”. Así, la metáfora es un medio expresivo muy eficaz, usado especialmente por poetas, Aristóteles fue quien acuñó el término, de metà –“arriba, sobre, más allá”– y phérein – “llevar”–, para referirse a la acción semántica en la que el aspecto de un referente es “llevado sobre, encima”, o transferido a otro referente, de modo que el segundo se nos refiere como si fuese el primero.
Hasta comienzos del siglo XIX, la expresión metafórica es concebida como una especie de alejamiento de la utilización directa del lenguaje, del uso en que las palabras se corresponden con las realidades para las cuales fueron imaginadas. Ese alejamiento se concibió en términos estéticos, como un artificio para causar asombro y placer, y en términos morales, como recurso destinado al engaño, al fraude o a la ocultación.
Si bien esa visión, peyorativa fue muy fuerte, no podemos ignorar las reflexiones de Pascal, que llamó la atención sobre el error que suponía menospreciar este fenómeno, tan amplio y unido a funciones comunicativas esenciales en el ser humano.
El gran cambio sobre la metáfora se da en el siglo XIX y XX, cuando dejan de considerarse un fenómeno no solo del lenguaje sino de los procesos mentales.
En la actualidad, se considera que la metáfora ocupa un lugar significativo en nuestra vida cotidiana, tiene un papel importante en el modo en que percibimos los estímulos, organizamos nuestros pensamientos y aprendemos.
NIETSZCHE Y
LA VERDAD
A partir de Nietzsche podemos pensar la fuente original del lenguaje y del conocimiento no en la lógica sino en la imaginación. La mente humana es creadora de metáforas, enigmas y modelos. La naturaleza del lenguaje es esencialmente simbólica, no existe realidad-fundamento anterior que opere como criterio de verdad.
"¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumen, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones que se han olvidado que lo son; metáforas gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal".
LA CULTURA
COMO SISTEMA
Lévi-Strauss considera la cultura como un conjunto de sistemas simbólicos. Dentro de este sistema encontramos el lenguaje, las reglas matrimoniales, las relaciones económicas, el arte, la ciencia y la religión.
Estos sistemas expresan aspectos de la realidad social, y las relaciones de estos dos tipos de realidad entre sí.
Entendiendo así la cultura e influido por la Lingüística Estructural de Saussure, Lévi-Strauss, concibe la antropología como una semiología. Los sistemas simbólicos son, entonces, sistemas semiológicos. Lo simbólico sería una dimensión inconsciente de carácter lógico-racional, y una dimensión comunicativa.
Geertz con su descripción densa, piensa la semiótica de la cultura como un sistema en interacción de signos interpretables o símbolos. La densidad contextual de los símbolos requiere de la separación de las estructuras de significación para indagar la superposición de significaciones que rodean a los símbolos culturales en contexto. Para entender estas lógicas y dinámicas culturales no basta la explicación causal del positivismo sino que es necesario incorporar la interpretación del sentido que subyace a cómo se producen los textos culturales y explorar qué encierran internamente.
Geertz define cultura con una metáfora: la urdimbre. Tanto Geertz como el estructuralismo utilizaron la metáfora del texto para el análisis de los sistemas sociales, este enfoque implica una historia que necesita ser interpretada. A partir de hechos pequeños pero densos lograr grandes conclusiones.
METAFORA
Y CULTURA
En una cultura, el sistema gramatical de una lengua, los sistemas de organización lógica de una cultura y los diversos sistemas de representación de que disponemos están interconectados a través del pensamiento metafórico. Como un “hipertexto” estructurado de informaciones, constituido por textos, notas, ilustraciones, conceptos, figuras, símbolos, ritos, instituciones, coligadas entre sí por rechazos y vínculos. La metáfora nos permite interpretar estas partes como integrantes de un todo.
La cultura hace comprensible el mundo, lo dota de sentido. Para acercarnos a ella, realizamos siempre interpretaciones inacabadas, aprendemos, describimos, aprendemos sobre los distintos modos de pensar de los otros y a la vez, sobre nuestros propios modos de pensar.
LA METAFORA EN
LAS ARTES VISUALES
Para Gombrich, las obras artísticas expresan con metáforas las experiencias de la vida humana que no pueden ser expresadas con palabras.
Para él la metáfora aparece en forma constante en la vida del hombre y señala algunas marcadamente recurrentes, como lo luminoso como metáfora de lo divino, que tiene un carácter casi universal en el arte religioso. La luz se utiliza también para lo bello, lo bueno, lo positivo.
Según este autor, en la obra de arte se funden forma y significado, la metáfora artística es inseparable de la forma misma y poseemos disposiciones físicas y psíquicas que nos las hacen accesibles a todos, a pesar de los distintos grados de comprensión.
ARTE Y CULTURA
Toda reflexión del arte implica una ubicación y asimilación en el contexto que se producen. Matisse señala que los medios de expresión del arte y la concepción de la vida que lo anima son inseparables. Las valoraciones estéticas, la aceptación y el rechazo, las técnicas de producción están inmersas en la sociedad.
Estudiar una forma de arte significa explorar una sensibilidad, y una sensibilidad semejante es esencialmente una formación colectiva y los fundamentos de esa formación son tan amplios y profundos como la existencia social.
Los signos presentes en una obra de arte se hallan conectados con la sociedad en la que se encuentran. Los signos, como señala Geertz, son formas de pensamiento.
El objeto estético es una entidad reveladora de sentidos, aprovechable, ante todo, por el espectador.
Para Levi-Strauss “A mitad de camino siempre entre el esquema y la anécdota, el genio del pintor consiste en unir un conocimiento interno y externo, un ser y un devenir. En producir, con su pincel, un objeto que no existe, como objeto y que, sin embargo, sabe crearlo sobre su tela: síntesis exactamente equilibrada de una o de varias estructuras artificiales y naturales y de uno o de varios acontecimientos, naturales y sociales. La emoción estética proviene de esta unión instituida en el seno de una cosa creada por el hombre, y por tanto, también, virtualmente por el espectador, que descubre su posibilidad a través de la obra de arte, entre el orden de la estructura y el orden del acontecimiento.”
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