Por Sergio Grazioli
De no haber sido por la canción popular, seguramente jamás hubiésemos sabido de la existencia de una muchacha de cabellera rubia y ojos claros que vivió en Humboldt, allí "donde crecen los trigales, provincia de Santa Fe".
La historia dice que allá por el año 1939, una compañía teatral de Buenos Aires llegó a esa localidad cercana a Rafaela, habitada por inmigrantes alemanes y suizos, a presentar una obra en el Club Sarmiento.
En un intermedio, Ramón Sixto Ríos, integrante de la compañía, invitó a bailar a una hermosa joven de 23 años de la cual se enamoró perdidamente.
La muchacha se llamaba Mercedes Strickler Khalov y así recuerda el momento en que conoció a Ramón: "El vino a Humboldt con una compañía de teatro. Una noche, después de cantar y en el intermedio del espectáculo, me invitó a bailar. Yo acepté, ¿por qué no? Bailamos un tango".
"Así nació nuestro querer, con ilusión, con mucha fe"...
Deslumbrado y enamorado, Ramón tuvo que regresar a Buenos Aires y comenzó de manera inmediata el intercambio de cartas que se mantuvo por dos años, momento en el que él decidió volver a verla, llevándole los anillos para proponerle un compromiso formal. Mercedes le dijo que lo quería, pero que no iba a casarse y prefirió quedarse en el campo, junto a su madre y su hermana, donde realizaban todo tipo de tareas rurales.
En un reportaje para un programa televisivo, la propia Mercedes relata lo sucedido: "Me gustaba, pero de un momento a otro dejé de quererlo. Fue el día que vino con los anillos para comprometernos. No lo acepté, ahí me desenamoré. Yo no quería comprometerme y él se fue de vuelta con los anillos".
"...pero no sé porque la flor se marchitó y muriendo fue"...
El dolor provocado por ese desamor impulsó a Ramón a escribir una canción de amor y de dolor, en la que volcó toda su tristeza; como buen litoraleño -había nacido en la ciudad de Federación, Entre Ríos-, la compuso con ritmo de chamamé. Y así "Merceditas" fue ganando el corazón de quienes escuchaban esta sencilla pero bella canción.
Con el paso del tiempo, Ríos contrajo matrimonio en Buenos Aires pero enviudó dos años después; Mercedes nunca se casó y siguió con su vida en libertad, provocando los más variados comentarios cuando llegaba al pueblo montada sobre una moto, vestida con ropa de cuero.
Allá por los años 80, una revista porteña investigó si realmente existía la "musa inspiradora" de "Merceditas" y para ello envió a uno de sus cronistas a Humboldt. Cuando el reportaje apareció publicado, Ramón lo leyó y nuevamente su corazón comenzó a latir como aquella noche en el Club Sarmiento. Envió una carta a Mercedes invitándola a ir a Buenos Aires; ella aceptó la invitación y se encontraron. El nuevamente le propuso matrimonio y ella lo volvió a rechazar.
..."lo que es querer, lo que es sufrir, porqué le di mi corazón"...
Mantuvieron la amistad y el intercambio epistolar hasta 1995, año en que Ramón muere aunque, previamente, él le traspasó todos los derechos de la canción.
Hoy, 21 de diciembre, se cumplen 100 años del nacimiento de una muchacha que vivió en el campo, sencilla, independiente y que fue inmortalizada por una canción que alguna vez todos hemos cantado (murió el 08-07-2001).
El chamamé "Merceditas" junto a las zambas "De mi esperanza" y "Luna tucumana" son las canciones folclóricas más conocidas en nuestro país.
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