Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Lunes 15 de Julio de 2013

La obra Utopía de Tomás Moro

A comienzos del siglo XVI este humanista inglés imaginó y describió detalladamente su versión de una sociedad perfecta.

REDACCION

Por REDACCION

Por Leonardo Zanetti. - Tomás Moro nació en Londres en 1478, en una familia de la pequeña nobleza. Estudió leyes y ejerció varios cargos en la corte, donde llegó a ser muy respetado y se ganó la confianza de Enrique VIII. Era humanista, al igual que su amigo Erasmo de Rotterdam. A pesar de su postura crítica, fue un católico convencido y enfrentó tenazmente a Lutero y su ola reformista. Su convicción religiosa lo llevó también a chocar con Enrique VIII, cuando este rompió relaciones con el Papa para poder casarse con Ana Bolena. Moro se negó a aprobar la conducta del rey, fue acusado de traición y decapitado en 1535. 

En su obra “Utopía” Moro critica indirectamente el funcionamiento de la sociedad y las instituciones de su tiempo. Lo hace al describir una isla imaginaria cuyo funcionamiento social y político es ideal. El estilo satírico, que compartía con su amigo Erasmo, hace difícil por momentos determinar qué tan serias son sus afirmaciones. Incluso, en su época, no faltó quien crea en la existencia real de la isla. Este es un breve resumen de las características principales de Utopía.


GEOGRAFIA

Utopía es ancha en el medio (unas 200 millas) y se va angostando hacia los extremos, los cuales tienden a unirse, dando a la isla forma de media luna. Se forma de este modo una especie de lago interior de agua calma que facilita el transporte. El ingreso a esta especie de golfo es muy peligroso debido a la abundancia de arrecifes y rocas cercanas a la superficie. Existen en la isla 54 ciudades de similar estructura, destacándose en el centro la capital llamada Aircastle. El río principal, el Nowater nace tierra adentro y desemboca en el mar.


POLITICA

En las 54 ciudades funcionan las mismas leyes e instituciones. Anualmente, cada ciudad envía 3 sabios ancianos a la capital, Aircastle, para discutir los asuntos generales. Dentro de cada ciudad se forman grupos de 30 casas, los cuales eligen un representante llamado Sifogrante, cada 10 Sifograntes se elige a un jefe llamado Traniboro. Los Sifograntes son encargados de elegir al Príncipe, quien ejerce su cargo de por vida. Cada 3 días se reúne el Consejo, compuesto por el Príncipe y los Traniboros. De ser necesario se convoca a una Asamblea a todos los Sifograntes, quienes consultan previamente con sus respectivas familias sobre la posición a tomar. A fin de evitar conspiraciones está prohibido discutir asuntos políticos fuera del Consejo o la Asamblea. Los candidatos para ejercer cualquier cargo surgen por iniciativa de los mismos votantes, quienes intentan promocionarse para ser electos son inhabilitados de por vida.


SOCIEDAD

En Utopía no existe la propiedad privada. Las casas se asignan por sorteo y son reasignadas cada 10 años. Todos utilizan la misma ropa, la cual es muy modesta, sólo cuentan con detalles que diferencian casados de solteros y hombres de mujeres. La autoridad es patriarcal, en cada casa manda el hombre de mayor edad. Se permite viajar, tanto dentro como fuera de la isla, pero se debe solicitar un permiso. Los trabajos sucios son realizados por esclavos, estos son individuos condenados por la justicia, tanto utopianos como extranjeros. Tienen tal desprecio por el lujo y el dinero que utilizan oro y joyas para identificar a los esclavos.

Los hombres tienen permitido casarse desde los 22 años y las mujeres desde los 18. Practican una monogamia estricta. El sexo premarital está severamente prohibido, conseguir un divorcio es muy difícil y el adulterio es penado con la esclavitud. Cuentan con pocas leyes y muy simples, lo que permite que cada ciudadano las conozca y comprenda, esto los lleva a prescindir de los abogados. El intento de un crimen es juzgado y castigado del mismo modo que si se hubiera llevado a cabo con éxito. No sólo permiten la eutanasia, sino que incluso la recomiendan. Esto ocurre cuando un paciente terminal lleva una existencia de puro sufrimiento y es una carga para sí mismo y para los demás. De todos modos, es siempre el paciente quien toma la decisión.


ECONOMIA

Cada ciudad está rodeada por una zona rural lo suficientemente vasta como para abastecerse sin problemas. Todos los ciudadanos deben cumplir con un servicio rural obligatorio de dos años. Las autoridades de la ciudad son responsables de analizar el consumo y planificar la producción. Los productos son enviados a una serie de mercados distribuidos por la ciudad, donde cada familia retira lo que necesita sin dar explicaciones ni entregar nada a cambio. Las autoridades también coordinan la circulación de productos dentro de la isla, de modo que el excedente de algunas ciudades se envíe a otras que lo necesiten. El excedente de producción de toda la isla se exporta. Una séptima parte de lo exportado se dona a los necesitados del país de destino. Los utopianos no utilizan dinero, pero los ingresos generados por el comercio exterior se acumulan en el tesoro y se destinan a cubrir las escasas importaciones o a fines militares (principalmente contratar mercenarios).

En las ciudades se realizan varios oficios y artesanías. La jornada laboral obligatoria es de seis horas, tras las cuales cada utopiano hace uso de su tiempo como le plazca. Los Sifograntes se encargan de controlar que nadie esté ocioso y que nadie trabaje demasiado. Quienes demuestran talento y vocación intelectual son eximidos de la jornada laboral para dedicarse al estudio, pero los Sifograntes los evalúan periódicamente y si no cumplen las expectativas regresan al cuerpo de trabajadores. Estos intelectuales son generalmente quienes luego formarán la clase política y clerical.


POLITICA INTERNACIONAL

Los utopianos nunca firman tratados con otro estado, ya que consideran que todos los hombres son aliados por naturaleza. Sólo guerrean en defensa propia o para liberar a un pueblo vecino de un dictador. Además de contratar mercenarios, utilizan sus fondos monetarios para ofrecer recompensas a los ciudadanos del estado rival por entregar a sus líderes. Esto, que podría verse como una forma de incentivar la traición, es preferible para los utopianos a derramar la sangre de muchos hombres.


RELIGION

En Utopía existen múltiples religiones, prácticamente una por ciudad. Pero todas coinciden en la creencia en un alma inmortal, creada por un poder divino único y bondadoso, que la recompensará o castigará en el próximo mundo. La tolerancia religiosa es en consecuencia una de sus características, pero existe una excepción. El ateísmo está prohibido ya que consideran que el temor a un juez superior es necesario para el desarrollo moral. La mayoría de los utopianos no temen a la muerte y no creen en presagios o supersticiones.

Existen 13 sacerdotes por ciudad que son elegidos por voto. Los templos son inmensos y oscuros para favorecer la reflexión. No poseen imágenes de Dios, lo que permite que los distintos cultos existentes se sientan igualmente a gusto. Los utopianos tomaron contacto con la fe cristiana gracias a viajeros portugueses, y esta religión se expande exitosamente por la isla.


CONCLUSION

En principio, podríamos definir a la organización de Utopía como democrática, comunista y totalitaria. No existe allí la propiedad privada y el estado, cuyos dirigentes son elegidos por votación, tiene un poder absoluto sobre los ciudadanos. La idea de Moro es un estado justo y bondadoso que ejerza un control total. Esto es diametralmente opuesto al ideal anarquista, que propone una sociedad compuesta por individuos completamente justos y bondadosos, capaz en consecuencia de prescindir del control estatal.

La homogeneización y la falta de libertad son las objeciones que surgen a primera vista. Por otra parte, si bien habla de tolerancia religiosa, Moro deja traslucir sus principios cristianos en la necesidad de un dios superior y en las castas costumbres maritales. En este sentido comete el error, bastante común en los religiosos, de considerar que un ateo es necesariamente inmoral. Por último, al mencionar que el cristianismo prospera en la isla, deja en evidencia que su sociedad ideal debe ser cristiana. No obstante, hay que reconocerle una mirada ciertamente avanzada para su tiempo y credo en relación a la eutanasia.


Este artículo fue publicado en la revista rafaelina "Quirón", N° 27, junio 2013, cuyo autor es director de la publicación. Bibliografía: Utopía, Thomas Moro. 1° ed., Buenos Aires: Prometeo libros, 2007. La Historia del Cristianismo, Paul Johnson. 1° ed., Barcelona: Zeta Bolsillo, 2010. www.biografiasyvidas.com/biografia/m/moro_tomas.htm.

es.wikipedia.org/wiki/Tomás_Moro.

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso