Por Redacción
Este acto busca concientizar a la sociedad de que Paz no es una mascota, y que gracias a una ordenanza Brisa puede ingresar junto a ella a cualquier ámbito de la ciudad, ya sea público, de atención al público, o privado de acceso público, y a todos los transportes públicos de pasajeros en Rosario.
Da cuenta La Capital, que el animal fue asignado desde el programa Huellas de Esperanza, dependiente del Servicio Penitenciario Federal, donde reclusas del Centro Federal de Detención de Mujeres de Ezeiza (Unidad 31) crían a cachorros desde los 45 días para luego, junto a una instructora, entrenarlos y destinarlos a ayudar a distintas personas con discapacidades motrices.
PARA CONOCER
Perros como Paz, quien ya tiene alrededor de 30 cuestiones aprendidas, están especialmente entrenados para abrir y cerrar puertas, cajones y heladeras; alcanzar y levantar objetos del suelo y prender y apagar luces e interruptores, entre otras funciones.
Sebastián, padre de Brisa, contó que la convivencia de Paz con la familia es "excelente" y que está definitivamente con ellos desde el 16 de julio pasado.
"Paz acompaña a Brisa a sus clases de inglés, cambió el humor de la familia y la actitud de Brisa. La hizo más independiente y con más actitud para sus terapias", comentó Sebastián y agregó que la perra está "siempre atenta cuando a Brisa se le cae su celular o su cartuchera cuando hace los deberes".
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