Por Sergio Boschetto
Es otra de las obras arquitectónicas inigualables que ofrece Nueva York, situada en la Calle 42 con edificios contiguos entre la avenida Madison y Lexington. Se la conoce también por la Grand Central Station o la Grand Central. Está considerada la estación más grande del mundo en andenes, 44 y con 67 vías a lo largo de la estación. Se inauguró en 1913 y fue reformada en 1998. Con su estilo arquitectónico Beaux Arts, en su sitio de internet se puede leer "Experimenta la joya de la Corona de la ciudad de Nueva York", lo que dimensiona el rol que ocupa en toda guía turística.
LA OPINION en Nueva York: Puede pasar desapercibida para el turista, si antes de viajar no leyó algo de la historia de una de las ciudades más bellas del mundo o tuvo un amigo que había estado y le contó sobre esta joya hecha por el hombre. Claro que si no hizo nada de esto y pasa caminando por la zona, seguro le va a llamar la atención la calle que pasa por encima de un puente en arco (por abajo pasa la calle 42), casi justo en la entrada de la terminal. Si esto no le llamó la atención y se quedó parado en las vidrieras de un negocio de ropa, el cual tiene sus locales al costado de la puerta principal, seguro que le llama la atención el ver entrar y salir a una marea humana.
Si la curiosidad lo invadió y decide entrar, seguro se encontró con un vestíbulo central fascinante, difícil de describir, el ir y venir de los pasajeros que salen de todos lados, unos se van y otros llegan, el techo aguamarina, los grandes ventanales, todo es fuera de lo común.
En realidad desde el 1871 ya existía otra estación, conocida como Grand Central y luego rebautizada con el nombre actual. En el momento de su construcción fue una obra innovadora, en donde los trenes de vapor habían quedado en el pasado y las vías, que siempre fueron un dolor de cabeza en el tránsito de Nueva York, pasaron a ser subterráneas.
En la década del 50, había dejado de ser la estación moderna que todos utilizaban, los usuarios preferían los automóviles o los aviones. El cierre parecía inminente, por eso decidieron vender la parte del lado norte para la construcción de un rascacielos, lo que hoy se conoce como Pan Am Building, el bello MetLife Building. Pero no pasó mucho tiempo que volvieron a la carga para construir otro edificio de altura, justo arriba de la estación, lo que hubiera hecho desaparecer gran parte de su belleza arquitectónica. En ese momento apareció la gente, con una negativa muy dura, incluso algunas personalidades públicas, como ser Jacqueline Kennedy Onnasis, hizo que se nombrara a la estación como edificio histórico emblemático, abortando definitivamente para siempre cualquier idea en contrario.
Para disfrutar la imagen más clásica, que aparece en la mayoría de las fotos o películas, es conveniente caminar por Calle 42 y ahí seguramente verás una escultura en la fachada, se la denomina “La Gloria del Comercio” representando a Minerva, Mercurio y Hércules, justo debajo también se puede ver el reloj de Tiffany y en cada esquina las águilas que lo guardan.
VESTIBULO PRINCIPAL
Se lo nombra también como Main Concourse. Es el lugar principal y más espectacular de la Grand Central Terminal. La permanente presencia de usuarios, siempre con el paso apresurado para subirse o bajarse del tren, los inmensos ventanales que dejan entrar la luz, el histórico reloj central, la pantalla de llegada y salida de los trenes, los balcones, la gran bandera de los Estados Unidos colgada en el vestíbulo recordando a los atentados del 11 de septiembre.
De un color aguamarina. Si uno se detiene se pueden ver las constelaciones del zodíaco, encadenándose sobre los pasajeros que pasan por día por la terminal. No la dibujaron en el orden correcto, algunos dicen que fue a propósito, otros dicen que se equivocaron los artistas que hicieron la obra. La verdad poco importa, es una maravilla para los ojos.
En tanto, el Grand Central Market está ubicado en la parte este, también se puede entrar desde la Avenida Lexington, es un mercado donde hay innumerables lugares de alimentación gourmet. En él se puede encontrar casi todo lo que usted desee, pan, verduras, quesos, comida para llevar.
Otro de los sectores destacados es el Vanderbilt Hall, una sala para exposiciones temporales, se utiliza mucho en Navidad, convirtiéndose en uno de los lugares más emblemáticos y elegantes de Nueva York.
La vía 61 está debajo de la estación, no es visible a los visitantes, está en la Track 61, es una vía secreta que, cuenta la leyenda, el presidente Roosevelt usaba para trasladarse desde el Grand Central Terminal, hasta el hotel Waldorf, para no ser visto por miradas indiscretas.
El techo tiene un agujero: se puede apreciar, en el vestíbulo principal (Main Concourse), está arriba de Piscis, es oscuro. Según reza la historia, en 1957 ante el posible lanzamiento del Sputnik por parte de los rusos, se instaló en ese lugar un enorme cohete y para pasar los cables hubo que hacer un agujero.
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