Por Ana Paula Rosillo
Las elecciones en la vida no son fáciles, pero sin duda contribuyen a desarrollar caminos, abrir espacios de interacción, promover vínculos, así como también condicionan y prohíben escenarios de nuestra propia participación. Advirtiendo los cambios actuales, la incursión de las nuevas tecnologías, sus nuevos mundos imaginarios y también sus límites, encontramos aquí la posibilidad de adentrarnos en una historia de vida plagada de ánimos, deseos, necesidad de superación y amor por el deporte.
LOS COMIENZOS
Comenzó a jugar a las bochas cuando tenía 12 años, en el Club Juventud. A los 16 pasa a Central Córdoba, a los 23 a 1° de Julio. A los 24 se va a Buenos Aires. Corría el año 1954 cuando se instala en Capital Federal para participar en el Campeonato Argentino representando a Rafaela.
Su habilidad y trayectoria le permitió en 1962 ingresar a Racing. En 1964 cuando Tablita tenía 34 años se retira del deporte que recibió prestigio, fue puntero casi siempre y se acostumbró a ser protagonista de una generosa campaña de éxitos.
LA TRAYECTORIA
Fue en 1952 cuando en el transcurso de un solo mes Tablita ganó cuatro campeonatos. Entonces jugaba para Central Córdoba, sus compañeros eran Ingaramo y Ambort. Al próximo año participó de la final de un campeonato de la Federación Rafaelina. Llegó a la final junto a Delmo Santagostino y hay quienes cuentan que los aficionados aún hoy recuerdan aquella confrontación.
Otro encuentro se disputa en la ciudad de Esperanza, un torneo en el que intervienen 60 jugadores y esta situación le otorga el derecho de representar a Rafaela en el Campeonato Argentino. En este certamen individual resulta tercero, logrando una excelente posición al ganarle a Roque Juárez, campeón argentino y sudamericano.
En 1954 Tablita por 1° de Julio y Barzotti por Central Córdoba llegan a la final de un torneo en el que intervinieron 200 jugadores procedentes de diversas provincias del país. Cuentan las anécdotas que el campeonato había comenzado a la mañana del domingo y a las 9 del lunes se consagraron finalistas.
Entre los recuerdos de Buenos Aires, Tablita recordó sus primeros tiempos en la gran capital, las tertulias en el Bar La Recova del Once donde con Coco Carelli, Raúl Zicre, Duilio Biganzoli, Ricardo Senn y Lorenzo Tornaroli, compartían largas charlas y recuerdos sobre Rafaela.
UN RECUERDO VIVO
Tablita recordó que las bochas le permitieron recorrer un largo camino, donde conoció nuevos lugares, recorrió ciudades, se hizo de nuevos amigos, compartió momentos inolvidables y experimentó lo que ansía todo deportista el éxito del triunfo.
Entre sus viajes importantes vale mencionar a Goya, La Plata, Necochea, Rosario y Córdoba. Los trofeos fueron guardados y atesorados a la luz de un recuerdo permanente y vivo.
“Pude conocer mucha gente en los campeonatos, en los torneos y pude cosechar grandes amistades”, añadió al momento de hacer memoria. En Rafaela había quedado un hermano y un sobrino que generalmente solían visitarlo en Buenos Aires hasta que llegó el momento y Tablita tomó la decisión de volver.
Nació en Santiago del Estero, a los 6 vino a vivir a Rafaela.
Hoy se encuentra en el Hogar San Francisco de Asís y junto con nuevos compañeros y amigos recuerda aquellos tiempos en que los premios y trofeos habían trazado un camino a seguir.
Tablita supo mantener viva la pasión de un deporte que le permitió crecer y desarrollarse no sólo como deportista sino como persona, su deseo llegó lejos y hoy en el recuerdo atesora múltiples imágenes de un pasado que siempre permanecerá en su mente.
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