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Información General Martes 17 de Marzo de 2015

La vergüenza: esa que nos está faltando...

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

¿Qué significa la palabra vergüenza?: "Turbación del ánimo causada por el miedo a la deshonra, al ridículo, a lo grotesco de nuestro proceder, al desprestigio de nuestra figura frente a la sociedad". ¿Y por qué decimos que nos falta?, porque según nuestro particular punto de vista, en general, ¡nos falta!.

Comencemos por desglosar el tema desde el principio, por el ser individual. ¿Nos avergüenza el cometer un error, el habernos equivocado, el haber entrado en falta o ser productor de alguna inexactitud? Si reconocemos el error y aceptamos nuestra falta, ya dimos el primer paso favorable, consciente o inconscientemente, pues, turbada nuestra conciencia, admitimos la equivocación. Eso es vergüenza, y esa sensación de cumplir con nuestro deber, es lo que pregonaron desde el principio de los tiempos los grandes pensadores. "Al mundo lo creamos, lo elaboramos y lo construimos desde nuestro propio interior". Y la vergüenza es parte importante de ese mundo.

¿Sentimos vergüenza cuando erramos alguna maniobra vehicular, o estorbamos con nuestra presencia, en lugares donde no corresponde proceder (robando, insultando o maltratando al prójimo)? En las relaciones de familia como padres o conductores de un hogar, ¿somos sinceros, cumplimos en un total como guías y pilotos de la importantísima nave que el destino puso en nuestras manos? Y los demás marineros de esa nave, ¿falseamos, fingimos, inventamos cuentos o acercarnos la verdad a los capitanes del barco de la vida en común? Si en el equilibrado mar de la vergüenza navegamos todos, las olas (que siempre existirán) serán sosegadas, sumisas. Si por el contrario la vergüenza palidece y se aleja, las encrespadas olas de la mentira y el engaño, harán zozobrar la debilitada nave familiar que pronto sucumbirá entre las negras aguas del dolor, la división y el desmembramiento.

Pero no sólo en lo individual o familiar debemos avergonzarnos, sino también cuando debemos trabajar para grupos mas numerosos, o cuando el destino nos ubica en cargos públicos, donde debemos dirimir y resolver cuestiones de gobierno, que a veces involucran a miles o millones de seres vivientes. ¿Siempre se da a conocer lo que realmente ocurre en la toma de decisiones de tamaña importancia, o se falsifica la realidad de esas resoluciones? Por lo que alcanzamos a comprender, desde nuestra humilde posición de ciudadanos rasos, sin nivel ni jerarquía de ninguna especie, imparcialmente tanto en lo político como en lo institucional, nos atreveríamos a insinuar, que a nivel planetario, muy pocas personas, ¡pero muy pocas! manejan sus vidas con cierta turbación de ánimo.

Tal vez , jamás tomaron el diccionario de su lengua de origen y reflexionaron sobre la palabra vergüenza, que en todas partes es indudable que signifique lo mismo. Bien lo dice el aforismo criollo "cuando la vergüenza se pierde, jamás se vuelve a encontrar".

Entonces, como sociedad, ¿nos falta, estamos bien o nos sobra vergüenza? Y en lo individual, usted elige el camino, pero es conveniente razonar que al final del mismo, encontrará al destino que le abonará el precio de su tarea, con vergüenza o sin ella. ¿Para pensarlo?, ¿tal vez! Usted decide.

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