Por REDACCION
Por Emilio Grande (h.) Redacción de LA OPINION. - En el marco de los 133 años de la formación de Rafaela, en la tarde de ayer fue celebrada la misa en honor al santo patrono, presidida por el obispo diocesano Luis A. Fernández, en la Catedral San Rafael, concelebrada por los sacerdotes Alejandro Mugna (párroco de San Rafael), José Mezzabarba (párroco de Santa Rosa de Lima), Jonatan Delfino y Ariel Botto.
Entre las numerosas autoridades presentes, estuvieron el intendente Luis Castellano con su esposa, el alcalde de Carcabuey Antonio Osuna Ropero, el diputado nacional Omar Perotti, los diputados provinciales Roberto Mirabella y Rosario Cristiani, el presidente del Concejo Municipal Daniel Ricotti, el vicecónsul de España en Rafaela Miguel Huber Ceja, los ediles Hugo Menossi, Germán Bottero, Natalia Enrico, Marcelo Lombardo, funcionarios municipales rafaelinos y carcabulenses, entre otros.
Como un dato para destacar, adelante del altar fueron colocadas las banderas española y argentina, esta última con una imagen de San Rafael Arcangel. Al final de la ceremonia religiosa, se hizo la entrega por parte de la delegación carcabulense de la imagen de la Virgen del Castillo.
"Demos gracias a Dios por su constante cercanía, presencia de lo vivido, lo trascendente, que con ternura, misericordia y providente no sólo acompaña sino que también guía, orienta al levantar la mirada, ampliando los horizontes más allá de los logros materiales, económicos, técnicos, deportivos y culturales, abriendo el corazón a la plenitud de la vida: el ser religioso", destacó monseñor Fernández durante su homilía.
Y agregó: "aquí las aguas de la divina gracia cubren los pecados de los hombres, son sanadas sus heridas y aliviadas sus fragilidades (...) Aquí los pobres encuentran la misericordia ternura no sólo del Dios amor sino también de los hermanos que miran solidariamente de la vida y todos se revisten de la dignidad de ser hijos de Dios hasta que un día llegamos a la patria definitiva del cielo".
Más adelante, el obispo diocesano dijo: "agradecer a Dios de sentirnos pueblo como nos dice el papa Francisco, es un valor espiritual sentirse pueblo, es estar cerca de la gente no para utilizarla, avasallarla o humillarla, sino para sentirnos parte y mirar con cariño y respeto; llamados a todos a participar donde no hay unos pocos que lo quieren hacer todo, o peor aún donde hay unos pocos que lo quieren tener todo cuando hay multitudes que deambulan como ayer los inmigrantes y los de hoy por este mundo, buscando que se reconozca su dignidad".
En otra parte, señaló que "nos alegramos tanto hoy por este hermanamiento de pueblos como el de Carcabuey y Rafaela; a esto sí quieren mirar las futuras generaciones a un mundo más humano, más justo; ya bastante tenemos con el drama, el dolor, la muerte, que causan las envidias, los celos, las vanidades de los hombres, las divisiones, las guerras, las discriminaciones".
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