Por Rubén Armando
La víspera la justicia del mundo se vio conmocionada por el accionar de Slobodan Praljak, excomandante de las fuerzas croatas de Bosnia en la guerra de los Balcanes, quien mientras escuchaba su condena decidió suicidarse bebiendo veneno.
Da cuenta la prensa mundial que la muerte de Praljak, de 72 años, marcó un antes y un después en los juicios de crímenes de guerra ya que todos se preguntan cómo logró acceder al interior del Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) con el veneno, y por qué nadie reparó que tenía en su poder la botellita lista para ser bebida ante la sentencia.
FALLA EN LA SEGURIDAD
El hecho de que el exmilitar bosniocroata pueda suicidarse en pleno juicio con un veneno que él mismo portaba, pone en entredicho la efectividad del procedimiento de seguridad del Tribunal, que solo retiene objetos metálicos y celulares antes de ingresar.
El excomandante había permanecido bajo custodia del Tribunal antes de la audiencia de este miércoles por lo que muchos se preguntan es cómo y en qué momento consiguió el letal veneno.
El TPIY comunicó que las autoridades holandesas iniciaron "una investigación independiente" sobre la muerte de Praljak, y que la sala donde ocurrió el hecho se encuentra precintada
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