Por REDACCION
Por Miguel Pettinati. - Marcos 10,12 Jesús dejó aquel lugar y se fue a los límites de Judea, al otro lado del Jordán, otra vez la muchedumbre se congregó a su alrededor y de nuevo se puso a enseñarles, como lo hacía siempre.
En eso llegaron unos fariseos que querían ponerle a prueba y le preguntaron: -¿puede un marido despedir a su esposa?
Jesús les respondió: -¿Qué les ha ordenado Moisés?, contestaron: -Moisés ha permitido firmar un acta de separación y después divorciarse.
Jesús les dijo: -Moisés al escribir esta ley, tomó en cuenta a los tercos y duros de corazón que eran como ustedes.
Pero al principio de la creación Dios los hizo hombre y mujer; por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa, y serán los dos una sola carne, de manera que ya no son dos, sino uno solo.
Pues bien, lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe.
Cuando estaban en casa los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo, y Jesús les dijo:
-El que se separa de su esposa y se casa con otra mujer, comete adulterio contra su esposa; y si la esposa abandona a su marido para casarse con otro hombre, también comete adulterio.
Palabra de Dios, Gloria a ti Señor.
REFLEXION SOBRE
EL MATRIMONIO
Marcos, 10-12 ¿Puede un marido despedir?
Mateo ciertamente es más preciso cuando agrega: por cualquier motivo, pues todos estaban de acuerdo que se podía despedir a su mujer, pero se discutían las razones que justificaban el divorcio. Marcos va directamente al objetivo:
"El matrimonio es un compromiso irreversible".
Jesús define con toda claridad (y ese es uno de los puntos en que choca con todo el mundo, incluido los discípulos) respeto al divorcio, a pesar de que es una práctica común y que la misma Biblia reconoce.
Jesús invoca otra ley de Dios: "Al principio...". Al principio, es decir, en el relato del paraíso terrenal. Pero no olvidemos que, en la cultura antigua, el principio era una edad de oro en que Dios había establecido las instituciones ideales; es pues evidente que si los autores del Antiguo Testamento autorizaron el divorcio fue porque las leyes de una sociedad, incluso las del pueblo de Dios, reflejan el nivel de conciencia moral de un época, esto lo podemos trasladar al presente.
Jesús opone, pues, el ideal con la práctica; sin embargo ese ideal no es una cosa que basta con admirarla, allí donde el Génesis decía: "Serán una sola carne", Jesús agrega: "Ya no son dos sino uno solo", esto quiere decir que ante cualquier desacuerdo se busca la unidad de la pareja.
Sin duda tendremos que recordar que se toman las cosas al revés cuando se considera al matrimonio y el amor humano como las consecuencias de un primer hecho que sería la sexualidad. Lo que está primero en el plan de Dios sobre el universo es la unión del hijo de Dios hecho hombre y de la humanidad salvada por él. Allí está la complementariedad y la Alianza en la ternura y en la fidelidad, allí está el modelo de la pareja; todo el pasado biológico que ha preparado a los sexos, toda la evolución humana que ha hecho que madure la pareja; vienen sólo como consecuencia, no son más que reflejos del proyecto eterno de Dios en la creación y en la historia.
Las palabras de Jesús no tienen escapatoria, fueron pronunciadas frente a una práctica del matrimonio aceptada universalmente y tienen plena vigencia actualmente frente a la práctica tan difundida de no casarse.
En toda la biblia amor y fidelidad van juntos; y cuando el Evangelio habla de perderse a sí mismo como condición para encontrarse, eso también vale para la pareja.
"¿Y si uno de los esposos traiciona al otro?" Aquí entramos en el terreno de las decisiones humanas, en que cada uno debe resolver su propio caso, y lo resuelve de acuerdo a lo que ya le ha sido revelado de la vocación cristiana.
No se puede condenar a los demás, pero Jesús desautoriza totalmente a los que pretenden tranquilizar la conciencia de los divorciados como si no hubieran atentado contra su vocación cristiana.
CORAZONES
TERCOS Y DUROS
Jesús les dijo: Moisés al escribir esta ley tomó en cuenta lo terco y duro de corazón que eran.
En el presente esto es distinto, ya no estamos más bajo de la ley sino bajo la gracia, el amor y la misericordia de Dios Padre manifestada en su hijo, nuestro Señor y maestro Jesucristo que derrama su sangre para el perdón de nuestros pecados y la salvación.
Los que pretenden tranquilizar la conciencia, por ejemplo: un esposo con problemas de adicción al juego o bebidas. Maltrata a su esposa e hijos, no trabaja o sea que las tiene todas; he aquí donde entra en escena el entorno opinando "divorciate, buscate otro hombre que te dé seguridad económica, mira tu esposo en el estado que está no sirve para nada; para colmo otro problema tu hija mayor está embarazada y tiene que abortar porque en este momento no sirve traer un hijo al mundo".
¿Son la tabla de salvación estos pensamientos?
Hay pensamientos que destruyen, aún más de lo que está destruido el sacramento del matrimonio (familia), porque no construyen no unen. Así estamos dejando la puerta abierta para que entre la cultura del divorcio y de la muerte.
¿Dónde quedó aquello de en las buenas y en las malas? El papa Francisco nos dice que se está viviendo una cultura del descarte. "Al que no sirve lo marginamos".
Sobre todo esto Jesús nos dice: mi padre me dio autoridad sobre todas las cosas, denme el tiempo necesario para obrar en sus corazones. Sólo tengan paciencia y fe para hacer nuevas todas las cosas. No sean tercos y duros de corazón.
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