Por Carlos Terranova
En el libro del profeta Isaías 32: 8 leemos: Pero el generoso pensará generosidades, y por sus generosidades será exaltado. Esta afirmación está dentro del contexto que se refiere al reinado justo del Mesías y describe el final del mezquino y del generoso. El ruin nunca más será llamado generoso, sino que quedará al descubierto y el generoso será exaltado. Nadie en el mundo ha sido condecorado por haber recibido favores en la vida. Las personas que han sido premiadas o han sido reconocidas es porque se destacaron en la vida como personas libres para dar, personas espléndidas para aliviar el dolor de otros.
Cuando hablamos de generosidad lo asociamos con dar cosas materiales… pero no, se puede dar más que eso, se puede compartir más que eso. Una sonrisa; un buen, sincero y fuerte abrazo a la persona que lo necesite; un consejo al que lo pueda aceptar; una visita al que la espera; un llamado telefónico, un e-mail, un mensaje de texto; un gesto de alegría por el logro que otro ha obtenido, etc. Las Sagradas Escrituras nos recomiendan practicar la generosidad, detrás de ella vienen una serie de beneficios extraordinarios. Algunos no pueden disfrutar de ser generosos y dicen: yo estoy para que me den…
El sabio Salomón dice que el alma generosa recibe prosperidad y saciedad; Proverbios 11:24-25: Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado. ¿A quién no le gustaría vivir una vida próspera? ¿A quién no le gustaría tener una familia próspera? Todo esto se obtiene cuando se es generoso.
El profeta Isaías 58:6-12 dice que el generoso goza del favor de Dios sobre su vida y en el capítulo (32:5-8) afirma que la memoria del generoso nunca será puesta en el olvido, dice que el generoso será exaltado. La gente nunca olvidará el favor que el generoso brindó. Le mantendrán siempre en su memoria, en su corazón. El predicador afirma que la recompensa viene de Dios, aunque pase mucho tiempo, Eclesiastés 11:1: Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Su recompensa viene en camino Colosenses 3:23-24: Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
Que la generosidad sea por lo que muchos tengan que recordarle en el libro de los Hechos 20:35 leemos: En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Este es un versículo para cada hijo de Dios. La generosidad no tiene nada que ver con la posición social sino con la posición de nuestro corazón. ¿Dónde está tu corazón?
Hay gente que vive apegada a lo material, si tiene dinero está bien, si le falta, es una piltrafa humana. Jesús dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee, Lucas 12:15, dando a entender que lo material no es lo más importante de la vida. Por último… ¿Quién es nuestro modelo de vida a imitar? Jesús. Pablo escribe: Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante (Efesios 5:1-2). Miremos a Jesús que se entregó a sí mismo por nosotros y que podamos imitarlo.
Oración: Señor ayúdanos a dar a lo material su justo valor y despierta en nosotros la generosidad que hubo en ti.
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