Por Orlando Pérez Manassero
Esta bella historia que involucra a don Florencio Racca comienza cuando su abuelo, un joven de apenas 16 años, pisa tierra argentina allá por 1891 proveniente de Italia con su baúl repleto de ilusiones. Se llamaba Luis José Racca, le decían Giòrs, y había dejado a toda su familia en Volvera, un pequeño pueblo ubicado a veinte kilómetros al sudoeste de Turín.
A partir de ese momento Giòrs inicia un intercambio epistolar con sus padres y hermanos contándoles las alegrías y las penurias de la vida en los campos de nuestra “pampa gringa”. Las cartas fueron y vinieron cruzando el mar hasta que un día sus padres, Gabriel y Lucia junto a sus hijos Albina y Epifanio José, llegan también a América para buscar el bienestar que les negaba Europa. Allá quedaba María, la hija mayor casada, que siguió recibiendo y enviando cartas donde los acontecimientos que les sucedían a sus familias, separadas por tantos miles de kilómetros, se fueron registrando sobre el papel con sencillas palabras de trabajosa caligrafía.
Pasaron algunos años y un día Gabriel y Lucia retornaron a Volvera llevándose consigo el baúl con las cartas entre otros valiosos recuerdos. Ambos fallecieron en ese pueblo italiano mientras que sus hijos permanecieron en Argentina, formaron familias, tuvieron descendientes y terminaron sus días en esta tierra adoptiva.
Luis José Racca tuvo cinco hijos; uno de ellos fue Gabriel, padre de don Florencio Racca. Y fue Florencio quien el 23 de junio de 1997 tuvo la honda emoción de caminar por la calle “24 de Maggio” de Volvera y conocer la casa de sus abuelos paternos.
Es a consecuencia de ese viaje que poco después llegan a sus manos aquellas amarillentas cartas que se habían conservado celosamente guardadas en el baúl del abuelo y que dieron origen posteriormente al libro “Los Racca de puño y letra” presentado en la Municipalidad de Rafaela en agosto de 2004. Pero había un anhelo personal pendiente; el broche de oro que debía ser puesto en Volvera, en la provincia de Turín, región del Piemonte.
Esa deuda fue saldada diez años después y fue Omar José Racca y María del Carmen Giraudo, hijo y nuera de don Florencio, quienes lo hicieron posible justamente el mismo día del cumpleaños de su padre, el lunes 27 de octubre de 2014, cuando presentaron varios ejemplares de la citada obra en la sala del Teatro Bossatis de Volvera, en el transcurso del 1er. Festival Cultural del Libro de esa población.
Los ejemplares depositados en la biblioteca local servirán para que los pobladores “volveresi” conozcan la “bela stòria” que comenzó allí y concluyó uniendo en un fraterno abrazo a Volvera en Italia con Pueblo Marini y la ciudad de Rafaela en Argentina. Ese día y tras unas emotivas palabras de presentación por parte del Síndaco, Iván Marusich, (quien tuvo la deferencia de hacer imprimir y obsequiar a todos los presentes con un cuadernillo titulado “I Racca di Volvera”), Omar Racca se dirigió a los presentes contando con amplitud de detalles, traductora mediante, las vicisitudes de aquellos viejos inmigrantes en una conferencia de casi una hora y media de duración que fue seguida atentamente por el público y en la que también participaron los presentes con sus preguntas y comentarios.
Además ubicó a los “volveresi” en lo que es Rafaela hoy, como es nuestra zona, sus cosechas y la gente que la habita. Sorprendió al público con algunas palabras en piemontés, y más aún cuando explicó que su padre dominaba este antiguo lenguaje, lo leía y lo escribía, cosa que no es muy común ni siquiera en Italia.
Debemos imaginar lo que pasaba por la mente de don Florencio Racca aquí, en su domicilio de Rafaela, por aquello que estaba ocurriendo tan lejos, en el mismo pueblo de su abuelo y el mismo día en que él cumplía un año más. Ante tamaño regalo don Florencio quiere agradecer a quienes hicieron posible este acontecimiento comenzando por el Síndaco de la Comuna de Volvera, Iván Marusich, a Cherubino Nota que concretó las necesarias conexiones del caso, a la familia de Anna Nota de Vaschetto quienes supieron preservar el tesoro de las cartas tantos años y, en especial, a su hijo Omar José y a su señora María del Carmen, portadores ambos de los libros y de las palabras desde este lado del mundo a la vieja Europa.
Podemos decir que esta es una noticia digna de ser contada porque, de verdad, toda ella es una muy “bela stòria”.
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