Por REDACCION
El “Sol de México” llegará la próxima semana al país para brindar tres recitales. Un repaso por dos jornadas históricas en las que el artista se mostró conmovido ante su público en momentos clave de su vida familiar
El primero fue en 1985, cuando todavía era un adolescente que trataba de hacerse camino fuera de su país. Cantaba alegre y desenvuelto, vestido de blanco, con el pelo que casi le llegaba a los hombros. El otro ocurrió en 1992, cuando ya era un cantante consagrado, con fans que lo celebraban y le demostraban su cariño en las calles porteñas y cada vez que se subía al escenario. Para esta ocasión estaba vestido de negro y llevaba el pelo cortísimo. En la increíble carrera de Luis Miguel hubo dos recitales muy especiales que lo marcaron a fuego. Por una coincidencia muy particular, los dos tuvieron lugar en Buenos Aires y más específicamente en el estadio Luna Park, difundió Infoshow.
"Nada en este mundo vale nada si no estás, Marcela. Todo me parece más bonito junto a ti, Marcela", entona en el escueto video que registró aquel momento. Tiene apenas 15 años y ya se perfila como una figura de la música internacional. Arriba del escenario del Luna Park Luis Miguel brilla y se ilumina todavía más al descubrir a su madre, Marcela Basteri, que lo admira a pocos pasos.
Entonces el cantante se acerca, le da un beso, le canta al oído, se conmueve adelante del público que se sorprende con la escena. Él no lo sabe: esa será la última vez que se vea en público a su madre, quien a mediados de 1986 desapareció misteriosamente.
La historia sobre ese recital fue recreada en la exitosa Luis Miguel, la serie que se estrenó en 2018. Según se pudo ver en la ficción, que tiene el aval del artista, Luis Miguel estaba de gira por América latina, sin la compañía de su padre, el temible Luisito Rey. Tampoco lo acompañaban sus hermanos.
Entonces, según se pudo ver en la megaproducción de Netflix, Basteri llegó por sorpresa al estadio porteño pocos minutos antes de que comenzara el show de su hijo. Una vez que comenzó el espectáculo, y luego de la alegría por el reencuentro, el joven le dedicó a su madre la canción que lleva su nombre y que había sido compuesta por su padre en los años '70.
Horas después de aquella emotiva escena, el cantante fue entrevistado por Leonardo Simons en su recordado ciclo Sábados de la bondad. Allí, el conductor le preguntó al adolescente qué había sentido con la sorpresa que le dio su madre.
Sonriente, Luis Miguel se mostró contento y reveló que había pasado casi tres meses sin ver a Basteri.
Poco se supo de Marcela después. Por aquellos años decidió distanciarse de Luisito Rey e irse a vivir con sus familiares a Italia. Entonces llevó consigo al hermano menor de Luis Miguel, Sergio.
Según el libro Luis Miguel, la historia, del periodista Javier León Herrera, la mujer desapareció misteriosamente a mediados de 1986. Viajó desde Italia, junto a su hijo menor, a encontrarse con Luisito Rey en España. Él prometía cambiar, empezar una nueva vida y la convocó para charlar.
Desde España Basteri llamó por teléfono un par de veces a sus familiares, que la encontraban rara durante aquellas comunicaciones esporádicas.
"Después de eso se esfumó. La tierra se la tragó. Desde entonces, más o menos a principios de septiembre de 1986 no hay una sola señal de vida de la mamá de Luis Miguel", revela la biografía del artista.
Muchos años después, cuando Luis Miguel ya era un músico consagrado y su disco Romance explotaba en ventas, volvió a realizar una exitosa gira por América latina.
Tal como se puede ver en las primeras escenas de la serie que recrea su vida, poco antes de subir a un escenario para dar un show en Paraguay, a fines de 1992, su manager le anunció al cantante que Luisito Rey estaba mal de salud y que lo acababan de internar con pronóstico reservado en Barcelona.
Los caminos, a partir de ahí, se bifurcan. Es que, en la serie, la narración va hacia atrás en el tiempo. En la vida real, el artista decidió seguir adelante con su trabajo: tenía 22 años y una carrera en ascenso. Llenaba estadios, sus discos no paraban de venderse y hacía delirar a sus fans por todo el continente.
Entonces Luis Miguel viajó a Buenos Aires y brindó una serie de shows en el Luna Park. Los seguidores del músico estaban extasiados: por varias noches, podrían verlo ahí, a pocos pasos de distancia, mientras interpretaba todos los hits que sabían de memoria.
Hasta que un día, cuando supo que el estado de salud de Luisito Rey se agravaba con el paso de las horas y que quizá le quedaba poco tiempo de vida, decidió olvidarse de las peleas y rencores que los habían distanciado durante cinco años.
Súbitamente, y con varios compromisos laborales en la capital argentina, tomó un jet privado y viajó de inmediato a Barcelona para ir a ver a su padre.
Al llegar al hospital y conocer la gravedad del cuadro que enfrentaba Luisito Rey, Luis Miguel entró en shock.
"Cuando él sale de verlo en el hospital, sale quebrado. Estaba completamente dado vuelta. Estaba fuera de sí, fuera de la realidad, era un ente", señaló a Infobae en 2018 el fotógrafo argentino Gabriel Piko, uno de los pocos testigos de aquel momento.
Pocas horas después, Rey murió. Desde entonces Luis Miguel debió afrontar 48 horas de dolor, despedida y ceremonia íntima.
Con apenas 22 años, y sin saber acerca del paradero de su mamá, se apoyó por aquellas horas en su entorno más íntimo, tal como se pudo ver en la producción de Netflix. Por esos días Hugo López, el representante argentino y alguien muy importante en su vida, junto con su manager Alex McCluskey, su hermano Alex y su novia de entonces Erika fueron figuras clave como sostén anímico.
Convencido de alguna manera de que el show debía continuar, el astro mexicano volvió a la Argentina, donde los rumores de una posible cancelación de presentaciones se multiplicaban en los medios. Sin embargo, Luis Miguel volvió al Luna Park y a dar la cara frente al público.
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