Por REDACCION
(Especial para LA OPINION). - Nos cuenta la cantautora: “Desde el año pasado me había planteado ir al Festival de Cosquín. Sentí que era necesario, aunque sabía que tenía que vencer obstáculos, a veces invisibles, para llegar a la contratación. Y me dediqué a trabajar, por así decir para lograrlo. Necesario en el sentido de buscar otro espacio para mostrar mis canciones, mi trabajo musical, y que lo venía transitando como invitada. No puedo olvidar que en el año 1970 estuve en el Festival integrando la delegación salteña y canté La pomeña! Esto ratifica la permanencia de esa bella zamba y mi persistencia, mi decisión de continuar con mi música. Me parece que muchas cosas influyen para esto. Tanto para mi objetivo personal, y para lograr que la Comisión mire para este lado. El año pasado, por gentileza de Pedro Patzer de la FM de Radio Nacional estuve participando en la transmisión del Festival que hizo La Folklórica, y fue una experiencia muy buena, comentar las diversas actuaciones, ver de cerca a quienes no conocía, y la dinámica misma de la radio.
"Estuve también en el escenario mayor invitada de Fulanas Trío con otras compositoras, Nora Benaglia, Martha Hoyos, y me tocó cantar mi canción Huaynito del olvido, con Fulanas Trío en una hermosa versión conjunta. Y había empezado en el 2010 invitada al homenaje que se le hizo al Cuchi Leguizamón junto a Luis Leguizamón y la Negra Chagra, también con Juan Carlos Cambas, pianista argentino que reside en Galicia… Y me iba acercando. Mientras tanto termino el año con un hermoso recital con Melania Pérez y Adelina Villanueva, que se llamó ‘Mujeres Salteñas... Tres cantares’, y en enero salimos las tres en el programa Ecos de mi tierra de la Televisión Pública. Creo que todo sumó y el 2 de febrero, la última luna del Festival, es mi día de actuación.
"Voy a presentar canciones representativas de mi manera de sentir lo personal y colectivo de las costumbres y sentires de mi región. El carnaval, la copla, el amor, la vida son mi fuente de inspiración cuya raíz es la huella ancestral y actual de los pueblos originarios. Así, musicalmente, me nutro de lo tradicional caminando con sonido contemporáneo. Le canto a mis padres en Yo voy a cuidar, a los Condori, Colque, Mamani en Señales de lo nuestro, al amor en Huaynito del olvido. Y retomo el idioma quechua en una tonada potosina llamada Tinku. Me acompañarán: Adriana Leguizamón (acordeón), Violeta Bernasconi (violín) y Mariana Mariñelarena (percusión)”.
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