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Información General Sábado 25 de Marzo de 2017

Más que educativa, es una crisis cultural

APRENDER 2016

Emilio Grande (h.)

Por Emilio Grande (h.)

Lamentablemente, los resultados hablan por sí mismos: 7 de cada 10 chicos que termina el secundario no tiene conocimiento en matemática y 5 de cada 10 no comprende textos; de cada 2 alumnos, 1 no termina la secundaria...

La Evaluación Nacional Aprender 2016, que reemplazó al Operativo Nacional de Evaluación (ONE), del Ministerio de Educación, calificó a los alumnos de segundo y tercer año de escuelas primarias en lengua y matemática y a los de quinto año de secundaria en ciencias naturales y ciencias sociales, además de lengua y matemática. En los exámenes participaron 1.400.000 alumnos que concurren a 39.500 escuelas públicas y privadas de todo el país.

Independientemente de la metodología implementada y del gobierno turno (se viene realizando desde hace muchos años), muestra más que una crisis educativa un componente más grave: se trata de una crisis cultural y de valores, excesivamente compleja, que contiene muchas aristas.

Estos problemas arrancan en la escuela primaria con la eliminación de la repitencia en 1er. grado desde 2013 a través de una resolución del Consejo Federal de Educación aceptado por los ministros de todas la provincias, continúan en las escuelas secundarias con menores exigencias para aprobar los contenidos mínimos respecto a décadas pasadas y luego se profundiza en la universidad, observándose en alumnos de 18 años que tienen serios problemas de lecto-escritura. 

A este diagnóstico se suman los docentes "taxi" que dan clases en 2 o 3 escuelas en una misma jornada, corriendo de un lado para otro: ¿en qué momento preparan las clases?, ¿cuáles son los criterios de evaluación?, ¿quién controla que los contenidos mínimos se den en las aulas? También hay docentes y porteros que piden licencias sin motivos justificados con el amparo de los directivos. 

Al mismo tiempo, están los conflictos salariales desde hace muchos años (gobernaron distintos signos políticos) que en vez de acordar en los meses de enero y febrero, empiezan las clases con paros durante varias semanas en casi todas las provincias del país. Este año no es la excepción.

¿Por qué no hay buena voluntad de los gobernantes para hacer propuestas salariales realistas atadas con una cláusula de ajuste por inflación? ¿Cuáles son los intereses que tienen los dirigentes gremiales: solamente económicos u ocultan otros? ¿Cómo evitar que colisionen los derechos de huelga de los docentes con los derechos de aprender de los niños?

Esta situación lleva a que no pocos padres opten por las escuelas privadas, que viene creciendo progresivamente en cuanto a la matrícula y el nivel educativo, pero esto no debe ser un motivo de contradicción con las públicas, al contrario deben ser diversas ofertas educativas a la sociedad y propiciar la integración educativa. 

Tampoco se puede soslayar el rol que le compete a los padres: se desentienden del aprendizaje de sus hijos, prepotean a los docentes cuando ponen malas notas y en algunos casos envían a sus hijos a las escuelas sin haber desayunado o sin el uniforme adecuado.

Para no quedarme en críticas y miradas pesimistas de la educación, conviene hacer algunas propuestas superadoras: trabajar fuertemente en los saberes principales de la educación como lengua y matemática, innovación de las currículas, creatividad de los maestros en las aulas, capacitación permanente de los docentes especialmente en las nuevas tecnologías, buscar el bien común entre las partes en conflicto (funcionarios y gremialistas), elevar la exigencia de los aprendizajes en las aulas nivelando para arriba y no para abajo, mayor compromiso y acompañamiento familiar, responsabilidad e involucramiento de los alumnos en el proceso educativo, entre otros. 

"Por eso mismo pensar acertadamente impone al profesor o, en términos más amplios, a la escuela, el deber de respetar no sólo los saberes con que llegan los educandos, sobre todo los de las clases populares -saberes socialmente construidos en la práctica comunitaria-, sino también, como lo vengo sugiriendo hace más de treinta años, discutir con los alumnos la razón de ser de esos saberes en relación con la enseñanza de los contenidos", expresó el pedagogo brasilero Paulo Freire (Pedagogía de la autonomía, 1996: 31).

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