Por REDACCION
El artista plástico rafaelino, Alejandro Mendiola, quien se encuentra radicado en Santa Fe, realizó un balance positivo de su primera exposición de desnudos femeninos bajo el nombre "Pero qué hermosas eran", en el espacio de la revista "Toda Santa Fe", en el Mercado Norte de la capital provincial, que fue habilitada hace una semana.
"La muestra fue realmente un éxito, no solo en cuanto a la organización y recepción de la obra sino en cuanto a su interés y ventas", declaró a este Diario entre gratamente sorprendido y satisfecho. La presentación estuvo a cargo de la artista santafesina, Gabriela Garrote, ex subsecretaria de Cultura y actual directora de Zurbarán Santa Fe, una de las sedes de Zurbarán el Arte de los Argentinos, el espacio fundado en 1976 por el coleccionista, Ignacio Gutiérrez Zaldívar.
En su discurso de ocasión, Mendiola navegó entre matices de humor. "Me pidieron que diga unas palabras y técnicamente ya dije algunas, seguir no deja de ser un riesgo ya que me recuerda a la máxima de Groucho Marx quien decía: Es preferible estar callado y parecer un tonto, que hablar y despejar las dudas. Se preguntarán por que empecé a pintar y siento que lo hacen no como un interrogante para satisfacer una curiosidad, sino en un sentido más lastimero: ¿por qué empezó a pintar este tipo?, ¿qué hicimos para merecer esto?."
"La pregunta tiene disímiles respuestas, en primer lugar me salía más barato y divertido que una sesión de psicoanálisis, además porque nunca me importó la mirada del otro, el reconocimiento ajeno, solo valoro el goce propio y el desarrollo personal, la satisfacción de ver mi imagen mental plasmada en un soporte físico, en este punto me da igual la crítica, solo valoro la autocrítica. No es soberbia, supongo que es solo exacerbación de la autoestima. Empecé a pintar hace más de una década y en mi coherencia intelectual, después de más de 10 años, sigo pintando mal como entonces", se respondió.
Mendiola reconoció que "la pintura fue como un camino que debía empezar a recorrer, que sentí que debía emprender, comenzar a caminar y simplemente lo hice, apretando pomos y arruinando lienzos" para luego definirse como "autodidacta" impulsado por "la duda y la curiosidad".
El hijo del recordado profesor de educación física, Osvaldo Mendiola, y de Gladys -también profesora, pero de historia y geografía- explicó que "para mí la intervención de un lienzo me resulta un hecho de experimentación, de búsqueda, de indagación, de exploración, pero no solo de colores y texturas, sino de mí mismo y por eso seguiré pintando, porque encontrarse a uno mismo es un proceso que te lleva toda la vida y que a veces descubrís en el último aliento, ese último aliento que seguramente me encontrará diciendo: no estoy de acuerdo."
Y por último agradeció por "la tolerancia y el apoyo" a compañeros de trabajo y a su familia. "Todos ellos me inocularon la vacuna de las ganas. A veces las ganas se caen en un recodo del camino y en esas circunstancias no tenés la capacidad individual para ir a la curva donde las perdiste a juntarlas", concluyó.
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