Por REDACCION
Martín Molinaro, quien desde sus 16 años y durante casi 14 años dibujó en LA OPINION, primero una viñeta diaria en la página de locales para luego hacer por muchos años la tira diaria en la contratapa con su personaje llamado Matín, un pequeño mate y que actualmente vive y produce en Montevideo, nos cuenta de su nuevo proyecto: un dibujo animado para la TV.
-¿Cómo surge el proyecto?
-Tengo en Uruguay un amigo, Francisco Lapetina, artista y diseñador gráfico, que es mi amigo desde el momento en que llegué a vivir allá, hace ya unos 7 años. Con él habíamos hecho varios proyectos conjuntos, entre ellos el diseño del personaje mascota de los Juegos Panamericanos de Playa de Uruguay con el que ganamos el concurso y Omar (así se llama) se hizo mascota. Fue él quien me convocó para este nuevo proyecto con Juan Alvarez Nemes, director de cine y dueño de la productora Tarkio Film. Así surgió el proyecto de cooproducción entre Tarkio Film y NatCom, la empresa que tenemos con Melisa Eijo.
Creamos los primeros personajes: Anselmo, el principal y que da nombre a la serie: "Anselmo quiere saber", Marcos, Ramona y Milton, el perro. Nos presentamos, con el guión escrito de 10 capítulos a un importante fondo de apoyo a la producción que da Uruguay. ¡Y lo ganamos!
-Además de ustedes 3, ¿hay más gente involucrada?
-Sí, claro, en ese momento, la alegría se transformó en un arduo proceso de aprendizaje apresurado. Yo no me imaginaba la escala de complejidad de este tipo de procesos que hacen de la animación algo muy lento y costoso. Este es un proyecto de escala pequeña para las grandes producciones, pero así, incluso, tuvimos que armar un equipo grande y ponerlo en marcha contra reloj. Además de Juan en la dirección, Francisco en la música, yo en la creación de personajes y dirección de arte, se sumó la productora Palermo (conocida por haber hecho el primer largometraje de animación uruguaya que está teniendo un interesante y merecido éxito en festivales este año: Anina). El equipo entonces, somos nosotros tres, un guionista, una coordinadora, una productora, un director de animación que hace animatic, seis animadores, un montajista, un editor, dos dibujantes para insumos y color, dos personas en sonido y foley y varios actores para las voces de los personajes. Así que es un montón de gente y todos tratando de trabajar coordinados porque cada etapa de lugar a la otra. Y eso tuvimos que aceitarlo en unos pocos 2 meses de preproducción para entrar en la producción final y poder entregar los 10 capítulos de la serie para diciembre.
El proceso es lento, esto hace muy costosa la producción de animaciones, pero estoy contento con los resultados que estamos teniendo.
-¿De qué se trata la serie?
-Anselmo es un niño muy curioso que tiene unos amigos, Marcos que es tímido y supersticioso, Ramona que es una niña súper activa y Milton, el perro de Anselmo, que habla con voz gruesa y muy serio. Ellos viven en un barrio de algún suburbio, de un lugar que no se sabe dónde está, pero que tiene un club, donde juegan los Caballeros Medievales dirigidos por Willy, un mago y DT. A las afueras de la ciudad, cerca de las montañas vive Alexie, un ruso cosmonauta que tiene un Sputnik como casa y dentro de ella un cohete. Estos son los personajes principales que dan forma a una tira que en cada capítulo toca diferentes tópicos educativos, pero buscando que el conocimiento llegue desde la aventura y el entretenimiento para que el niño no se resista a lo maravilloso del hecho de aprender.
Temas como eclipse, óxido, fiebre, sueño, electricidad, colores, se desarrollan en 5 minutos entrelazando situaciones disparatadas y aventureras, por momentos surrealistas con momentos de explicación.
También aparecen personajes por cada capítulo como Los Hunos, Los esquimales del Norte, Rosa (una señora inspirada en la anciana del Titanic) que es vecina de Anselmo y tiene un pez llamado Leo que vive en una pecera en el fondo de la casa, el hombre Axolote, un adolescente enmascarado, el papá de Ramona, Varla, la enfermera, y varios más.
Estéticamente buscamos personajes muy simples, de colores planos y con la máxima síntesis y expresividad. Eso básicamente es como el "norte" que nos propusimos. Esos personajes conviven con fondos con una estética más "plástica" que puede ser más cercana a la literatura infantil, generando una contraposición estética pero que tiene lindo equilibrio. La idea es tratar de hacer algo que no tenga una sobrecarga de información porque hoy la televisión tiene un exceso en ese nivel. Lo mismo se busca a nivel sonoro.
-¿Cómo se desarrolla un capítulo?
-El proceso previo fue una definición del estilo, donde por varias semanas con el director nos sentamos a buscar la identidad del proyecto, no sólo los personajes sino el estilo general, desde el planteo de los personajes a los fondos.
Luego, en cada capítulo el proceso empieza por el guión desde el que surge un story board (como una historieta donde se marcan los planos), eso da lugar a una versión animada que es la misma que sirve para los animadores. En paralelo, desde arte -mi función- busco y desarrollo los personajes que tiene ese capítulo puntualmente y con los dibujantes desarrollamos los insumos, o sea todos los objetos, elementos que se utilizarán a partir de una charla en equipo donde se definen las referencias. Esto ya pasa a producción de animación, donde se combina una técnica, donde un dibujante hace las puntas de los movimientos y luego en computadoras se desarrollan los movimientos. Luego se trabajan los fondos y finalmente se monta todo. Previo a eso, los actores, que fueron seleccionados de un casting bastante grande, grabaron las voces.
Al final entran los soniditos, efectos... y bingo! Se termina.
Pero eso que parece tan simple es bien complejo y en el medio hay todo un proceso de correciones, ajustes y fundamentalmente lo más importante que aprendí en esto es que es un proceso donde cada parte depende de la otra y lo que finalmente tenés que entender es que lo más importante es cuidar el proceso.
-¿Y cómo sigue ahora el proyecto?
-Bueno, ganamos varios fondos de producción, por lo que vamos a poder llegar bien con la primera serie que saldrá el próximo año en la TV uruguaya. También el proyecto tendrá un web site y una versión en historietas.
El plan es vender el proyecto a otras televisoras para lo que ya hemos hablado con televisoras de Panamá, Brasil, Colombia y Argentina. De hecho el proyecto se hizo todo en español neutro, lo que nos hizo tener que contratar, inicialmente, una especialista en doblajes que nos reescribió el guión y entrenó a los actores.
Y luego... hay ideas, planes, pero aún todo está en proceso porque toda la energía la tenemos puesta en poder llegar para diciembre con el final de la primera serie.
-¿Qué balance haces de esta nueva experiencia?
-Uf... creo que de no tener nada de experiencia en esto a terminar una serie de animación fue un salto grande, mucho aprendizaje y eso es algo que me encanta, porque soy así, soy como un nene de 6 en un cuerpo de 42, para mí la cosa más motivante que hay en la vida es sentir que "no sé" y tengo que aprender y que aprender sea un proceso de experiencia, de juego y no simplemente de que "te metan datos en la cabeza" y eso es lo que siempre quise, desde que fui a la escuela, donde aprender para mí era jugar y así siguió la cosa. Así también hace 2 años hice una película, donde jugué, me divertí, aprendí, dirigí gente y un día estaba sentado en el cine mirando eso que había hecho como cuando terminaba de armar el mecano y me sentaba a ver la construcción.
Después cosas divertidas como el hecho de que mientras buscábamos los actores para Alexie, si bien luego no quedó en el casting, se nos ocurrió buscar alguien que si bien no era actor, fuera de la colectividad rusa, así que cayó al estudio un ruso que hablaba español trabado y no entendía bien qué tenía que hacer, pero le metió toda la onda gritando cosas como ¡Anselmo... el control!
O en el capítulo de Internet, donde aparece un virus... y divertirme con que en verdad el virus es una caricatura de mí mismo.
Y ya desde lo personal, la alegría que me da poder estar trabajando en crear personajes y tener a Olivia, mi hija de 4 años al lado mío dibujando conmigo y proponiéndome cosas como "papá hacele orejas más grandes" o "tiene cara de muy malo" y yo modificando el dibujo porque básicamente el público final será ella y lo más inteligente que puedo hacer es escucharla y que sea parte del proceso de creación y trabajar en equipo con ella.
El balance cuando a uno le dan chance de jugar siempre es positivo aun cuando para poder jugar uno tenga que pasar las partes duras de un proceso. Así que... contento!
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