Por REDACCION
Una mención especial -y por eso la nota- merece aquel de los 18 obispos presentes que llegaba de más lejos. Y ese lugar lo ocupa Mons. Miguel Angel D'Anníbale, obispo de Río Gallegos, cuya diócesis abarca nada menos que toda la provincia de Santa Cruz y la de Tierra del Fuego. También con él dialogamos.
-Nos llamó la atención que haya venido de tan lejos. ¿Es la primera vez que viene a Rafaela?
-No, porque antes era sacerdote de la Diócesis de San Isidro y fui vicario general de Mons. Jorge Casaretto (tercer obispo de Rafaela). También trabajé muchos años con Mons. Franzini en la curia. Hace dos años que me nombraron obispo de Río Gallegos. Tengo amistad con los dos exobispos de Rafaela y también con el actual, Mons. Fernández, que fue uno de los que me ordenó a mí en mi consagración episcopal. También estuve en Rafaela para la ordenación episcopal de Mons. Franzini en el año 2000.
-Esta es una Diócesis muy joven. ¿Qué cree que puede aportar Mons. Fernández?
-En primer lugar quiero decir que somos diócesis hermanas, ya que Río Gallegos y Rafaela nacieron el mismo día, el 11 de abril de 1961. La llegada de un obispo le trae a la Diócesis aquel que va a acompañar al Pueblo de Dios que ya peregrina aquí. Es un momento muy importante; Fernández tiene calidez, bonhomía y entrega y le va a dar su propio estilo.
-¿Cómo es su diócesis de Río Gallegos?
-Es la diócesis más extensa del país y casi de Latinoamérica porque abarca dos provincias completas, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Es muy extensa y con poca población en comparación de esta. Tiene como particularidad mucha gente que ha migrado en busca de trabajo, en climas muy inhóspitos de frío y viento, pero con muchas bellezas naturales como El Calafate y Ushuaia. Disfruto mucho en mi tarea de recorrerla.
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