Por Emilio Grande (h.)
El presbítero Máximo Enrique Ricardo Engler falleció el martes 4 de marzo a las 20:15, a la edad de 61 años en el sanatorio Allende de Córdoba, donde estaba internado desde hacía varios días afectado por una enfermedad terminal (tumor en el páncreas).
Actualmente era el responsable de la Parroquia San Ramón Nonato de Ramona, en el decanato 5 que comprende las comunidades de Ramona, Coronel Fraga y Bahuer y Sigel.
Sus restos fueron velados en la víspera en el templo parroquial de Ramona, la misa exequial será celebrada esta mañana a las 9 horas presidida por el obispo diocesano Luis Alberto Fernández y luego serán sepultados en el cementerio sacerdotal de la Abadía Nuestra Señora de la Esperanza de las Monjas Benedictinas ubicado en la ruta 34 km 231,5.
Engler nació el 10 de febrero de 1953 en Capital Federal. Hijo de Máximo Ernesto Germán Engler y Elsa María Rathmann. Ingresó al Seminario de San Isidro el 19 de marzo de 1977 donde realizó sus estudios de filosofía y los de teología en el Seminario Arquidiocesano de Córdoba. Vino a Rafaela por su amistad con monseñor Jorge Casaretto cuando fue obispo de Rafaela (1977-1983).
Previo a su ingreso al seminario estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA (entre 1971 y 1975) y recibió el título de Licenciado en Economía. Posterior al egreso del seminario realizó otros estudios y recibió la licenciatura de la Facultad de Teología de la UCA.
Fue ordenado sacerdote junto a Carmelo Greco -murió el 7 de enero pasado- el 18 de diciembre de 1981 en la Catedral San Rafael en una ceremonia presidida por Casaretto. Allí celebró al día siguiente su primera misa.
Entre 1982 y 1987 se desempeñó como vicario parroquial de la Parroquia Catedral San Rafael. Entre 1982 y 1987 fue viceasesor de Cursillos de Cristiandad y entre 1982 y 1983 asesor del Equipo de Misiones Diocesanas. Entre 1983 y 1987 ejerció como profesor de Dogmática en los seminarios de las Arquidiócesis de Paraná, Santa Fe y Córdoba. Entre 1985 y 1987 fue designado párroco de Santa Susana de la vecina localidad de Susana.
A partir de ese año y hasta 1990 realizó una experiencia como monje en el monasterio benedictino Nuestra Señora de la Paz (Córdoba). Luego regresó a la Diócesis de Rafaela como administrador parroquial de la parroquia San Guillermo de Lehmann y retomó la enseñanza como profesor de Dogmática en los seminarios de Paraná y Resistencia. En la capital entrerriana dio clases durante más de 25 años, siendo muy querido por su testimonio y cercanía.
En febrero de 1992 fue designado párroco de San Fidel de Vila y de San Ramón Nonato de Ramona, con sucesivas renovaciones de 2004 a 2010 y desde ese año hasta la fecha). Entre los años 2000 y 2003 acompañó como capellán al Grupo Scout y a partir del año de su inicio como casa de estudios superiores fue profesor en el Departamento Académico Rafaela de la UCSE en el área de Ciencias Económicas. El 18 de diciembre de 2006 celebró sus bodas de Plata sacerdotales junto al citado Greco.
Antes de ingresar al seminario, de joven había sido luterano (una rama del cristianismo fundada por Martín Lutero) y luego se convirtió al catolicismo en un viaje realizado a Europa, según testimoniaron ayer fuentes confiables a este cronista de LA OPINION.
Tenía muy bajo perfil y era una persona muy humilde, pero al mismo tiempo fue muy brillante desde el punto de vista intelectual. En la crisis del 2001-2002 había publicado en este Diario unos artículos con aportes en los planos políticos, económicos y sociales.
"La comunidad cristiana se une en oración pidiendo al Padre del cielo la gracia del eterno descanso para su hijo Enrique y el consuelo, fortaleza y esperanza para su familia. Agradecemos al Señor por el regalo de su persona y de su fecundo ministerio en medio de su pueblo", dice el comunicado de prensa del Obispado difundido por la Pastoral de las Comunicaciones de la diócesis de Rafaela.
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