Por Redacción
Los mensajes de whatsapp de las últimas 48 horas de la vida de Alberto Nisman, dejan pruebas de lo que le ocurría al fiscal.
El listado de los registros de esos mensajes, a los que tuvo acceso Página/12, muestra la obsesión del fiscal por borrar y no dejar rastros.
El viernes 16 de enero de 2015, borró veinte chats de whatsapp y el sábado 17 se dedicó a borrar en 35 oportunidades, incluyendo los intercambios con Diego Lagomarsino, el informático que fue la segunda persona a la que pidió prestada un arma.
LLAMATIVO
El listado de mensajes entrantes y salientes es llamativo. Se comunicó en 146 oportunidades con periodistas, la mayoría del grupo Clarín, y 99 veces con modelos, agentes de modelos y chicas vinculadas a la prostitución VIP, mientras que dedicó muchísimo menos tiempo al intercambio de mensajes con sus colaboradores: sólo 21 veces con integrantes de la Fiscalía (pese a que tenía pensado informar sobre una denuncia a la Presidenta de la Nación), y en 29 oportunidades cruzó whatsapp con dirigentes del PRO.
El dato que surge de manera llamativa es la interminable secuencia de borrados. Nada menos que 55 veces en dos días. Lo que demuestra el listado de los whatsapp de Nisman, es que él mismo borraba y lo hacía de manera permanente.
Lo que queda claro de los 55 procesos de borrado en menos de 48 horas, es que Nisman se ocupaba de hacerlo.
Esa evidencia contrasta con lo que se venía afirmando desde el principio: que los supuestos asesinos tomaron el celular y borraron registros.
En el aparato sólo se encontraron huellas del propio Nisman y ahora está claro que, además, fue él quien hizo los borrados.
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