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Información General Martes 26 de Junio de 2018

Nuevo aniversario del fallecimiento de mons. Antonio Alfredo Brasca

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REDACCION

Por REDACCION

Hoy se cumplen 42 años del fallecimiento de Monseñor Antonio Alfredo Brasca,  quien nació el 13 de agosto de 1919, en Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe. Ingresó al seminario de Guadalupe en Santa Fe, el 8 de mayo de 1932.Recibió las "ordenes menores" del lectorado el 20 de septiembre de 1941 y el acolitado el 15 de marzo de 1942, ambos en el Seminario Metropolitano Nuestra Sra. de Guadalupe. Recibió el subdiaconado el 20 de noviembre de 1942 en la Iglesia Nuestra Sra. de Guadalupe (Santa Fe) y fue ordenado diácono el 14 de marzo de 1943, y ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1943 en la misma Iglesia.

Su primera misa la celebró en el pueblo San Antonio de Litin, donde residían sus padres.Ni bien ordenado fue designado vicario en la Basílica Nuestra Sra. de Guadalupe, y dio clases de Castellano e Instrucción Cívica en el Seminario durante dos años.

En 1945 fue designado Cura Párroco en Barrancas, continuando en esas funciones hasta 1959 en que fue nombrado titular de la parroquia de María Juana. El 4 de mayo de 1967 es nombrado al frente de la vice parroquia Nuestra Sra. de Fátima de Rafaela, siendo al mismo tiempo  Vicario General de la Diócesis, cargo que desempeñaba desde 1965.

Por el nombramiento de Mons. Zazpe como Arzobispo coadjutor de Santa Fe, en agosto de 1968, es designado por el Papa Pablo VI como obispo de la Diócesis de Rafaela, y fue consagrado obispo el 16 de marzo de 1969. Su consagrante principal fue Monseñor Vicente Zazpe, y co-consagrantes Mons. Marozzi y Mons. Italo Di Stefano (obispos de Resistencia y Roque Sáenz Peña).

Monseñor falleció el sábado 26 de junio de 1976 a la edad de 56 años, en Rosario. Sus restos descansan en la Catedral San Rafael. Después de su muerte, Pablo VI nombra a Mons. Vicente Zazpe Administrador apostólico de la Diócesis desde el 26 de junio de 1976, hasta el 29 de marzo de 1977 que asume Mons. Casaretto como nuevo obispo de Rafaela.Monseñor Brasca fue un pastor que "hizo suyas las esperanzas de los pobres".

"Hombre de acciones transparentes, dinámico y humilde, los feligreses de su Diócesis lo conocieron siempre junto al pueblo, cotidianamente sirviendo y jamás exigiendo ser servido. Nunca usó para sus ambiciones personales el poder que su dignidad le otorgaba. Siempre -como Jesucristo, su modelo de vida- estuvo de parte de los pobres para elevarlos, con los pecadores para provocar su conversión. Las poblaciones del norte de la Diócesis, las más indigentes y abandonadas fueron las privilegiadas de su amor de padre y pastor. Si alguna vez se equivocó fue por exceso de solidaridad fraterna, pero nunca por malicia", dice la crónica de LA OPINION de ese día (en esa época era vespertino).

Sus palabras se actualizan hoy para aplicarlas a su propia investidura: "Todo el pueblo de Dios es portador del Evangelio, por lo tanto responsable. Pero el obispo lo es de un modo eminente, sin tener por eso mayor dignidad. No podría ejercer su misión sin estar en el pueblo y con el pueblo; sin tener un contacto directo, personal, tanto con sus colaboradores sacerdotes, religiosos y laicos, como con la gente. Esto exige una actitud misionera, un conocimiento cada vez más profundo de su pueblo. Debe compartir sus angustias y esperanzas para servirlo en la fe de Jesucristo".

Nos deja un legado invalorable con ejemplo de vida, entrega personal y sin límites por los más necesitados en todos los ámbitos: social, político y educativo, espiritual.

En su carta pastoral de diciembre de 1973 retrató una realidad que no hemos logrado superar y sigue teniendo vigencia: “Se podría enumerar una larga lista de males que no deben continuar más: los salarios insuficientes; la explotación de mano de obra barata, por hambre o desocupación, obreros que no figuran en planilla, trabajo no amparado por estabilidad, la evasión impositiva, la especulación, el silencio cómplice de quienes debieran hablar o intervenir y no lo hacen, el acaparamiento de tierras que no se hacen producir y de los artículos que son el “pan del pueblo”, la persecución ideológica, las torturas y todo tipo de represión no justificada, la prostitución y su explotación solapada o descarada, la pornografía, la disimulada discriminación racial, que margina a un gran sector de nuestra población criolla”.

La Fundación Espacios de Aprendizaje y Capacitación, dirigida por Ortencia Ibarra y Marta Berra, nombró a su Biblioteca Popular “Monseñor Antonio Brasca” y una calle en el barrio Jardín también lleva su nombre.

Con motivo de este nuevo aniversario la Fundación Espacios de Aprendizaje y Capacitación se adhiere elevando una oración por el eterno descanso del alma de quien fuera pastor de esta Diócesis.



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