Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Domingo 30 de Marzo de 2014

Pa'que bailen los muchachos...

Leer mas ...

Pepe Marquínez (Sunchales)

Por Pepe Marquínez (Sunchales)

“El tango en Europa es impredecible, no se sabe para donde va a disparar, existen unas perspectivas fenomenales”. Me lo manifestó Claudio, el contrabajista de una orquesta típica rosarina quien había vuelto de actuar en el viejo mundo, unos seis meses antes de que termine el 2013.

Lunes 13 de enero de 2014: estoy en Roma alojado en un hotel ubicado sobre Vía Cavour, en la zona de Termini, la estación ferroviaria más grande de la ciudad y cercana a la plaza del mismo nombre; me resulta cómodo este sitio porque uno tiene a mano el metro (subte), autobuses, tranvías y bus turístico. Es una zona con muchos hoteles y restaurantes y como toda Roma, segura.

A las 21 horas abordo un taxi rumbo a una milonga que se llama “Toda mi vida”. Se anuncia con cena a diez euros la testa y “lezioni di prova gratuita per principianti assolutti”. Después compruebo que la cena consiste en tagliatelli con salsa bolognesa y un vaso de vino chianti, autoservicio, en una gran fuente a la que se accede libremente.

Antes de que comience la milonga, el profesor dirige la clase ante una veintena de alumnos, clases que se dan obviamente en idioma italiano y que todo el mundo comprende.

Comienza el baile, el disc jokey y organizador, la musicaliza con grabaciones de Di Sarli, D´Angelis, Tanturi, Caló, toda nuestra música. La pista colmada con milongueros natos.

Miércoles 15 de enero de 2014: Atenas. Me alojo en la zona de la Plaza de Sintagma (Constitución en griego) pegado al pintoresco barrio de Plaka, colmado de restaurantes típicos y negocios artesanales enmarañados entre callejuelas que zigzaguean y donde todo es curiosidad para el turista. A las 21 horas taxi mediante, recalo en la milonga “Recuerdo” ubicada increíblemente al pie de la Acrópolis; Akamantos 11 es la dirección, en el barrio Thissio. Afuera llueve todo lo que quiere y me encuentro con un recinto encantador, pista adecuada, mesa con veladores, ambiente acogedor y paredes decoradas con publicidad de Aperital “el aperitivo de los milongueros”, almanaques de Alpargatas y partituras de tango. Suena la orquesta de Rodolfo Biagi y por lo que advierto, gran aceptación entre los bailarines que cubren la escena. El organizador es un argentino y la profesora una griega bellísima, joven, oriunda de la isla de Creta y se llama Elena (en Grecia 8 de cada 10 mujeres son Elena). Baila muy bien y me dice: “La música de tu país me atrapó”. Esa noche se festejaba Reyes y compartimos la tradicional rosca.

Sábado 18 de enero de 2014: Roma nuevamente. Recorrí Atenas-Patras en autobús y de allí me embarqué en ferri; luego de viajar toda la noche y atravesar el Adriático se avizora Bari, región de Puglia que recorrí presuroso. Pendolino mediante (tren de alta velocidad italiano) arribamos a Roma al morir la tarde.

Noche de sábado, 22 horas, milonga “La Romántica”. Vía Cuppa “cinque” barrio de San Lorenzo, cercana a la piazza “Della Provincie”. El dueño es chileno, Mauro Barrera se llama y el lugar para milonguear amplio; la pista es invadida cuando el musicalizador pone un disco de D´Arienzo. Bailo con una polaca encantadora, lo hace muy bien y una vasca de Bilbao radicada en Roma desde hace muchos años, que finalmente me acerca al hotel, obviamente en la zona de Termini.

Lunes 20 de enero de 2014. Barcelona. Milonga que funciona en el Barcelona Pipa Club, en la Plaza Real de la calle Ferrant. El responsable se llama Claudio Frost, de Villa Crespo pero radicado desde hace muchos años en España. Tiene un espectáculo paralelo de Marionetas Tangueras, que funciona los fines de semana. Una pareja alemana la descose.

Sábado 25 de enero de 2014. Madrid. Aquí hace mucho frío y vuelvo a la milonga de mi amigo Marcos, un arquitecto porteño que la crisis del 2001 expulsó del país. Es la tercera vez que lo visito y le he enviado desde la Argentina material discográfico que él valoró mucho y así se lo hizo saber al público cuando me obsequió el cartel fileteado que ilustra este artículo. La “Milonga del Centro” se llama y él mismo la musicaliza. Se encuentra ubicada en el “Centro de Guadalajara”, en la Plaza de Santa Ana. Hablé con Eugenio y Maricarmen, un matrimonio de madrileños muy simpáticos y habitués de la milonga. “Culpa del tango ya hemos visitado ocho veces Buenos Aires”, me espetó él. Disfruté de la milonga de Marcos, bailé con una inglesa que, por la prestancia, parecía una milonguera de la calle Pepirí.

Me fui yendo, nevaba copiosamente sobre Madrid, enfilé para mi hotel cercano a la Plaza de Tirso de Molina y susurraba en mis oídos el último tango en la voz del “ruiseñor” Angel Vargas: “yo soy del barrio de Tres Esquinas, viejo baluarte de un arrabal, donde florecen como glicinas, las lindas pibas de delantal, donde la noche tibia y serena, su antiguo aroma vuelca el malvón y bajo el cielo de luna llena, duermen las chatas del corralón…”.


















Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso