Por REDACCION
En la despedida, Antonio -de 80 años-, dejó un mensaje para los más “viejitos”: “Cuando se enteran que acá hay un anciano que es trapecista, viene mucha gente de la Tercera Edad. No se por qué a veces se esconden o se tiran a menos. No hay que hacer esto sino salir adelante. Es cuando más tenemos que luchar”, dijo.
Continuó: “debemos aprovechar lo que nos queda de 'batería' para mostrarnos. La vida no se termina nunca, hay que continuarla, hay que luchar, salir, disfrutar de los nietos, de los hijos, verlos crecer, cómo andan. Y por qué no, ir a bailar, hacer gimnasia, y la vida va a mejorar”.
Concluyó: “Pero si nos quedamos en nuestra casa encerrados, con miedo, nos perdemos lo más lindo que podemos ver: un anciano caminando de la mano de otro anciano; es lo más lindo que podemos presenciar. Yo quiero ser un ejemplo para esa gente, la de la Tercera Edad, que no se tiene que abandonar, porque la vida llega más allá de los cien”, remató.
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