Por Pastor Carlos Terranova
El, salmista Salmo 12:1 (BAD) Sálvanos, Señor, que ya no hay gente fiel; ya no queda gente sincera en este mundo. (DHH) Sálvanos, Señor, pues ya no hay creyentes fieles; ya no hay hombres sinceros.
David mira a su alrededor y dice no quedan verdaderos hombres fieles a Dios. El vocablo hebreo que el salmista utiliza para decir “Se han acabado” es gamar, que significa “completar” o “llegar al fin”; aquí conlleva la idea de “cesar”. El vio que era un tiempo de corrupción moral universal y dice se han acabado, ha cesado o llegó a su fin la gente fiel y piadosa. El pensaba, como pensaría Elías más tarde, que quedaban muy pocos fieles. 1ª Reyes 19:14 y 18 14 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida 18. Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal y cuyas bocas no lo besaron.
Lo cierto es que los verdaderos seguidores de Dios siempre son una minoría. El salmista nos enseña que hemos de tomar conciencia de la sociedad que nos rodea. Pablo le escribe a Timoteo sobre el carácter de los hombres de los postreros días, 2ª Timoteo 3:1-5 1 Recuerda que en los últimos días llegarán tiempos difíciles. 2 La gente se volverá egoísta, amante del dinero, fanfarrona y orgullosa. Se insultarán unos a otros, no obedecerán a sus padres, no darán ni las gracias y serán unos malvados." 3 "No sentirán afecto por los demás ni estarán dispuestos a perdonarlos. Hablarán con maldad, estarán fuera de control, serán crueles y odiarán el bien." 4 "En esos mismos días, la gente traicionará a sus amigos, actuará sin pensar, se enorgullecerá de lo que sabe y en vez de amar a Dios, amará los placeres. 5 "Parecerán ser muy religiosos, pero con su manera de vivir demostrarán que en realidad rechazan servir a Dios. Timoteo, no te metas con esa gente." Dígame si no ve en estos textos reflejado al hombre del siglo XXI. Parece estar describiendo nuestros días. El salmista dice “miro a mi alrededor y no encuentro gente fiel. La pregunta es ¿será posible ser fiel a Dios en medio de esta generación? Si uno mira a su alrededor parece que es cada día más difícil. Más aún ser fiel a Dios y a su Palabra es nadar contra la corriente, casi como ir a contramano. El profeta Isaías habla de aquellos que a lo bueno le dicen malo y a lo malo bueno. Es como decir, vivimos en el reino del revés. Estamos sumergidos en sistema anti valores cristianos, una sociedad que adopta formas ajenas a la verdadera fe en Jesucristo. Es importante entender que se trata de una decisión personal, soy yo quien decido permanecer fiel a los valores de la fe o sucumbir ante las presiones de este tiempo; ¡Gracias a Dios!, El siempre ha tenido y tiene un remanente fiel. Dios tiene un pueblo especial (la iglesia de Cristo), somos el remanente, la reserva de Dios para este siglo. Hoy se habla de conservar las especies en extinción, de reservas ecológicas. Qué bueno es saber que Dios tiene una sola reserva para preservar este mundo de la destrucción total, es su Iglesia, los cristianos verdaderos (no me refiero a una denominación, sino a los que aman a Dios de corazón y quieren obedecerle), debemos luchar por conservar los valores éticos, morales y espirituales. Debemos preservar la familia a la manera de Dios, debemos iluminar a esta generación, en medio de tanta oscuridad. Pablo nos desafía en Filipenses 2:15 “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; Debemos tomar la firme decisión de salir de la Babilonia actual, decidir no adaptarnos al modelo hedonista. Liberal, materialista y anti Dios en el que vivimos. Debemos revelarnos contra la oscuridad, desechar la mediocridad y manifestar que somos “Hijos del Rey”. Proclamemos que somos la reserva de Dios que salvará a este mundo. Los cristianos somos portadores de una antorcha, debemos comenzar a actuar e impregnar esta sociedad de los valores de la fe y del amor de Dios. Dios les bendiga.
El autor es pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.