Por Germán Sánchez
El desafío siempre está presente en un evento pensado para realizarse al aire libre, como lo es el Personal Fest. Por eso cuando la lluvia se hacía impiadosa en el sábado capitalino, en el fondo pensaban “algún día podía pasar”. El diluvio no dejó dudas, desde horas muy tempranas la lluvia fue muy intensa en Buenos Aires. Incluso llegar fue todo un proceso, ya que los vuelos debieron retrasarse, reprogramarse y hasta enviarse a otros destinos momentáneos.
Si la decisión se extendió a lo largo de la tarde fue porque se buscó la forma de ofrecerle al público lo que estaba pautado en el line up del Personal Fest y que incluía nada menos que a Robbie Williams como estrella de la noche. El clima no entendió de expectativas musicales y fue impiadoso. Lo que no había ocurrido en ediciones anteriores se materializó y hubo que saber reaccionar.
No hubo demasiado tiempo para lamentos, porque el domingo amaneció con otro semblante. Atrás había quedado el diluvio sabatino para darle lugar a una insistente resolana mañanera. Entonces, el trabajo a destajo para reacomodar fichas, para reorganizar el coqueto predio del Club Ciudad y pensar que la tarde y noche sería a pura música.
Ese trabajo fue contrarreloj para recalcular el line up y también para ver qué espacios de los originalmente previstos se iban a habilitar al público. Así, por ejemplo, se tuvo que dejar de lado el espacio Gaming, un lugar pensado para los más chicos y también para los no tanto que gustan de los juegos, ya sea los actuales o los “históricos”. Un repaso desde el legendario Pac Man (en formato gigante) hasta el actual League Of Legends.
En ese marco, se presentó una propuesta musical variada y colorida. Y el público a sabiendas de que el día anterior no se había podido hacer nada con el clima, acudió en gran número a la segunda jornada, buscando a sus artistas predilectos y disfrutando de cada momento.
A veces, la historia tiene marcados estos contratiempos y esta vez le ocurrió al Personal Fest, por primera vez en 14 años. Nada que la rica historia del festival no vaya a lograr remontar. Ya por estas horas se piensa en 2019 y en volver a contar con una fiesta multitudinaria que sea de todo el
fin de semana. La propuesta siempre es pretenciosa e innovadora y seguramente en la próxima edición será superadora.
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