Por REDACCION
Con un balance altamente positivo finalizó la semana pasada la primera experiencia de intercambio de conocimiento a nivel internacional entre la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Rafaela (UTN-FRR) y la Universidad Autónoma de Chiapas que permitió a dos alumnos de la casa de estudios de México cursar un módulo de la Maestría en Desarrollo Territorial que se dicta en esta ciudad.
Se trata de Manuel de Jesús Israel Casarez (28 años) y Héctor Gabriel Tapia Oliva (26), quienes cursaron los módulos de Política, Instituciones y Desarrollo y de Territorio, Desarrollo y Medio Ambiente, de la Maestría que dirige el profesor Pablo Costamagna. "Estamos muy conformes con esta experiencia, la gente y la ciudad nos recibieron muy bien, tuvimos excelentes compañeros. Nos vamos satisfechos y con nuevos amigos", explicaron durante una breve visita a LA OPINION.
Héctor, licenciado en Autogestión Indígena y Manuel, licenciado en Comercio Exterior, son alumnos de la Maestría de Desarrollo Local de la Universidad Autónoma de Chiapas (México). "Además de compartir las clases de la Maestría en la UTN, los alumnos recorrieron Rafaela y la región para visitar organizaciones tanto públicas como privadas, para conocer las experiencias de desarrollo territorial de la Región Centro de la provincia de Santa Fe", destacaron desde la coordinación de la Maestría.
En la FRR, cuyo decano es el Ing. Oscar David, se encuentra en marcha la segunda cohorte de la Maestría en Desarrollo Territorial, que cuenta con destacados profesores en la materia a nivel nacional, como Francisco Alburquerque, Carlo Ferraro, José Arocena, Oscar Madoery, Daniel Cravacuore y Eduardo Reese, entre otros. Además, extracurricularmente este año Antonio Vázquez Barquero brindó una charla mientras que llegaron a modo de intercambio estudiantes de las licenciaturas de Economía industrial y Administración pública de La Universidad Nacional General Sarmiento, interesados en profundizar en el conocimiento de la experiencia de desarrollo local de Rafaela.
Desde la coordinación de la Maestría solicitaron a Manuel y Héctor una reflexión sobre esta experiencia académica que bien vale la pena compartir. Lo que sigue es el testimonio de los jóvenes mexicanos, quienes el lunes próximo retornarán a Chiapas.
MANUEL
De lo aprendido en la Maestría en Desarrollo Territorial, me gustaría resaltar un par de cosas que me han ayudado a comprender mejor el proceso de desarrollo, y que creo van de la mano. Para comenzar, las clases dinámicas y en las que se conecta la teoría con la práctica y la vida cotidiana son mucho más ilustrativas que sólo ver y evaluar teorías de territorios ajenos al propio, ya que si bien la teoría es parte importante del desarrollo, los territorios son diferenciados y no hay recetas que podamos aplicar para un proyecto de desarrollo local, es por eso que analizar la teoría en conjunto con la práctica en la sociedad en la que interactuamos en la vida cotidiana es importante para un mejor aprendizaje y una mayor posibilidad de poner en práctica estos conocimientos adquiridos a través de los maestros y los programas que se imparten en la maestría.
Otra cuestión que se encuentra muy ligada a lo anterior, es que la investigación-acción es en realidad posible y, a la vez, deseable para mejorar el desarrollo del territorio en el que nos encontramos.
Hay que tener en cuenta, como ya lo mencioné antes, que los territorios son diferenciados, así como la cultura y la forma de pensar y actuar de sociedad (tanto académica, como política, civil, etc.), es por eso que muchas de las cosas que aquí puedan funcionar, no lo hagan de la misma manera en mi territorio de residencia permanente, incluso el mismo México, como la misma Argentina tienen territorios diferentes dentro de los límites nacionales, con culturas y especificidades diversas, lo que las políticas homogéneas y/o sectoriales podrían funcionar sólo para ciertos territorios o cierta población.
Es para mí muy grato haber tenido la oportunidad de ver distintas caras y facetas de la cultura y la sociedad rafaelina, y como en todos los lugares tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, sin embargo, como en la mayoría de los lugares que he conocido un poco más de la superficie, tiene muchas más cosas buenas que malas.
El hecho de que exista una gran interconexión entre las diferentes instituciones, actores, gobierno local, academia, algunas partes de la sociedad y de los sectores privados genera una gran oportunidad para poner en práctica y llevar a cabo proyectos de mejora y desarrollo territorial que ya son un ejemplo mundial. Dentro de estos reconocimientos a la sociedad, la ciudad y la experiencia rafaelina en el mundo, es implícito ese reconocimiento también para todos ustedes que hacen que esto sea posible.
Algo queda muy claro, un proceso de desarrollo territorial, no puede ser llevado a cabo de manera exitosa sin la complicidad y voluntad del gobierno local, ya que este es un actor importante dentro del proceso de desarrollo, y que sin su presencia estos procesos podrían no llevarse acabo de manera exitosa. Claro que también hay que reconocer que sólo con la presencia de este actor tampoco podría llevarse a cabo de manera eficaz, eficiente y exitosa un proceso de desarrollo, ya que la sociedad civil, las organizaciones públicas y privadas, la academia, entre otros, también son actores importantes con los que se debe contar y consensuar estos procesos.
También quiero reconocer, respecto a la Maestría, la calidad de las clases y las cátedras dictadas por los maestros, los cuales también son de gran nivel y reconocimiento a nivel internacional.
En cuanto a las mejoras: la difusión de estos espacios de formación e incrementar el material bibliográfico para mayor aprovechamiento de los estudiantes.
Por último me gustaría también dejar una reflexión. Dentro del grupo de estudiantes de la maestría, se encuentran por ser esta multidisciplinaria, una gran variedad de elementos diferenciados, que al igual que en el territorio considero que el aprendizaje de cada uno y los posibles aportes tienen diferentes puntos de partida.
HECTOR
El programa que ofrece la maestría, refleja en buena forma la cultura de innovación y emprendimiento que caracteriza a la ciudad de Rafaela; ya que los docentes que imparten los cursos tienen una gran convicción sobre la necesidad y dificultad de implementar en los territorios políticas públicas que sean integrales con lo social, lo económico y lo ambiental. A su vez, los catedráticos se mantienen abiertos al conocimiento en lo práctico de los estudiantes, quienes aportan su experiencia en el terreno práctico y su perspectiva de solución a problemas que son comunes en otros lugares; por lo que las clases se ven enriquecidas con la participación activa, constante y recíproca de alumnos y maestros.
En el período que he estado en la maestría y en la ciudad de Rafaela, he aprendido que los problemas en un territorio no son únicos, sino que de alguna forma comparten algo en común, tanto en Argentina, como en México y los demás países latinoamericanos. Que no es posible dar alternativas de solución parados en un solo lugar, como lo económico, sino que tiene que ir más allá y lograr crear propuestas que sean multidisciplinarias y multinivel. Es decir, no quedarse con el modelo de desarrollo, en donde se concebía al crecimiento como sinónimo de economía, sino que la complejidad social va más allá de eso; por lo tanto, se requiere de creatividad, ingenio y mucha fuerza de voluntad para crear algo nuevo.
Considero que el programa de Maestría en Desarrollo Territorial, por parte de la UTN, se caracteriza por darle la libertad, al estudiante, de construir su propia percepción sobre los problemas que acompañan el capitalismo neoliberal. Los cursos tomados proveen de una gama de conocimiento teórico y práctico, lo cual ayuda a cuestionarse constantemente sobre aquellas temáticas que son difíciles de abordar. A su vez, esto también me ayudó a replantear el problema de investigación, porque te obliga a tratar de llevar el proyecto de investigación a algo más que lo teórico y ofrecer algo a la comunidad.
Debo reconocer que en un principio fue difícil adaptarse a la sociedad argentina, por la falta de una residencia para estudiantes, en Rafaela, que permitiera estar en el mismo ambiente con otros estudiantes. Por otra parte, considero que además de lo académico, deberían ofrecer actividades extracurriculares deportivas para los estudiantes, cuidando siempre el bolsillo del estudiante. Aunque, muchos de los ciudadanos no están acostumbrados a ver gente extraña en su ciudad, lo que genera un ambiente incómodo, al final pude integrarme y hacer amigos, a tal punto de poder formar parte de una hinchada de un equipo local.
Finalmente, espero que otros estudiantes tengan la oportunidad de experimentar un intercambio en la ciudad de Rafaela, y especialmente en la maestría que ofrece la UTN, ya que la experiencia que se vive es única tanto en los paisajes, los contrastes, la cultura, lo académico y lo social. El programa de la Maestría, logra transmitir todos estos elementos al estudiante y la pasión por lo local, a tal punto que termina por atraparlo y hace que la despedida sea más difícil que el proceso de integración.
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