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Información General Lunes 23 de Septiembre de 2013

“Rafaela” la película de Beceyro a la luz de los hacedores locales

Dos egresados de la Universidad Nacional del Litoral, Mario Liotta y Juan Brunassi, elegidos para trabajar en el filme del santafesino Raúl Beceyro, cuentan cómo se hizo la película y su participación en un proyecto que les dejó un gran aprendizaje.

Ana Paula Rosillo

Por Ana Paula Rosillo

“Rafaela”, una película dirigida por Raúl Beceyro y producida por el Taller de Cine de la UNL que recientemente fue proyectada en el 15º BAFICI. Es un largometraje documental que representa la situación de los jóvenes rafaelinos que terminan la secundaria y tienen que elegir qué hacer de sus vidas. Esa situación es la misma que se planteó el propio director hace 50 años y que motivó la realización de este film.

Los aniversarios son tiempos propicios para hacer balances, y también, claro, para darle a esos balances forma de película hay un camino. En 2011, la promoción de la Escuela Comercial de Rafaela a la que asistió Raúl Beceyro –director histórico del Taller de Cine de la UNL y documentalista sistemático de la vida en Santa Fe– cumplió cincuenta años de egresados. Además de festejar Beceyro quiso comparar las vivencias de su generación con la realidad, los sueños y los problemas de los jóvenes de hoy.

“La película parte de un hecho real. En 2011, mi promoción cumplió 50 años de egresados de la Escuela Comercial de Rafaela. Ese fue el detonante que me hizo pensar que ahí podía haber una película. Y a raíz de esto pensé cómo éramos los jóvenes hace cincuenta años; qué teníamos en la cabeza en ese momento decisivo de la vida en el que se deja de hacer lo que la sociedad manda y uno empieza a elegir por sí mismo. Y entonces se me ocurrió que a partir de esta cuestión se podía desplegar toda una serie de problemáticas sobre la situación en que se encuentra el joven rafaelino que hoy termina la secundaria, cuáles son las oportunidades que se le presentan, si puede optar entre trabajar o seguir estudiando, hacerlo acá o en otra ciudad. No es una película sobre la ciudad, pero sí sobre cosas que pasan allí”, comentó Beceyro.


EL EQUIPO

“Rafaela” es un film producido por la Universidad Nacional del Litoral que contó con el apoyo del Ministerio de Innovación y Cultura del Gobierno de la Provincia de Santa Fe y de la Municipalidad de la ciudad de Rafaela.

El equipo de rodaje estuvo integrado por Marilyn Contardi y Cecilia Beceyro, como asistentes de dirección; Diego Pratto, fotógrafo y cameraman, además de montajista; Iván Paciuk, asistente de cámara y responsable del sonido; Pedro Deré, asistente de producción y los cineastas rafaelinos Mario Liotta y Juan Brunassi como asistentes de fotografía y de producción. Esta película contó con la colaboración especial de Marcelo Camorino, gran fotógrafo santafesino, sumado a la producción musical de Pedro Casís.


CON APORTE LOCAL

Ambos realizaron la carrera “Técnico en producción de cine y tv” en la Universidad Nacional del Litoral, uno de ellos, Mario Liotta, es actualmente fotógrafo; y Juan Brunassi -el otro representante local- realizador audiovisual. Los dos tienen en común ser rafaelinos y haber participado en esta película.

En un primer momento y a partir de las sugerencias de Juan, Raúl convocó profesionales de Rafaela para trabajar en su película. “Eso fue una sorpresa y después por diferentes circunstancias algunos aceptaron y otros no”, disparó Juan. Por su parte, Mario expresó “a partir de un mail me informó acerca de su proyecto, nos convocó y para mí fue una experiencia súper enriquecedora”.

En la primera reunión tuvieron contacto con una sinopsis que presentaba una Rafaela particular, “porque la ciudad aparece como lo que es en teatro, en el deporte, en lo empresarial, el porqué de Rafaela la perla aparece vinculada con las motivaciones de un estudiante que piensa en su futuro”, precisaron. Así vinieron las notas en varias locaciones; el Colegio Nacional, la Municipalidad, una escuela privada y otra pública que junto a muchas escenas delimitan la impronta del proyecto.


LA PARTICIPACION

“Desde la primera toma a la última, fue mi primer contacto con algo más profesional, más trabajado y más pensado”, comentó Brunassi. La función que desarrollaron los rafaelinos estuvo vinculada con la asistencia de fotografía, el sonido y la producción, “cada uno tenía un pequeño papel designado respecto a esa jornada pero a la vez también era informal”. Juan participó desde la producción y aunque habría sido una de las materias que en su momento no le interesó en este caso resultó, cambió sus ideas previas.

La dirección de Raúl Beceyro, la dirección de cámara y fotografía de Diego Pratto y la producción en la primera parte a cargo de Cecilia Beceyro fueron de algún modo roles más estables. Después se sumó el prolífico Marcelo Camorino, director de fotografía de películas como El viento, La fuga, Nueve reinas, Sol de otoño, Evita, quién quiera oír que oiga, entre otras.


UN CAMINO DE CRECIMIENTO

Recordando el momento de filmación, apuntó Juan “creo que lo más importante fue el equipo que estaba en torno a Beceyro que le permitió una acción primordial, mirar continuamente, observar y así captar cosas que son imperdibles. Muchas veces las cosas cuando pasan, pasan y hay que tener el tiempo necesario para poder mirar en el instante justo. Hay cuestiones que definen la capacidad documentalista, del director”. Como parte de una gran enseñanza en la participación de la película, comentó Mario “en la producción vi la necesidad de autogestión dentro de mi carrera, es decir capitalizar lo que tengo para hacer lo que puedo. Aprendí eso de la decisión de hacer en la medida de lo que uno tiene, sin ser pretencioso”.

Mientras Mario se encuentra transcurriendo los diez años en su carrera profesional, actualmente entre dos libros propios uno institucional y otro personal, anticipa una muestra prevista para octubre, cuyo curador será Lucas Boll. Por su parte, Juan trabaja en una empresa de publicidad en el área de video y mientras encontró la idea para su próximo trabajo reflexiona en voz alta, “hay que esperar son tres retratos de personas que los une el arte, pero aprendí que hay que hacerlo bien y con tiempo”.

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