Por REDACCION
BUENOS AIRES, 11 (NA). - El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, presidió una celebración eucarística en la que pidió por el eterno descanso del cardenal Eduardo Pironio, al cumplirse 16 años de su fallecimiento. Tuvo lugar en la Basílica de Luján donde descansan los restos mortales de Pironio, a quien Arancedo consideró "el obispo de la paz y la alegría, de la Pascua". Pironio se encuentra en causa de beatificación.
El Cardenal "fue un referente de la Iglesia en la Argentina en la difícil década de los años 70", y su palabra "iluminaba" no sólo a los fieles en el país, sino también a los de América Latina, dijo, entre otros conceptos, el arzobispo Arancedo.
"Por donde iba -decía Arancedo-, me decían 'aquí estuvo Pironio…' . Estamos
recordando a alguien de quien somos testigos, y este testimonio se refleja en la causa de beatificación, en cuyo camino ya es siervo de Dios", sostuvo.
Pironio fue obispo auxiliar de La Plata y luego obispo de Mar del Plata, durante un tiempo fue secretario y luego presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).
En 1975, el papa Pablo VI lo llamó a Roma y lo designó prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Más tarde, Juan Pablo II lo designó presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, desde el que promovió las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Murió el 5 de febrero de 1998. Apenas ocho años después, el 23 de junio de 2006, se abrió en Roma la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización, cuyo principal actor es la Conferencia Episcopal Argentina.
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