Por Raúl Vigini
Hoy Remo Pignoni cumple cien años. Lo decimos en presente porque sigue estando vigente a través de su obra en tantos músicos y difusores que a diario se ocupan de abordar y dar a conocer sus temas. En los años 80, cuando llegamos a Cosquín para participar de las actividades culturales, supimos que el nombre de nuestro pianista rafaelino se mencionaba con unción. Músicos jóvenes y cultores del piano, así como comunicadores de prestigio se mostraron interesados en conseguir las grabaciones -en ese entonces en casetes- y las partituras. Allí empezó un trabajo de divulgación en el que su esposa Dorita se involucró totalmente asistiendo a quien lo solicitaba con el material de archivo. Eso sucede actualmente también. Nos sentimos honrados de que dos centenares de composiciones firmadas por Remo -y muchas acompañadas con letras de destacados poetisas y escritores- estén a disposición de los interesados, sea en papel o en www.epsapublishing.com, según el caso.
No podemos dejar de mencionar todos los que se sumaron abriendo puertas cuando los temas inéditos se registraron y fueron tomando forma con los bellos sonidos que cada ritmo elegido por el compositor mutaba un pentagrama en formas audibles. Hoy la obra de Remo se estudia en muchas escuelas de música y en universidades, se interpreta en el mundo, se escucha en radios argentinas y extranjeras, se solicita por internet desde Alemania, Grecia o Estados Unidos como hemos sido testigos en cada caso y fueron remitidas las partituras. O cuando el periodista japonés Kunio Terakado llegó a Tokio con grabaciones de Remo y al año siguiente nos obsequió la versión de la huella Por el Sur interpretada en castellano por el grupo nipón Arbol con una fonética muy particular. Sus discos se siguen buscando y son herramienta de trabajo para el estudiante y el profesional o el más sencillo y delicado de los presentes para toda ocasión. Por todo esto, fue que en 1997, el proyecto cultural y educativo “Mi país, mi continente” propone ante el cuerpo legislativo que se declare el mes de mayo de cada año de interés cultural y educativo para difundir la vida y la obra de Remo Pignoni. Lo vota por unanimidad el Concejo Municipal, y el Departamento Ejecutivo dicta la Ordenanza Nº 3013 que entró en vigencia en 1998.
Vemos que hemos cumplido el sábado pasado con nuestro objetivo publicando la edición para homenajear el centenario de Remo -que con sólo nombrarlo agregando su apellido abre tantas puertas y trae tanta buena onda como sucede con Pugliese en la jerga de músicos populares- y que también superó su propio límite con esta fecha que celebramos. Dedicar una entrega especial -hasta en su diseño- para reconocerle los méritos como exigente maestro, compositor y pianista, permite además de promediar el vigésimo año del Suplemento Cultural “La Palabra”, pensar en que estamos cercanos a contar mil entregas semanales casi ininterrumpidas a lo largo de este tiempo de contacto con los lectores, lugar del que sabemos nos acompañan aprobando los contenidos de cada sábado.
Y la gratitud se completa -además de la cantidad de colaboraciones que amplían la semblanza del pianista- con la adhesión que recibimos de la comunidad educativa de la Escuela de Educación Secundaria Orientada N° 376 “Joaquín Dopazo” de Rafaela que aceptó el desafío de diseñar un sitio virtual donde se pueda conocer más la obra de Remo Pignoni, poniendo al servicio de los interesados, el material periodístico y de archivo con intenciones de divulgación accediendo a remopignonipianista.wordpress.com.
REMO Y LEON
PARA UN FOGON
El 12 de enero de 2010 se publicó en La Palabra una entrevista a León Benarós, hombre de la cultura popular, poeta, escritor, crítico de arte, de cuyo testimonio reproducimos hoy una anécdota que lo tiene a Remo como protagonista. “La misma editorial me sugirió que colaborara con Remo. Me encontré con él y me dijo ‘¿qué prefiere usted?’ y tocaba una chacarera, una zamba, y le dije: ‘no pasa nada (se ríe). ¿Qué pasa Remo? Tenemos que hacer algo que nos dé el número uno, no el mil uno. Algo original’. Y por ahí hizo una milonga. ‘Eso sí, ésta me gusta’ le dije (la tararea e intenta recordar la letra y se entusiasma). La letra está en la partitura impresa. Se llama Milonga para un fogón. Me gusta mucho, es sencillita, no? Se iba a llamar La fogonera pero el título ya estaba registrado. Es muy linda obra. Después de esto, de esa cosa pintoresca con Pignoni, no tenía mayor dato sobre él. Después me enteré que era un hombre con una obra muy importante. Con mucho prestigio. Me hubiera gustado hacer otras cosas más con él pero hice solamente esa milonga”.
PALABRAS PARA PIGNONI
Cuando estrenábamos los pantalones largos con mi hermano Chany formamos en nuestra ciudad natal, San Nicolás de los Arroyos, el conjunto folclórico Los Arroyeños. Podríamos decir que en nuestros comienzos el grupo era en base al piano y a modestos arreglos vocales. Tuvimos la suerte de que nuestro amigo Tucho Spinassi, rosarino, nos conectara con grandes pianistas. Entre ellos, se destacaba no solamente por cómo tocaba el piano sino también por la calidad de sus composiciones, Remo Pignoni, de quien nos hicimos muy amigos y con los años fue una de las guías en quien nos basábamos cuando teníamos que apretar las teclas de algún piano. En el centenario de su nacimiento recordamos a esta figura de la cultura nacional que tantas enseñanzas nos ha dejado.
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