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Información General Lunes 17 de Febrero de 2014

Renoir : un caprichoso juego de colores

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Redacción

Por Redacción

(Por Nancy Marini). - Una muestra imperdible de alto nivel y una maravillosa ocasión para ver la bellísima colección de obras del Maestro Pierre Auguste Renoir, francés 1841-1919 . Proyecto de gran valor porque el Museo de Orsay y el Museo de la Orangerie, conservan la colección más completa del mundo de la obra de Renoir y acordaron prestarla durante cuatro meses, hasta el 23 de febrero de 2014, para dar vida a una singular exposición que retrata la vida de su tiempo con un delicado realismo. Esta exposición en Torino, quiere ser un homenaje a su arte y se divide en nueve secciones:

1- la edad de la bohème, de esta época son los retratos de amigos y conocidos y aquí se presentan dos de los primeros desnudos de Renoir;

2- una maravillosa galería de retratos femeninos donde impacta la joven leyendo, el artista elige sus protagonistas de todos los niveles sociales: trabajadores, burgueses, bailarines, todo cubierto con una gracia especial y una belleza que evocan los modelos femeninos del arte del siglo XVII;

3- la colección de obras de paisaje del Museo de Orsay es probablemente la mejor del mundo y otras pinturas representan vistas donde se puede sentir la atracción del maestro por el agua, la vegetación y los jardines;

4- la infancia, niños que son sus hijos o hijos de amigos que dan las instantáneas de rostro infantiles llenos de poesía ;

5- la sociedad moderna y el nuevo entretenimiento de los parisinos, bailes, parques y jardines, momentos alegres del tiempo libre, cafés, teatros… y dos temas relacionados con la música : el famoso retrato de Richard Wagner, retratado en Palermo durante un memorable encuentro entre Renoir y el compositor alemán.” Los toques de sus pinceladas evocan el color y el conjunto de notas modernos, fuertemente ligadas a las impresiones de la naturaleza .Por ejemplo, el compositor y pianista francés Claude Debussy concibe una disolución de las formas musicales tradicionales a favor de piezas muy cortas que caracteriza como marcas sonoras”. Se comunican así sentimientos y atmósfera vaga, y se manifiestan los enlaces entre sonido e imagen y la interdependencia de las artes.

6- las flores, la variedad de colores es impresionante, con magistral técnica y audaces tonos, Renoir juega con la paleta con pinceladas rápidas, suaves y delicadas que producen sensaciones y recuerdos; los capullos de rosas y las rosas con diversidad de formas son los preferidos del artista, porque para Renoir “el principio fundamental de la naturaleza es la irregularidad”… “si la vida del Maestro es un ramo de flores, no es nada más vivo su “still life”.

7- obras fundamentales en la carrera del artista, donde expresa un profundo interés en el arte del Renacimiento Italiano, admirando las obras de Rafael, Tiziano y del norte barroco de Rubens, que asimila el suave y lánguido color y pintadas en el último período de su vida (“ Odalisca latente”),( “Mujer desnuda vista desde atrás”).

8- “Los bañistas” , la última obra maestra esencial de Renoir, aquí celebra un carácter atemporal y es un testimonio pictórico , el paisaje mediterráneo de vuelta a la tradición clásica italiana y griega, cuando “ la tierra era el paraíso de los dioses” y esta visión idílica es subrayada por la sensualidad de los modelos da riqueza y plenitud; sugiere un placer para pintar que no han vencido la enfermedad y el sufrimiento al final de su vida.

9- las herramientas inseparables de trabajo del gran artista: paleta, caja de pinceles y colores.

El color “ sustancia elemental del universo “que todo une, es el protagonista absoluto de la pintura del Maestro, y con infinitas variaciones logra las luces que palpitan de vida. De los impresionistas , es ciertamente uno de los que mejor representa la alegría de vivir de un tiempo que fue definido como la bella época. Son Inolvidables los retratos de los jóvenes parisinos, considerados después de Renoir modelos de gracia y frescura a través de sus pinceladas penetrantes y luminosas. En sus paisajes a lo largo del Sena, como en los de la Provenza, es la búsqueda de los efectos atmosféricos donde se aprecian todos los esfumados de colores que le permiten encontrar nuevas armonías y satisfacer su inagotable pasión por la pintura.

Los cuadros son esplendidos y están muy bien iluminados y expuestos. También los guías están bien preparados y son gentiles y capaces de apasionarse y de hacer apreciar el arte de Renoir.

El cuadro “La hamaca,” (“L`altalena “,) (“La balancoire”), fue el elegido para presentar la exposición en los murales y programas. La fascinación de la obra está constituida esencialmente por la extraordinaria técnica de ejecución. El pintor coloca a sus modelos en la fresca penumbra del bosque. El terreno y algunos personajes tienen toques de color para pequeñas manchas luminosas que hacen el efecto de la luz del sol, y logra que se filtre directamente a través de las hojas, creando una atmósfera de vibración cromática y luminosa, convirtiéndola en una de las más altas expresiones de pintura impresionista “plein air”. Para Renoir no existe el negro de la sombra, pero si, vibrantes gradaciones de colores diversos, distribuidos sobre la tela con pinceladas ligeras y vaporosas, capaces de fundir con armonía hombre y la naturaleza circundante. Es que el artista quiere obtener y reproducir la sensación infinita de la luz: una luz que se muda continuamente al moverse algunas de las hojas de los árboles, que disuelve las formas, creando una danza feliz de colores. Estos últimos no están mezclados y juntos saben comunicar y sugerir la sensación de una vibración luminosa y de sus multiformes variaciones. Renoir toma en su obra la instantánea de un momento de distracción, robado desde la mirada de la niña que se detiene divertida a observar la escena o la del hombre que se asoma detrás del árbol. Todo el cuadro vive de los intensos juegos de luces que el artista utiliza como auténticos elementos expresivos, con resultados extraordinariamente innovadores. En su vida , Renoir se mide con la experimentación de pintura “ plein air” junto a su amigo y colega Monet. La crítica del tiempo no aprecia, este caprichoso espectáculo de luces .Sin embargo, la propuesta de Renoir vendrá entendida por los postimpresionistas, que utilizarán en modos y finalidades diversas, puntos o manchas o comas de color para representar la luz. Es importante destacar como curiosidad que este cuadro luminoso inspiró al escritor Emile Zola para la descripción de uno de los vestidos de un personaje en su novela “Una página de amor”:…(1878)

”Vestía un vestido gris adornado de nudos malva, aquel día de cielo pálido, y el sol introducía un polvo plateado”…

Fue una verdadera alegría para los ojos. Vivimos una mañana de arte y creatividad, y una bella experiencia para mi nieto Mariano Bernacchia, que además de ver por primera vez Italia , tuvo la posibilidad de visitar una muestra de gran importancia, de la cual creo llevará el recuerdo dentro de sí, para siempre.

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