Por Blanca M. Stoffel
En 1893, Alem es la figura que nuclea una fuerza temible, exige moral republicana y condena la política de acuerdos con el gobierno nacional, se inicia así el relato de una particular historia desconocida que surgió de Rafaela y los pueblos, derivando en un cambio de mando provincial. Mientras la prensa del momento mostraba otras facetas y criticaba el accionar del gobernador Cafferata, se reducía su salario y el de los legisladores en un 40%, al tiempo que eliminaba cargos innecesarios. Se constituían las autoridades de los 18 departamentos, que habían sido creados por ley en 1890, por tanto Rafaela dejaba de pertenecer a Las Colonias y se enmarcaba en Castellanos.
En Rafaela, la Comisión de Fomento estaba conducida por Eduardo Oliber, Hugo Wagner y Fritz Keller, mientras se comenzaban a conocer los mitines y revueltas producidos en colonias cercanas. Un hecho, al parecer trivial, desató una oposición férrea y tenaz por parte de los colonos, ya que el Gobierno había dispuesto un aumento del 10% sobre las cosechas de trigo y maíz, que debía cobrarse a los agricultores, a través de recaudadores que visitaban las chacras. En uno de los intentos de cobro, el hombre de la autoridad fue amenazado con un arma, se retiró de la finca y al llegar a la sede policial, halló a muchos vecinos que también armados lo esperaban, optando finalmente por cesar su actividad. Lo mismo sucedía en localidades vecinas como Aldao, Humberto Primo y María Juana, con manifestaciones abiertas contra las autoridades del pueblo y las de la Provincia.
La tensión crecía, se ampliaba hacia el norte y el sur, culminando en el estallido de un movimiento revolucionario del que participaron empresarios, comerciantes y colonos, alzados en armas contra el Gobierno. Conducido por Leandro N. Alem, el Partido Radical encontró el ámbito ideal en Santa Fe para la difusión de sus ideales. Estas ideas tomadas por los inmigrantes generaron la reacción en contra del gravamen a los cereales impuesto por el Gobierno para sanear sus arcas vacías, apoyados por la Federación Agraria, tendientes a la eliminación del impuesto a los cereales, mayor transparencia en el manejo de los fondos públicos, honradez y decoro.
Se produce el primer intento revolucionario el 30 de julio de 1893, iniciándose en Rosario y propagándose hacia la capital provincial y otras ciudades del interior, Esperanza, Helvecia, Rafaela y su zona de influencia.
Dirigen la Junta Revolucionaria en Santa Fe Mariano Candioti, Carlos Gómez, Martín Rodríguez Galisteo, Lisandro de la Torre y Manuel Cervera. El primero de ellos es un infatigable animador de los intentos revolucionarios de los radicales de Santa Fe. En Rafaela es tomada la Jefatura de Policía que estaba situada entonces en la media manzana que actualmente linda con las calles Brown y Sarmiento, y demás oficinas públicas sin mayor resistencia ya que actuaron por el factor sorpresa. Era jefe de Policía José María Aragón el que es reemplazado de inmediato por Federico Maurer (líder de la revolución) y en la Gobernación queda al frente de la Provincia el Dr. Mariano Candioti. Del hecho no sólo participaron los radicales sino grupos de colonos provenientes del centro y del norte de la Provincia, lo que provocó la renuncia del gobernador Cafferata.
Pero, ¿qué pasaba en Rafaela? ¿Cómo se habían desarrollado los acontecimientos? Contamos con un pormenorizado relato sobre el movimiento revolucionario narrado por Gabriel Maggi el 28 de julio de 1932. "Cuando la revolución dirigida por el Partido Radical, que estalló en la provincia de Santa Fe el 29 de julio de 1893, la que derrocó al gobierno provincial del Dr. Juan M. Cafferata, asumiendo el poder el Gobierno Provisorio Revolucionario del Dr. Mariano Candioti y como ministros el Dr. Lisandro de la Torre, Joaquín Lejarza y otros.
"En Rafaela, a las 3 de la madrugada del día 29, los revolucionarios entre los que se contaban Demetrio Iturraspe, Federico Maurer, Angel Román, Angel S. Caballero, Alfredo Fava (director del diario "El Liberal"), Pedro Cardetti, Roque Mendoza (procurador), Vicente Rescoy (escribano público), Carlos Pudicomb, Hugo Wagner (miembro de la Comisión de Fomento), César Gauchat, José y Julio Bretón, Vicente Vianco, Francisco J. Barco y otros, tomaron la Jefatura de Policía (...) atacando por el frente y por el fondo, sorprendiendo a la guardia y tomándola prisionera. Por la parte del frente un sargento de apellido González quiso oponer resistencia y entre las tinieblas de esa hora tan temprana, el grupo atacante hizo una descarga produciéndole tres o cuatro heridas que por fortuna no fueron mortales.
"Simultáneamente un grupo se dirigía a la casa particular del Jefe de Policía y otro a la Receptoría de Rentas. Los que se dirigieron a la casa del Jefe, estaban encabezados por Francisco J. Barco (era gerente del Molino de Bruhl y Silva, después Molino Frossi).
"El Jefe de Policía don José María Aragón vivía en una casa situada en calle Güemes entre Sarmiento y Brown, a una cuadra de la Jefatura de entonces y cerca del antiguo almacén de Pedro Santucci. En la misma casa vivían el secretario de Policía Carlos T. Arimbori y el juez Ernesto Ballestier. Barco llama al Jefe quien se asoma por la ventana y Barco al pie del balcón le intima rendición diciéndole que la Jefatura ya estaba tomada. El Jefe por toda respuesta le descerrajó un tiro a quemarropa perforándole el sombrero. De inmediato el pelotón revolucionario amartilló las armas para descargarlas sobre Aragón, lo que no se llegó a hacer por la serenidad característica de Barco. Acto continuo Aragón huye hacia los fondos de la casa mientras los revolucionarios derriban la puerta de la entrada alcanzando en el zaguán al juez Ballestier al que aplican un fuerte golpe con el arma dejándole sin sentido. El secretario de Policía Arimbori alcanzó a huir yendo a esconderse en la casa del revolucionario Maurer, donde fue aprehendido durante el día, y el Jefe huyó a campo traviesa, en dirección a la Barraca de Oliber, perseguido por Barco y un grupo de revolucionarios quienes al final le dieron alcance y lo redujeron a prisión.
"El grupo que se dirigió a la Receptoría de Rentas que estaba ubicada en Av. Santa Fe, siendo receptor Belisario Torres y ayudante principal Primo Belloti, quienes se entregaron sin resistencia. Al hacer un arqueo de caja en la Receptoría de Rentas se comprobó un desfalco de seis mil pesos aunque no se logró establecer los culpables. La Jefatura de Policía fue asumida por Federico Maurer, hermano de Lamberto Maurer.
"Esta revolución se pronunció primero en las colonias y una vez tomadas las oficinas de campaña revolucionarias se dirigieron a Santa Fe para hacer lo propio con el Gobierno Provincial. Fue así como salió de Rafaela un tren que condujo a las fuerzas revolucionarias del norte en dirección a la capital de la Provincia, cargando a su paso a las fuerzas que se adherían, para una vez llegada a destino, reforzar las de la columna rebelde.
"Depuesto el Gobierno del Dr. Cafferata y asumido el Gobierno Revolucionario por Mariano Candioti (que era uno de los jefes de la revolución) este confirmó a Federico Maurer como jefe de Policía, nombró receptor de Rentas a Angel S. Caballero, auxiliar Primero a Pedro S. Cardetti, juez de Paz a Pedro Avanthay y quedó confirmado en su puesto el jefe del Registro de Propiedades, Gabriel Maggi, este último que era amigo personal de los revolucionarios ya ocupaba tal puesto durante el gobierno anterior y no participó activamente de la revolución porque sus amigos creyeron oportuno no informarle para que no peligrara su situación y tan es así que departió con ellos hasta la una de la madrugada del día 28 y dos horas después estallaba el conflicto.
"Este fue el llamado 'gobierno de los 21 días', por ser esa su duración viniendo a Tucumán a sofocar otra revolución, entonces la intervención nacional, encabezada por el Dr. Llerena que nombró jefe de Policía en Rafaela al Mayor Piaggio y más tarde al Comandante Orfila, receptor de rentas a un porteño, Gutiérrez, mientras Cardetti y Maggi continuaban en sus puestos.
"En los primeros días de setiembre de 1893, hubo otro levantamiento, esta vez en contra de la intervención Llerena, formando parte casi los mismos hombres de julio, a quienes se agregaron Gabriel Maggi y otros. Aún no había estallado la rebelión cuando pasó por Rafaela la división completa del Gral. Francisco Belisario Bosch -conocido por su coraje y campañas de colonización en el Chaco y al mando del Dr. Carlos Pellegrini, quienes iban hacia el norte.
"Llegado el tren militar a Rafaela, se detuvo para bajar la caballería a abrevar por una hora y media; y el Dr. Pellegrini, amigo personal del receptor de Rentas, Gutiérrez, se trasladó desde la estación hasta esa repartición para departir con él. Mientras tanto, Pedro J. Avanthay y Julio Bretón, en una americanita muy popular en aquella época -propiedad de Santiago Costamagna- se dirigían a un puente del ferrocarril situado en las inmediaciones del pueblo de Lehmann y lo hicieron volar con dinamita, pero el tren pudo proseguir su marcha, pocas horas después.
"Al día siguiente estalló la revolución en la provincia de Santa Fe. En Rafaela se tomó la Jefatura de Policía, sin oponer resistencia el comandante Orfila por simpatizar con la causa, asumiendo nuevamente el cargo Federico Maurer. Como en julio, las fuerzas marcharon sobre Santa Fe, donde encontraron a la revolución sofocada y presa a la junta revolucionaria. Al saber esto y por el empalme a San Carlos, siguieron hacia Rosario, al mando de Carlos Bosch de Esperanza. En Rosario se reunieron con unos 20 mil revolucionarios, permaneciendo unos 5 días hasta que al tener noticias que marchaban sobre ellos distintas fuerzas y la división Bosch que volvía de Tucumán, se disolvieron, regresando los santafesinos por vía San Francisco. Una columna de más de 250 hombres rafaelinos armados se habían unido a los revolucionarios de Rosario, habiendo sido una de las zonas más activas de la rebelión, junto a Esperanza y Humboldt.
"Luego de esta sofocación, el gobierno nacional mandó la intervención de Gil, quien nombró como jefe de Policía nuevamente a José María Aragón, que por largo tiempo continuó con la persecución encarnizada de los revolucionarios dispersos para reducirlos a prisión. Gabriel Maggi había permanecido escondido durante varios días en una casa de la Colonia Susana y entre avenales existentes en el deslinde de esta colonia y Saguier. Entre los capturados se encontraban Pedro Avanthay y Julio Bretón, que había volado el puente de Lehmann, habiendo sido duramente maltratado por esto en las cárceles de Santa Fe, por los famosos correntinos de Leiva.
"En octubre se desató una verdadera persecución contra los colonos 'gringos'. Hubo episodios violentos en Humberto Primo, Ceres, San Cristóbal y Nueva Lehmann, con notoria represión, hecho que no se sintió en Rafaela. Los resultados de los dos levantamientos fueron escasos".
Continuó vigente el impuesto a los cereales y en las elecciones de 1894 triunfaron los autónomos, que regían los destinos en 1893, continuando sin devolver el derecho al voto a los extranjeros. Fue así que se promovió la campaña de ciudadanía argentina por parte de los radicales, entre otros, para poder participar activamente en la vida institucional del país.
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