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Información General Domingo 22 de Junio de 2014

"Salimos con alegría como el gol de Messi o mucho más porque Cristo vive"

Así el obispo Fernández comparó la celebración diocesana de Corpus Christi ayer a la tarde frente a la Catedral San Rafael ante unas 2.000 personas. "En esta fiesta se actualiza nuestra salvación. Jesús es el pan vivo y nos trae la vida plena en serio", destacó.

Emilio Grande (h.)

Por Emilio Grande (h.)

"Están contentos... me imagino que por la fiesta de Corpus Christi", bromeó el obispo Luis Fernández en relación al agónico triunfo de la Argentina con el golazo de Lionel Messi al final del partido frente a Irán, al inicio de la celebración diocesana de esta fiesta en la tarde de ayer (empezó 15:40) frente a la Catedral San Rafael ante unas 2.000 personas, según fuentes confiables ante la consulta de este cronista de LA OPINION.

"Qué lindo también que esta tarde (por ayer) alabe la diócesis de Rafaela al Señor con el canto y el poder contemplar. Es verdad que por ahí la mente se nos iba un poquitito recordando ese tiro en el arco, pero qué va a ser, en esto la contemplación y la realidad también se tienen que unir", expresó Fernández con un estilo campechano en relación a esta fiesta de la fe y el deporte temporal.

Y agregó: "cada misa es hacer memoria no como un recuerdo sino que se actualiza, se hace presente; por eso la eucaristía es memorial. En esta fiesta de Corpus Christi se actualiza nuestra salvación, se hace presente la obra más grande del amor de Dios y la entrega de Cristo en la cruz, quien es capaz de dar la vida por nosotros; este es el sacrificio, es el Dios que nos ama y lo ha querido dejar presente".

En otro momento de su sermón, dijo que "el Señor nos prueba para conocer a fondo nuestro corazón para ver si somos capaces cada día de levantarnos con ánimo y alegría; si confiamos que él nos cuida, contiene, alienta y perdona con ternura cada instante de nuestra existencia".

"El mira nuestro corazón -continuó- para ver si somos capaces de tener el coraje de caminar unidos y serviciales en nuestras familias, dialogando a los niños, ayudando a los jóvenes, reconociendo a nuestros ancianos, para ver si vamos caminando con fe. Si vamos venciendo las esclavitudes que no nos dejan ser felices de verdad o nos andamos sacando el cuero, estar encerrados en su compu o celular, sólo en su trabajo o en la economía que produce. O también somos capaces de abrirnos en el compartir, ser solidarios, preocuparnos por los que menos tienen, por los más pobres y olvidados o viven discriminados por nuestra indiferencia".

Más adelante, el obispo diocesano sostuvo que "cómo se alegra Jesús cuando buscamos la aventura del encuentro, si los jóvenes luchan contentos en los grupos juveniles, en organizar las misiones, capaces de transformar la fiesta de los buzos incorporando actividades solidarias. El fin de semana estuve acompañando a 50 muchachos que quieren salir de la adicción pero no a través de la violencia y de la muerte, sino a través de un retiro donde rezaban, cantaban y se encontraban con Dios. Queridos jóvenes, que no les roben la esperanza con la droga, el alcohol o la violencia. Sean como Jesús libres".

En los tramos finales de su homilía, señaló que "de la eucaristía nace la unidad, la comunión, el sabernos hermanos (...) Jesús viene a curar, a sanar, a levantar, a devolver la dignidad y a decirte que sos valioso a sus ojos; no a vivir de los otros, no a reírse de los demás sino a servir con sencillez en la alegría". 

Finalmente, monseñor Luis Fernández remarcó que "Jesús es el pan vivo, él nos trae la vida plena en serio, comemos y bebemos su vida y cada día nos identificamos más con él o mejor dicho es él el que cada día se quiere hacer más nosotros; este es el verdadero amor, muere para que otros vivan, se entrega para que seamos felices, él lo había dicho con esta parábola 'si el grano de trigo no cae en tierra y muere no puede dar fruto', este es el pan vivo bajado del cielo, para que tuviéramos vida en abundancia. Por eso lo sacamos ahora en la calle, salimos con tanta alegría como el gol recién de Messi o mucho más por qué, porque Cristo vive. Viva la Virgen, viva Jesús", ante el aplauso de la multitud de nuestra ciudad y de distintas comunidades de la diócesis de Rafaela (departamentos Castellanos, San Cristóbal y 9 de Julio). 

Luego se realizó la procesión con la custodia del cuerpo de Cristo alrededor de la plaza 25 de Mayo, ocupando casi tres cuadras. Finalmente, hubo adoración eucarística hasta las 24 de la víspera.

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