Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Domingo 24 de Noviembre de 2013

Salomón: La justicia engrandece la Nación

Leer mas ...

Carlos Terranova

Por Carlos Terranova

En los proverbios de Salomón leemos: La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos (Proverbios 14.34).

Este sabio rey vierte varios conceptos claros, lo primero que dice es que una nación donde hay justicia es engrandecida. Pero en segundo lugar afirma que, un país donde no hay justicia es afrentado y avergonzado. El diccionario de la real academia describe justicia como dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Si uno mira el país, si presta atención a cómo vivimos, se da cuenta que la justicia escasea, tenemos una sensación de impotencia e inseguridad alarmantes. A nuestro alrededor vemos a muchos injustos prosperar y hasta estar en eminencia. Sólo basta ver que los ladrones entran por una puerta y salen por la otra, que algunos corruptos gobiernan y el ladrón de gallinas está preso. Ladrones de guante blanco en los programas de televisión, compartiendo sus conceptos de moralina, y nosotros mirando estupefactos tanta mentira, que nos hace sentir que nos toman por tontos.

Vemos que la gente decente vive en cárceles, tras rejas de hierro, alarmas, alambrados, llenos de miedos por la inseguridad, mientras el delincuente anda libre. Una sensación de injusticia generalizada se ha instalado en la sociedad. Claman por justicia los familiares de las víctimas de Once, pero nadie es culpable, claman por justicia las víctimas de robos y violencia, pero su denuncia o expediente duerme en los escritorios cargados de burocracia e ineficiencia. Si queremos una nación grande necesitamos una nación justa, porque la justicia engrandece la nación. Basta ir al preámbulo de nuestra constitución para ver dónde está la falla y donde está la clave para tener mayor justicia; ella reza “Invocamos a Dios fuente de toda razón y justicia”.

La clave es que los gobiernos y la gente se han olvidado de Dios y sus leyes. Hemos legislado millones de leyes humanas, intentando cumplir los 10 mandamientos divinos, pero ni así logramos siquiera acercarnos al desafío e ideal de Dios. El problema de nuestra patria no es ni político, ni económico. El verdadero problema es moral y espiritual. Dios ha puesto delante de nosotros lo bueno y lo malo, pero desde el Edén el hombre ha elegido lo malo. La clave está en volvernos a Dios, en dejar la corrupción, el egoísmo, la mentira. Un político dijo si dejamos de robar dos años la Argentina sale adelante. La verdad es que frases como estas nos hacen sentir vergüenza ajena.

Ahora bien, déjeme decirle que la justicia empieza por casa, soy yo que debo dejar aquellas cosas que hago y afectan a los demás. Puedo elegir entre ser un obrero que hace cebo o el más productivo. Puedo ser uno más de los que se creen piolas porque evaden sus impuestos o ser de los que cumplo con el fisco. Puedo elegir entre cumplir las leyes de tránsito o intentar coimear al guarda para evadir la multa. La lista sería interminable. El profeta escribe: El (Dios) te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de tí, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios? (Miqueas 6.8). Si sencillamente escucháramos y pusiéramos por obra esta palabra ¿Cuántas cosas cambiarían, verdad? Volvamos a escuchar a Salomón: Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida Proverbios 11:11. Son los justos los que traen la bendición a una ciudad, son los justos los que la hacen grande. Es hora que se levante una generación de hombres y mujeres que amen la justicia e inviertan su vida en traer equidad a nuestra patria. Por último no nos olvidemos que la justicia es un atributo de Dios y sólo pueden vivirla e impartirla los que se acercan a Él y le temen (no en el sentido de miedo sino de reverencia). ¿Qué pasará si buscamos la justicia de Dios? La obra de la justicia será paz, y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre (otra versión traduce seguridad para siempre) (Isaías 32.17). ¿No es lo que anhelamos? ¿No es esto lo que clama la gente? , necesitamos paz, tranquilidad y seguridad, todo esto bien de la mano de la justicia. Que el Señor te bendiga y en lo que a usted le toque sea un practicante de la justicia.

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso