Por Emilio Grande (h.)
"Con profundo dolor comunicamos el fallecimiento de nuestro director y fundador de La Cruzada, reverendo padre don Emiliano Cerdán, ocurrido el 10 de abril de 1947 a los 49 años de edad", expresa un volante adjunto a la edición del semanario interparroquial del 12 de abril de ese año, que se imprimía en los talleres gráficos de LA OPINION.
En ese momento, Cerdán se desempeñaba como cura párroco de la Iglesia San Rafael. Había llegado a Rafaela el 1 de setiembre de 1935. Fue un digno sucesor de otro gran sacerdote: Dimas Mateos. Estuvo vinculado desde 1932 a las actividades de Rafaela por intermedio del periódico "La Cruzada", fundado el 9 de enero de 1932.
Nació en España, era hijo de Julia Yabar y Segundo Cerdán, y llegó muy pequeño a la Argentina con sus padres. Fue ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1921, ocupando el cargo de vicario cooperador en la parroquia de Casilda. Luego, ocupó las parroquias de Bigand, Susana y San Jorge, la rectoría de la Catedral de Santa Fe y el curato de Rafaela. "La ciudad se sintió en contacto con su nuevo cura. Todos los ambientes sintieron su influencia porque se hizo todo para todos para ganarlos a todos, siguiendo el consejo del apóstol", expresa la crónica en La Cruzada del 19 de abril de 1947.
Puso especial énfasis en la formación de cuadros de la Acción Católica, trabajó con las congregaciones religiosas y el Hogar del Niño. Además, fue periodista con la altura de un gran sacerdote; en más de una divergencia entre gente de prensa fue solucionado por su actuación. Tuvo conciencia de ser un constructor desde las líneas del periódico, que dirigió durante 16 años. "Sufrió, como todo aquel que pone su alma en una causa. Pero gozó en las alegrías que proporciona la luz que abre paso. (...) Porque era un periodista en el mejor sentido, en el gran sentido del vocablo.", continúa el texto de La Cruzada.
Fue el primer presidente del Círculo de la Prensa de Rafaela y uno de los socios fundadores en 1940. "Los relevantes servicios que el extinto prestara a la organización de la entidad, a la que dio todo su apoyo y el más generoso desinterés; (...) fue un entusiasta defensor de los sagrados fueros de la prensa, que desde la dirección del periódico 'La Cruzada' ejerció con altura y levantada inspiración, acusó sus relevantes condiciones de periodista y de la afectuosa consideración que supo merecer de todos los miembros de la institución", dice el decreto de honores del Círculo de la Prensa firmado por Francisco Pérez Torres, a cargo de la presidencia.
Durante el sepelio, monseñor Santa Cruz expresó que "fue sacerdote en el vasto campo de su ministerio, lo que en embrión lo fue en la casa de estudios. Luchador incansable de la causa de Cristo en todos los lugares que ocupó, (...) siempre fue el sacerdote ejemplar, estudioso, celoso apóstol y bueno, principalmente con aquellos que no le querían y el perdón estaba siempre en sus labios".
También lo hizo el arquitecto Ricardo Remonda y Antonio Terragni, secretario del citado Círculo, quien improvisó un discurso lleno de de figuras retóricas, impregnado de honda e intensa emoción. Por decreto N° 1077 de ese día, la Municipalidad de Rafaela dispuso "izar a media asta la bandera nacional en el edificio municipal durante el día del sepelio".
La semblanza del presbítero Argentino F. Pereyra (vicario cooperador de Cerdán), publicada en la tapa de la edición del 19 de abril de 1947, es muy sincera: "Los colonos lo felicitaron por defender los intereses de la chacra y los políticos se molestaron por meterse donde no le importaba, porque en esas ocasiones lo querían cura de sacristía y no pastor de un pueblo".
Fuentes: LA OPINION, revista 50 años, 1971; La Cruzada, Rafaela, 1947, en la Biblioteca del Colegio San José; Engler, M, Stoffel, B y Zenklusen, R, "Cronología 1881-1981", 1999.
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