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Información General Miércoles 11 de Febrero de 2015

Se evidencia el espíritu de misericordia

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REDACCION

Por REDACCION

En la mañana de ayer llegamos al querido Colegio Nuestra Señora de la Misericordia y cual no fue nuestra sorpresa: la salita del padre Juan (así la llamamos) estaba colmada de mensajes "concretos" de amor de la gente sensible a las carencias del hermano, de la gente generosa que se pone en el lugar del pobre, más pobre, del niño que muere desnutrido, del olvidado y excluido socialmente... en fin que se siente cómplice de tantas inclemencias sociales que abundan en esta sociedad y todo esto me sobrecogió... estos gestos de amor y de misericordia traducidos en bolsas y más bolsas de víveres, de ropa de toda clase, golosinas, prendas tejidas confeccionadas en nuestro taller de tejido, alimentos no perecederos, lácteos y sus derivados, en fin, una fiel traducción de lo que Jesús nos dice en su Palabra: "Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis" (Mt 25, 40) y si profundizamos en la Palabra nos encontramos con la insistencia de Jesús para con el pobre, para con el excluido, para con el que no tiene aliciente en la vida, no sólo materialmente cuanto más espiritualmente.

Ahora vamos al meollo de la cuestión: vinieron dos hermanas de la Misericordia que viven en la comunidad de Taco Pozo, provincia del Chaco, realizan su misión evangelizadora en 20 parajes u obrajes en los impenetrables chaqueños. Aprovechando su presencia fugaz aquí en Rafaela, se realizó una cadena de solidaridad entre las personas mas cercanas al colegio: docentes, Centro de Ex Alumnas, ALAM y demás personas que silenciosamente recibieron la invitación dando su pronta respuesta. Queremos decirles a todos: muchas gracias y muchas bendiciones por ser los rostros visibles de la Divina Providencia con nuestros hermanos más necesitados. 

Las hermanas Andrea Y Beatriz (Taco Pozo) agradecen infinitamente tanta generosidad, ya que regresaron a su comunidad con la camioneta plenamente cargada de gestos de misericordia y con la promesa de elevar a Dios las plegarias por todas nuestras necesidades personal y familiares.

Sigamos el espíritu de la Madre Rossello en su ardor misionero: "quisiera tener los brazos tan largos para abrazar a todo el mundo y hacer a todos el bien".


Colaboración de la comunidad de la Misericordia.

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