Por REDACCION
Es una iniciativa de la familia Orozco Banega, papás de la pequeña Helena y titulares de dos emprendimientos (Helena Casa de Comidas Sin TACC y Koiliak Distribuidora) ligados a dar respuestas a los celíacos de Rafaela y zona. Será este domingo 18 de mayo.
Se realizará este domingo 18 de mayo, a las 12:30, en el salón del club Ben Hur de Av. Williner 100. El almuerzo es 100% apto para celíacos, y dirigido al público en general, aunque con la idea de reunir a los celíacos, sus familias y amistades.
El menú consistirá en: Recepción de pancitos y fajitas saborizadas con variedad de quesos. Plato de fiambres. Pollo con guarniciones y ensaladas. Pan y grisines. Brownie con helado. Trastarde de café y tortas. Incluye bebidas. Costo: $ 235. Reserva de tarjetas: 03492-452566. De 9 a 12 y de 16:30 a 20:30. Sábados de 9 a 14.
Vale destacar que el evento contará con la conducción de la comunicadora local María Emilia Sánchez, así como con la participación generosa de Los Tha Ky, quienes traerán su música folclórica para que la jornada sea amena y distendida.
LA HISTORIA DE HELENA
“Cuando a nuestra hija Helena le detectaron al año y medio que era celíaca, nos asustamos mucho... no sabíamos ni siquiera qué quería decir ser celíaco, lo único que pensaba era que mi hija se me moría ya que el grado de desnutrición que tenía era visiblemente avanzado. Empezamos a buscar información y productos que fueran aptos, pero la desventaja de pertenecer al interior pesaba mucho... había pocas galletitas, pocas premezclas, y ni hablar de la venta de algún producto elaborado. Me perturbé muchísimo… nosotras como madres tenemos el instinto de alimentarlos desde que nacen, desde su primer llanto y ahora ¡yo no sabía qué darle de comer! ¿Qué iba a hacer? ¿A quién iba a recurrir? No conocía a nadie celíaco, se me vino el mundo encima”, comenta Mariana Banega, mamá de Helena -además de Lucía y Rafael-.
“Fue en ese momento que pensamos que el celíaco, como cualquier persona, merece comer lo que tenga ganas. Empecé a probar recetas, todo llevaba muchísimo tiempo e infinitas lágrimas derramadas por la comida que no salía. Más de una noche nos quedábamos hasta muy tarde probando, cocinando, sacando ingredientes, poniendo otros... pero era un placer ver la cara de Helena cuando probaba nuestros experimentos: por ejemplo cuando comió por 1ª vez los canelones, los ravioles, las empanadas”, relata.
“Los celíacos empezaron a probar las comidas y gustaron. Empecé con panes, pizzas y canelones en septiembre de 2007 y no paramos más. Sin pensarlo ni darnos cuenta, nuestro sueño se fue haciendo realidad. Hoy tenemos un micro emprendimiento que lo trabajamos con amor y entrega, y las retribuciones que nos llegan están muy lejos de tener un valor monetario, está el valor del cariño de la gente, que como siempre digo, se mide con el corazón. Por eso nuestro trabajo va más allá de alguna meta económica: la difusión de la enfermedad celíaca es nuestra prioridad. Y ese es el leit motiv del Almuerzo del domingo”.
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