Por Marco Antonio Terragni
Hace unos días, encontrándome en Freiburg, Alemania, en el curso de una estancia de investigación que desarrollé en el Instituto Max Planck para el Derecho Penal Internacional y Extranjero, mi esposa Graciela y yo recibimos la visita de Alois Henne, Bürgermeister de Sigmaringendorf y de su esposa Karen. Los cuatro aparecemos en la fotografía brindando en la Münsterplatz por la felicidad de todos y, en especial, por Rafaela, ciudad hermanada con el pueblo de Alois gracias al hallazgo que hizo mi madre, Adelina Bianchi de Terragni, quien cuando estaba escribiendo "Historia de Rafaela, ciudad santafesina" descubrió que el fundador, Guillermo Lehmann, no había nacido en Würtemberg, Suiza, como todos acá creíamos sino en Sigmaringendorf.
Cuando la comuna, dirigida por Alois la invitó a conocer el pueblo, mi padre, Antonio Terragni, murió visitando con los Henne y los Bregensen el castillo de Sigmaringen. En fin: todos estos acontecimientos -grato y trágico- los evocamos en nuestra conversación reciente.
Pero, más allá, lo que para mí fue significativo en este nuevo encuentro -que se repite cada año desde hace varios- fue que Alois me mostró orgulloso un artículo periodístico originado en Zwiefalten destinado a resaltar que el mismo cargo, que él tiene en Sigmaringendorf, lo ha obtenido su hijo Matthias Henne en un pueblo cercano. Y resaltó que fue nombrado luego de un concurso público al que se presentó y en el que el jurado hizo mérito de los estudios teóricos que del área de la administración pública, llevó a cabo Matthias en un instituto especializado, de la misma manera que -en su momento- los había cursado Alois.
Esto me hizo reflexionar sobre las diferencias que existen entre la legislación de Baden-Würtemberg (el Estado al que pertenecen todos los lugares que he mencionado) y la de la Provincia de Santa Fe. Allá la administración y la ejecución de los trabajos públicos está a cargo de una persona designada por concurso de méritos. La conducción política, por su lado, la tiene un concejo cuyos miembros son elegidos por votación popular. El acierto del método y el de la elección de Alois Henne, que tuvo lugar hace unos treinta y cinco años, está demostrado, no sólo por su permanencia sino por el buen criterio conque administra los recursos. No gasta en nada más allá de lo que sea estrictamente necesario y el pueblo está limpio, ordenado y progresa.
Termino, retransmitiendo el saludo del matrimonio Henne para todos los rafaelinos, a quienes llevan en sus corazones.
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