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Información General Lunes 19 de Agosto de 2013

Sobre la rebelión de Espartaco

MORIR DE PIE

REDACCION

Por REDACCION

Por Leonardo Zanetti. - Contexto histórico: durante los siglos III y II a. C., época de las Guerras Púnicas, la República Romana consiguió una serie importante de triunfos militares. Estas conquistas, además de extender las fronteras del dominio romano, generaron un incremento masivo y repentino de la cantidad de esclavos disponible. La mano de obra servil, que ya constituía la base de la economía romana, se volvió tan fácil de conseguir que los esclavos comenzaron a ser muy maltratados y sobreexplotados. 

La respuesta de los sometidos no se hizo esperar. Entre los años 135 y 71 a. C. Roma enfrentó una serie de levantamientos de diversa magnitud. La última de estas insurrecciones fue la más peligrosa para la República, la rebelión de Espartaco, también conocida como Tercera Guerra Servil.


LA REBELION

Espartaco era un gladiador de origen tracio. Se hallaba cautivo en la escuela de gladiadores de Capua, al sureste de Roma, cerca del Vesubio. En el año 74 a. C. huyó con un grupo de compañeros y, tras robar algunas armas y provisiones, se refugiaron en el monte Vesubio.

Roma subestimó el problema y reaccionó tarde, dando tiempo a los rebeldes de reclutar esclavos fugitivos que se iban uniendo al movimiento. Una primera fuerza de 3000 hombres, comandados por Claudio Glabro, fue enviada de la capital, pero sufrió una derrota en la base del Vesubio. El segundo intento estuvo a cargo del pretor Varinio, al mando de dos legiones. Este no tuvo mejor suerte que el primero. Estas dos batallas ganadas favorecieron el aprovisionamiento del ejército de Espartaco, pero sobre todo hicieron mucho ruido en el sur de Italia. Miles de esclavos escaparon de sus antiguos amos para unirse al movimiento. Los sublevados alcanzaron rápidamente los 70.000 hombres.

Tenemos entonces un ejército inmenso, bastante improvisado y compuesto por hombres con distintos orígenes e idiomas. Era de esperar que surjan diferencias. La intención de Espartaco era avanzar hacia el norte para huir de Italia cruzando los Alpes, pero un tercio de sus hombres decidieron separarse para avanzar al sur. Estos últimos fueron alcanzados y eliminados por una legión en Apulia.

El grueso del ejército rebelde avanzó al norte a través de los Apeninos. Tras conseguir importantes victorias sobre las legiones de los cónsules Léntulo y Gelio, los seguidores de Espartaco superaron los 100.000. Pero estas derrotas hicieron finalmente reaccionar a Roma, que puso diez legiones al mando del pretor Craso. Los rebeldes se vieron obligados a huir nuevamente al sur.

Al llegar a la punta de la bota, Espartaco hizo un trato con piratas para cruzar con sus hombres a Sicilia, pero fue traicionado y quedaron encerrados por las fuerzas de Craso. Con el famoso general Pompeyo acercándose desde el norte como refuerzo, Craso temió perder el crédito por la victoria y se apresuró a liquidar a los rebeldes. Tres años después de iniciada la rebelión, más de 50.000 hombres, entre ellos Espartaco, murieron dando batalla. Unos 6.000 cayeron prisioneros y le sirvieron a la República para enviar un mensaje. Fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia para que todos puedan ver las consecuencias de enfrentarse a Roma.


CONCLUSIONES

Los levantamientos serviles ocurridos durante esta época de la República Romana estaban casi inevitablemente condenados al fracaso. Por empezar, eran protagonizados por grupos demasiado heterogéneos. Esto no sólo implica dificultades en la comunicación, sino también la ausencia de ideales y objetivos comunes que los mantengan unidos y motivados. Tampoco contaban con nada que se parezca a una estructura logística, por lo que debían resolver improvisadamente los problemas de aprovisionamiento. Con todo esto, es llamativo el éxito que alcanzó el movimiento de Espartaco. Esto se debió en parte a la experiencia militar de su líder, pero también a la falta de reacción de Roma, que tardó demasiado en reconocer la magnitud de la amenaza. Por otra parte, el maltrato al que eran expuestos los esclavos los hizo mucho más propensos a sublevarse, lo que explica el rápido crecimiento del ejército rebelde.

Por último, es importante entender la naturaleza de estos levantamientos. La rebelión de Espartaco, como las anteriores, no era de ningún modo abolicionista. Estos hombres intentaban escapar de su propia esclavitud, pero no pretendían atacar el sistema esclavista. No existía la intención de imponer ninguna ideología ni nada que se le parezca. La mayoría de los sublevados solo esperaban poder regresar a su patria, donde seguramente tendrían sus propios esclavos.


Este artículo fue publicado en revista Quirón, mayo de 2011.


Bibliografía: El imperio romano, Economía, sociedad y cultura, Peter Garnsey/Richard Seller, Editorial Crítica, Barcelona 1987. Transiciones de la antigüedad al feudalismo, Perry Anderson, Siglo XXI Editorial, Madrid 1987.

Historia social de Roma, Geza Alfoldy, Alianza Editorial, Madrid 1987. http://es.wikipedia.org/wiki/Espartaco. http://es.wikipedia.org/wiki/Tercera_Guerra_Servil.

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