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Información General Jueves 1 de Agosto de 2013

Sonido del pensamiento

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Antonio Fassi

Por Antonio Fassi

¿Tendrá sonido el pensamiento? ¡Claro que lo tiene! y muy variado en matices, volumen, intensidad, prolongación. Si bien (como la música que oímos auditivamente es producida por el estado vibracional de la materia), no la oímos ni la entendemos de la misma manera. Una la encontramos a través del oído, en cambio al pensamiento lo captamos a través del alma, del ser invisible que habita dentro nuestro en algún lugar, donde la conformación astral de esa substancia invisible, encierra un mensaje subliminal cargado de ese tipo de sonoridad abstracta, que puede ser bueno, regular o malo para nuestra reacción interior, y así hacernos más agradable o más penoso el momento por el cual pasa por nuestra pantalla vivencial. Claro que podemos aceptarlo o denegarlo, todo depende si nos atrae el sonidito o pasamos a descartarlo apresuradamente, pues es tan veloz el paso del pensamiento por nuestra mente, que la velocidad de la luz, casi 300.000 kilómetros por segundo, queda relegada a "viajar en carreta" ante la veloz circulación del pensamiento humano.

Bien, si hasta aquí estamos de acuerdo en que el pensamiento tiene su particular sonido, y que viaja más rápido que la luz, pasemos a otro estado de razonamiento, la cual tiene cabida también en nuestra mente y que es la que al final determina gran parte de nuestros hechos a corto, mediano y largo plazo.

El gran filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804) (quizás el más grande pensador de todos los tiempos) nos dice: "El enlace causal de los hechos, tiene para nosotros el carácter de necesario". ¿Qué nos significa esta sola frase?... que si nutrimos y sustentamos ideas y pensamientos de progreso y bienestar, cargados de substancias y elementos positivos, indudable que nuestros agobios se harán más llevaderos. Es la ley de la causalidad o causa y efecto que a veces tanto nos cuesta entender y aceptar.

Por eso Kant lo cita como necesario, pues querramos o no, al fin y al cabo eso es lo que nos va a ocurrir. Con el sonido del pensamiento podemos viajar "al cielo o al infierno". Demasiado poderoso es para que el nuestro (el único que podemos guiar y utilizar) lo liberemos a que vaya donde quiera en su elección. Con mucha firmeza, valor y tenacidad debemos encauzarlo por un seguimiento de lo correcto y enfocarlo hacia las obras maestras de los grandes profetas del bien, Gandhi, Jesús, pues ahí nomás, a la vuelta de la esquina, nos esperan las huestes demoníacas para llevarnos por horrorosos caminos de dolores, muertes y holocaustos.

Los pensamientos fluyen por el éter en estado de energía pura como los rayos del sol atraviesan la atmósfera del planeta, para bien o para mal de quien sepa o no usarlos. Si somos lo suficientemente suspicaces y fuertes en nuestras convicciones, escucharemos aquellos sublimes y musicales acordes de los buenos pensamientos que guiarán nuestro proceder por el camino de la paz y el progreso. Y si lo testifica un gran pensador como Immanuel Kant, no hay otro camino a seguir.

Transitemos esas huellas y tal vez "del otro lado", encontraremos algún lugar donde entender mejor estas enrevesadas cuestiones del pensamiento eterno. Y si las entendemos acá "de este lado". ¡Tanto mejor para nosotros!

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