Por Carlos Terranova
Cada uno de nosotros tiene sueños, metas y desafíos que se ha puesto en la vida. A veces tiene que ver con lo económico, otras con el estudio o con lo familiar. La realidad es que muchas veces esas metas u objetivos se ven frustrados. Lo voy a realizar algún día decimos, pero, algún día nunca llega. La pregunta es ¿cómo hacer realidad nuestros sueños? El libro de Génesis nos relata la vida de José, los que conocen de la Biblia lo llaman el soñador. José tiene un sueño y ese sueño marca el rumbo de toda su historia. Dios le da el sueño que un día lo iba a poner a gobernar.
Sin embargo cuando lo relata a sus hermanos mayores, lo único que logra es enojo, bronca y hasta odio. Al seguir el relato, uno encuentra que los hermanos ni siquiera le podían hablar bien y un día lo tiran a un pozo y luego lo venden como esclavo. En esa condición llega a casa de un principal llamado Potifar que lo pone de administrador de todas sus cosas. Pero otra vez José tiene un inconveniente, la esposa de Potifar quiere acostarse con él y el por respeto a Dios y a su amo, José se niega, no cede ante el acoso sexual de aquella mujer, el despecho de la mujer, la lleva a calumniarlo e injustamente termina en la cárcel. Ahora está en la cárcel y por su capacidad, el carcelero, le da toda la administración de la cárcel; allí le interpreta el sueño a un panadero y un copero del rey, uno muere y el otro vuelve al palacio. Cuando el rey tiene un sueño nadie se lo puede interpretar, pero el hombre que había estado en la cárcel se acuerda de José, y es traído delante del faraón.
En el capítulo 41 de Génesis relata José es usado por Dios para interpretar los sueños del Faraón; este reconoció en José a un hombre diferente, en quien estaba el espíritu de Dios. José tenía en ese momento 30 años, habían pasado 13 años, desde la visión hasta su cumplimiento. José fue un hombre perseverante y Dios le premió. Faraón lo pone como segundo en su reino y José, una vez más, cumplió con el cargo que se le había confiado; cuando el hambre se hizo sentir en Egipto, el pueblo iba a reclamar a Faraón, él les enviaba a su fiel administrador: Id a José (vs. 55). José sufrió mucho pero alcanzó la meta. Ninguna adversidad lo desvió de la visión, un día iba a llegar a ser gobernador. Sus hermanos lo habían traicionado, sin embargo no guardó rencor en su corazón, no les recriminó, no les pagó mal por mal, simplemente les perdonó.
El relato bíblico dice que cuando vinieron a Egipto a buscar comida al darse a conocer dicen…“Y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos”. Nunca tomó la justicia en sus propias manos, “... ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? (50:19). Los sueños se cumplen en aquellos que tienen una actitud positiva en todo: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy” (50:20). En José se cumple la palabra de Romanos 8:28 “a los que a Dios aman todas las cosas les ayudan a bien”. Dios es especialista en transformar situaciones difíciles en bendiciones extraordinarias. Antes del nacimiento de un hijo vienen los dolores de parto, pero luego gozamos del regalo de ser padres.
Antes de la bonanza y la salida del sol, suele haber una gran tormenta. Habrá obstáculos pero si usted sigue confiando en Dios, la visión se cumplirá. Una buena oración sería “Señor enséñame a esperar en ti". El libro del profeta Habacuc 2:3, pregona… “Aunque la visión tardara aún por un tiempo... espéralo, porque sin duda vendrá...”. Mi desafío es que no dejes morir tus sueños, lucha por tus objetivos, métete en el plan de Dios para tu vida y lo que esperas a su tiempo vendrá. Que el Señor te bendiga.
El autor es pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista.
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