Por REDACCION
Se considera que existe superpoblación cuando la cantidad de animales sobrepasa la capacidad de albergue de la población humana. Este problema exige soluciones, tanto para salvaguardar la salud pública, como para evitar el abandono, el maltrato, el sufrimiento y la muerte de muchos animales que quedan a merced de la suerte en las calles y/o en los refugios-perreras.
Hasta no hace muchos años, y en algunos lugares aún persiste, se recurrió a la captura y muerte de perros y gatos con el fin de controlar la población; esta práctica, además de ser cruel y carente de ética, no pudo jamás alcanzar los objetivos, por el contrario, agudizó el problema a la par que no educó y generó indiferencia en gran parte de la población. La Organización Panamericana de la Salud, en el Congreso sobre “Métodos de control de poblaciones caninas y felinas”, en Rio de Janeiro, año 2003, manifiesta: “La captura y eliminación de animales no es un método de control de poblaciones eficiente desde el punto de vista ético, técnico y económico. Además es antagónico con la tenencia responsable. Genera mala imagen de las autoridades ante el público y ha probado no tener impacto duradero ni efectivo en el control de poblaciones animales”.
Hay dos leyes ecológicas que explican la inutilidad y el fracaso de las matanzas masivas como método de control poblacional, la primera dice que la naturaleza detesta los espacios vacíos, el nicho vacío del animal exterminado se llenará rápidamente con la proliferación de la especie por él depredada o con la preocupación de otros individuos de la misma especie que llegan desde otras áreas. La segunda, entre mamíferos, cuando baja la competencia por el alimento se acelera la fecundidad de la población que sobrevive, cada vez nacen más crías de mayor tamaño y cada vez más de ellas sobreviven.
Nuevas concepciones filosóficas respecto del animal y su valor en sí mismo, como ser sintiente capaz de sufrir y de sentir placer, con necesidades e intereses propios, generan conciencia y se instalan cada vez con más fuerza en la sociedad, al tiempo que los viejos métodos, crueles e ineficaces, ya no son aceptados.
Sobran fundamentos, tanto de índole moral como técnica y científica, para rechazar la violencia que implica la captura y muerte de animales domésticos.
“El Amparo” Asociación Civil.
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