Por Amado Raspo
Relato tres anécdotas de una de mis visitas a "Termas de Río Hondo". Aclaro que soy un admirador del decir y del obrar de los santiagueños.
La primera: una mañana, caminando por el centro, con mi señora, en una esquina subimos a un ómnibus local que hace el viaje hasta el dique y recorre gran parte de la ciudad. Ya había bastante pasajeros, al rato subió el conductor, un santiagueño típico, de pie, nos miró a todos y con el tono propio de su provincia, nos dijo: "Señores, Señoras: bienvenidos a Termas de Río Hondo, capital nacional del reumatismo". La carcajada fue unánime y estrepitosa.
La segunda: entramos a una verdulería, en una calle del pleno centro. Estaba llena de verduras y frutas de muy buena calidad, y además varias personas comprando. Cuando llegó mi turno le pregunté por curiosidad a la señora, que debía ser la dueña: "Señora, ¿de dónde sacan estas verduras y frutas, tan pero tan lindas?". "Nosotros estas verduras y frutas las traemos desde Jujuy". Grande fue mi sorpresa, viajar tan lejos para traer los productos.
Seguí con mi curiosidad: "¿No probaron hacer quintas aquí en Termas, con la cantidad de tierra que hay sin trabajar, y el agua del Río Dulce tan cerca?".
"No podemos, la verdulería no nos da tiempo, así que preferimos traerlas desde Jujuy".
Pensé para mis adentros: ¡Qué falta les harían unos gringos de nuestra zona, en poco tiempo no tendrían que viajar a Jujuy!
La tercera: en una esquina, el dueño de una tienda con quien había conversado en otras oportunidades, charla va, charla viene, de golpe me expresa con su tono alegre: "Ustedes, los del sur, no saben que los ferrocarriles argentinos se deben a los santiagueños".
Bueno, mi sorpresa fue tremenda conozco algo de historia de los ferrocarriles, por lo que la expresión de este buen santiagueño, me dejó más que sorprendido.
"Perdón Señor, ¿de dónde obtuvo usted la novedad de que los ferrocarriles, se deben a los santiagueños?".
Me contestó en tono burlón "¡Pero hombre! ¿De dónde cree usted que se obtuvieron los "durmientes?".
Bueno, la carcajada fue histórica.
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