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Información General Martes 22 de Abril de 2014

Tiempo pascual

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REDACCION

Por REDACCION

Por Miguel Pettinati. - Le abrió el costado y salió sangre y agua (Jn 19, 31-36). Como el día de la preparación de la Pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz durante el sábado, pues aquel sábado era un día muy solemne. Pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas a los crucificados y retiraran los cuerpos. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a Jesús vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza y al instante salió sangre y agua.

El que lo vio da testimonio. Su testimonio es verdadero y aquel sabe que dice la verdad. Y da este testimonio para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la escritura que dice: no le quebrarán ni un solo hueso.


EL SAGRADO CORAZON

Tanto en la muerte de Jesús como en su vida hay muchos detalles que permiten comprender mejor su sacrificio, si lo leemos a la luz del Antiguo Testamento.

La lanzada es la ocasión de que se verifiquen al pie de la letra las palabras del profeta Zacarías referente al Salvador: contemplarán al que traspasaron (Za 12,10). También Juan recuerda una prescripción de la ley referente al cordero que la comunidad judía sacrificaba para Pascua: no le quebraron ni un solo hueso (Ex 12,46). Esa se cumplió en la muerte de Jesús, el cual es la verdadera víctima que reemplaza al cordero pascual.

Juan ha presentado a Jesús como el nuevo templo de los cristianos (cap. 2). Y luego como el pan verdadero (cap. 6). Jesús es también el verdadero cordero pascual cuyo sacrificio consigue la liberación del pueblo de Dios.

Este tema será marcado muy fuertemente en el Apocalipsis de Juan. También está presente en los discursos y cartas de los apóstoles.

Al instante salió sangre y agua. Los judíos pensaban que sólo con la sangre de sus víctimas podían conseguir el perdón de Dios. Hablando en forma poética, Juan primero y la Iglesia después consideran que del costado abierto de Cristo han salido los sacramentos de bautismo y de la eucaristía (misa) agua y sangre. De la cruz brota para nosotros el perdón y la vida nueva.

El corazón abierto nos invita a descubrir el amor poderoso y secreto que inspiró toda la vida de Jesús. Los que lo robaron y convivieron con él verán diluirse y esfumarse con el tiempo sus recuerdos y emociones, pero descubrirán en cambio que no hubo palabra, gesto e incluso silencio que no fuera en Jesús expresión del amor de Dios. El corazón abierto origina la devoción al corazón de Jesús. No debemos perdernos en consideraciones y palabras que expliquen o interpreten la fe; más bien debemos contemplar su amor y dejar que nos transforme, haciéndonos semejantes a él.  

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