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Información General Sábado 31 de Agosto de 2013

Tocar el manto de Jesús

CONSEJO DE PASTORES DE RAFAELA

Carlos Terranova

Por Carlos Terranova

Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salvada. Marcos 5:24-34.

En este pasaje Jesús va con prisa a cumplir una misión, pero a su paso hay tiempo para que otros puedan buscarlo y ser salvados. La historia cuenta de Jesús que iba a casa de un principal que tenía su hija moribunda, una multitud lo rodeaba, sin embargo se tomó el tiempo para prestar atención a una mujer enferma desde hacía 12 años. La primera enseñanza es que Jesús siempre tiene un tiempo para ti y para mí. No hay momento en el que él esté tan ocupado que no pueda verte, escucharte, comprenderte. Dios siempre tiene un espacio en su agenda para ti. Quizás hayas buscado amigos, parientes u otras personas y estás te han dicho: búscame después, ahora no tengo tiempo. Pero Jesucristo, el Hijo de Dios y nuestro Salvador, nunca estará tan ocupado para darte un después, porque él mismo dice: el que a mí viene yo no le hecho fuera; El está esperando que siempre podamos acudir a él porque tiene un propósito especial para nuestra vida. De tal manera que una vez que lo hayamos tocado, nuestra vida nunca más será la misma.

El tiene un milagro para la hija de Jairo, para la mujer con flujo de sangre y El tiene también un milagro para mí. Este es tu día para buscar a Dios, este es tu día de salvación, extiende tu mano, tócale y recibe de Cristo poder de bendición para tu vida. En la escena encontramos espectadores que sólo buscan satisfacer su curiosidad. Dice la Palabra de Dios: y le seguía gran multitud, y le apretaban (v.24).Toda esta gente tenía la valiosa oportunidad de estar cerca de Jesús, de tocar a Jesús; sin embargo les preocupaba más qué haría Jesús con otros, que con ellos. Pensaban de esta manera: que le va a hacer o decir Jesús a aquel, en lugar de, que tiene Jesús para mí... qué me va a decir a mí, qué hará para mí. En esta hora No veas si Dios hace esto o aquello en la vida de otros, ¡Deja que él haga una obra grande en tu vida en este día! Pero en medio de la multitud curiosa había alguien que no buscó a Jesús por curiosidad, sino por necesidad. Dice el v. 25: pero una mujer... había una multitud, pero dentro de esta gente había alguien diferente, con un fin diferente, con un corazón diferente. Mucha gente llena hoy las iglesias, pero a veces sólo se pierde entre la multitud. Muchas personas irán a la misa, al culto, al estudio bíblico y regresarán para seguir iguales: pero otros saldrán diferentes, bendecidos, llenos de la presencia misma de Dios. La presencia de Jesús estaba entre la multitud, pero sólo una mujer se dio cuenta de que este era el momento para que ella se acercara y recibiera un milagro para su vida. ¡Hoy es el momento en el que tú te puedes acercar a la presencia de Cristo y ser transformado! La Biblia dice que esta mujer había sufrido mucho: había estado enferma durante doce años con una hemorragia, había sido atendida por muchos médicos y se había gastado todo lo que tenía, y por si esto fuera poco las cosas iban poniéndose peores, ¡pobre, mujer! Estaba débil; su rostro era el rostro de la muerte y del dolor. Bastaba con mirarla para sentir lástima por ella y pensar que no tenía ya esperanza. Sin embargo la mujer al ver a Jesús supo que si había esperanza para su vida. En el v. 27 leemos: “cuando oyó hablar de Jesús” Ella no perdió la oportunidad buscando pretextos para no venir a buscar a Jesús. Cuáles son los pretextos que tenemos nosotros para no acercarnos a Dios, para no asistir a los cultos, para no leer la Biblia, para no orar, para no tener comunión con él, para no servirle. Esta mujer nos enseña que no hay pretexto que valga para no buscar a Cristo. Ella bien pudo decir: estoy enferma, estoy cansada, no tengo dinero, no me siento bien; pero todo eso lo hizo a un lado para buscar y acercarse a Cristo. Ella creía que cuando tocara a Jesús, jamás se volvería a sentir enferma, cansada, ya no sería la misma su vida cambiaría. Cristo era su esperanza y también es tu esperanza si hoy reconoces y crees que él puede cambiar tu vida. La gente necesita escuchar hablar de Jesús como esta mujer: él es la esperanza para todos aquellos que viven en pecado, que sufren y están vacíos. Cuando creemos la esperanza que hay en Cristo, no hay obstáculo que nos detenga. Imagínese el esfuerzo que tenía que hacer una mujer enferma, débil y acabada para hacerse espacio entre la multitud. El v. 27 y 28 nos dicen: vino por detrás de la multitud y tocó su manto. Porque decía: si tocare tan solamente su manto seré salvada ¡Qué gran fe de esta mujer! Hoy mucha gente dice: ¿para qué voy a la iglesia? ¿Para qué leo tanto la Biblia?, me voy a volver loco, ¿para qué voy a estar orando tanto? Esta mujer creía que su única salvación era Cristo, que si Jesús no cambiaba su vida, entonces sí ya nada podría cambiar su situación ¡Pero Jesús es la esperanza para el alma atribulada, cansada de sufrir, de vivir en el pecado, de sentir fracaso! Solamente Cristo puede salvarnos, de las garras de Satanás, de la enfermedad y del infierno. Cuando tocamos a Jesús, nuestra vida es librada de la maldición y llena de bendición. ¿Quieres recibir bendición? Deja todos tus pretextos a un lado, vence los obstáculos y deja que Jesús te libre hoy.

Tanta gente que estaba apretando a Jesús y seguramente tenían problemas y necesidades, pero sólo una mujer supo cómo tocar a Jesús. Todos regresaron a su casa con su curiosidad satisfecha, pero esta mujer logró que Jesús supliera su necesidad, ella se llevó su milagro. Lo que no pudo la ciencia, los médicos, ni todo su dinero, lo pudo hacer Jesús, El es más grande y poderoso. No cargues más tiempo con tu pecado, con tus problemas, con tus pretextos, con tus necesidades insatisfechas. Ya no sigas con un matrimonio malo, deja que en esta hora Jesús lo cambie. Ya no sigas lejos de Jesús, llénate de su presencia, acércate a Jesús, toca su presencia y deja que él te toque. Ya no lleves más tiempo tu fracaso, clama a Jesús y dile: Jesús, sálvame, ayúdame, sáname, límpiame, tócame y él lo hará. Dios te bendiga.

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